N° 1763 - 08 al 14 de Mayo de 2014
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáUn reciente estudio de la Oxford Martin School de la Universidad de Oxford estima que el 47% de los actuales puestos de trabajo están amenazados de ser sustituidos por computadoras en los próximos veinte años.
Ya hace un buen tiempo que estamos viendo cómo los trabajos manuales y rutinarios son sustituidos por robots. Basta mirar el programa “Megafábricas” en NatGeo para ver cómo hay cada vez menos empleados, más automatización y menos costos.
Varios factores se han dado para que esto suceda: un crecimiento exponencial de la demanda y del consumo que exige a las fábricas producir más en menos tiempo. Mayores exigencias sindicales o legislativas para aumentar salarios, que llevan a sustituir mano de obra por máquinas. Y un avance de la tecnología que permite hacer cosas antes inimaginables, como construir diez casas en un día con una gigantesca impresora 3D, sin utilizar un solo obrero. Que el Sunca ponga sus bardas en remojo.
Pero lo más interesante es que no solo los empleos “manuales” están en riesgo, sino muchos empleos “intelectuales”. ¿Para qué vamos a necesitar un contador público que liquide nuestros impuestos, si toda la facturación será electrónica, todos nuestros registros estarán en un computador y un programa de software se encargará hasta de hacer los pagos electrónicos al Estado? Solo sobrevivirán unos pocos para aspectos muy sofisticados.
Lo mismo les pasará a los escribanos públicos. El software será el encargado de controlar los aspectos básicos de una compraventa y la trazabilidad de un título de propiedad y lo hará por centavos. Los despachantes de aduana seguirán igual suerte.
Los cajeros de banco ya están siendo sustituidos por cajeros automáticos, transacciones online y monederos electrónicos. Y si aún no desaparecieron del todo, es porque AEBU lo impide. Será por poco tiempo. El dinero de papel irá despareciendo, lo mismo que los cheques y habrá más pagos online y más Bitcoins. Con ello desaparecerán imprentas, transporte de caudales, custodios de valores y guardias de seguridad, porque el dinero no estará en la bóveda de ningún banco, sino almacenado en unos pocos bits en algún servidor en la nube.
Pero también habrá muchos menos profesores, en especial universitarios, ya que la educación online va a ir sustituyendo en forma violenta a las clases dictadas en aulas físicas. La Khan Academy (https://www.khanacademy.org/) enseña matemáticas online para todos los niveles y con alta calidad de aprendizaje. Recibe más de diez millones de alumnos por mes y ofrece más de 300 millones de lecciones. Y lo hacen con pocos, muy pocos docentes. Y gratis.
Lo mismo sucede con Coursera, el proyecto de la Universidad de Stanford (entre las tres mejores del mundo) que ofrece cursos gratis bajo la modalidad MOOC (Massive Open Online Courses), mientras nuestra “progresista” Universidad de la República y su rector acaban de oponerse a un convenio con ellos.
Los empleos que están menos amenazados son aquellos que agregan valor y ayudan a fortalecer las relaciones entre empresas y clientes. Requieren de las llamadas “habilidades blandas”, como son la empatía, la vocación de servicio o la capacidad de resolver problemas. Es lo que hizo Marty Cobb, azafata de Southwest Airlines, que en vez de repetir el monótono speech antes de despegar (muchas veces sustituido por un video), realizó un stand up tan cómico y a su vez tan útil, que ayudó a los pasajeros a distenderse y, sobre todo, a prestar atención sobre las medidas de seguridad abordo. (http://goo.gl/4PEIjC)
Este tipo de personas, sean trabajadores “manuales” o “intelectuales”, siempre tendrán trabajo y ninguna computadora se los quitará. Tampoco necesitarán de un sindicato o de una legislación “progresista” para defenderlos, porque es su actitud la que los defiende, la que los hace diferentes y por eso mismo, hacen la diferencia. Y dudo que alguna computadora pueda hacer lo mismo en el futuro cercano.