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La semana pasada recibí una llamada de Adela Dubra. Era para invitarme a la inauguración de una retrospectiva fotográfica cuyo tema era “la mujer en el Sodre”. Agregó que también incluía a mi madre, Irene Ramírez de Aguirre, por lo que agradecí la invitación. El jueves 4 era la cita y no podía faltar.
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Llegué casi al mismo tiempo que el ministro de Cultura, Da Silveira, por lo que no pude saludar a Adela a mi ingreso. Preferí eludir la aglomeración de la entrada, Sanguinetti y Beatriz Argimón llegaron casi al mismo tiempo. Así que me colé por un costado y me dediqué a recorrer la planta principal. Vale la pena visitarla, está dedicada a fotografías de mujeres que actuaron y trabajaron en el Estudio Auditorio en todas las épocas: bailarinas, sopranos, pianistas, flautistas, coreógrafas, actrices, modistas, utileras y otras geniales mujeres que nos deleitaron con su arte o contribuyeron a la puesta en escena de grandes espectáculos. No estaban todas desde luego, me extrañé de no encontrar una foto de Olga Bérgolo, me hubiera gustado verla allí. Olga fue una bailarina extraordinaria y un orgullo para el ballet del Sodre. Supongo que era imposible incluir a todas. En una pared había cuatro gigantografías. Dos de ellas eran de María Noel Ricceto y de Adela Reta. Sin duda un merecido homenaje a ambas. Y un texto extenso recordando que la primera mujer en el Consejo Directivo fue Margarita Méndez de García Capurro en 1954, la segunda fue mi madre Irene Ramírez de Aguirre, “especialmente querida por los artistas, a quienes defendía”. Ello es cierto, quizás por haber sido artista y pianista ella misma, habiendo dado conciertos en el propio Sodre. Me quedé con un cierto “sabor a poco” con esta retrospectiva. Mi madre no solo fue consejera (1959-1963), sino que fue la primera mujer en ocupar la presidencia del organismo (1963-1967). Y además fue quien inauguró Canal 5 en agosto de 1963.
Bajé al subsuelo donde está el espacio dedicado a las mujeres que ocuparon cargos en el Consejo Directivo del Sodre. Allí estaba un retrato de ella, pero debajo decía: “Margarita Méndez de García Capurro”. Al lado un retrato de Michi Méndez con la leyenda “Irene Ramírez de Aguirre”. Volví a la planta baja, me encontré con Adela Dubra. Le agradecí la invitación y también haber recordado a mi madre, pero tuve que informarle del “gazapo” de los retratos. Adela escuchó con una mezcla de asombro y espanto. Llamó de inmediato a una funcionaria y le pidió que arreglara el entuerto. La misma funcionaria me llamó, además, al día siguiente, requiriendo datos sobre las fechas y cargos que había ocupado mi madre para corregir lo que fuera necesario en la exposición. Me explicó que habían sacado la información de viejas revistas del propio Sodre, que casi no la mencionaban. Algo bastante inexplicable, pero sin duda cierto. Me retiré en silencio mientras Sanguinetti pronunciaba un discurso de alabanza de la personalidad de Adela Reta.
Todo esto provocó que un montón de recuerdos y vivencias de golpe me subieran a nivel de la consciencia. Mi madre, Irene Ramírez de Aguirre, enviudó joven y tuvo que afrontar la titánica tarea de criar y educar sola a cuatro hijos varones. Yo estaba en tercero de escuela cuando mi padre falleció. Mi madre cumplió con creces ese desafío y además se dedicó a sus otras dos pasiones: el periodismo y la militancia política. Eso y el piano, que nunca abandonó. Mis recuerdos de la infancia y adolescencia siempre están acompañados del sonido de las obras de Schumann, Scarlatti y Chopin, sus preferidas. Nunca dejó de practicar y mantenerse “en dedos” como decía. Pero además fue diputada en 1957 ocupando una banca del Nacionalismo Independiente como suplente de Adolfo Tejera. Estuvo en la convención que votó la reunificación del partido. Luego de la victoria blanca de 1958, ingresó al Consejo Directivo del Sodre bajo la presidencia de don Juan Pivel Devoto. Y en 1963 fue la primera mujer en ocupar el cargo de presidente del instituto, mientras Pivel asumía como ministro de Instrucción Pública. Juntos llevaron adelante una lucha titánica para lograr que el Sodre tuviera un canal de televisión. Ahora parece sencillo decirlo, pero debieron enfrentar la oposición cerrada de los canales privados, que hicieron todo lo posible e imposible por impedirlo. Los que conocen los entresijos de la política saben el peso que pueden tener estos señores y lo difícil que es llevarles la contraria. “Poderoso caballero es don dinero”, decía el genial Quevedo. Cuando los canales fracasaron en impedir que al Sodre le dieran los recursos presupuestales para esa obra, se empeñaron en que se prohibiera al instituto pasar publicidad. Obvio que ello hubiera hecho inviable su funcionamiento por falta de recursos. Todavía recuerdo, mientras estaba en el liceo, las tandas de publicidad en todos los canales y en la cadena Andebu atacando al Sodre y a mi madre, con un eslogan que decía: “La publicidad en el Sodre es inconstitucional, ilegal e inconveniente”. Pensaron que sería fácil derrotarlos y enterrar la idea de que pudiera existir un canal de televisión oficial. No sabían con quien se metían. Se cruzaron con don Juan Pivel Devoto y con Irene Ramírez de Aguirre. Contra viento y marea y con una casi total falta de recursos presupuestales lograron lo que parecía imposible. En agosto de 1963 mi madre inauguró el Canal 5, con la presencia de Pivel y de autoridades del Partido Nacional en el gobierno.
Cuando volví a casa, entré a Google y busqué algo sobre esos años. No hay nada. Su nombre no figura en Wikipedia. Solo encontré alguna referencia genealógica donde anota que era hija de don Juan Andrés Ramírez y madre de un vicepresidente de la República, mi hermano Gonzalo. Tampoco hay nada sobre la historia de Canal 5, ni sobre la fecha de su inauguración. Menos aún sobre la tormenta política que provocó. Puede ser que mi madre fuera “muy querida por los artistas”, como dice la retrospectiva, pero sin duda no era nada querida por otros cuyos propósitos enfrentó con valentía. Para decir toda la verdad, tampoco la izquierda la quiso mucho. Nunca permitió la acción de la máquina de promover artistas según su pelo político “progresista” y no por sus méritos. Recuerdo algunos ataques furiosos de El Popular en su contra. Del otro lado tampoco le hicieron las cosas fáciles. Una vez la visitó un personaje de esos que se creen que mueven los hilos desde la oscuridad y le entregó una lista de los “comunistas” que tenía infiltrados en el canal y en todo el Sodre. El mensaje era que debía eliminarlos si quería que dejaran de atacar su gestión. Mi madre rompió el papel y lo tiró a la papelera. Fueron tiempos difíciles, en 1967 dejó la presidencia del Sodre. El nuevo gobierno puso un directorio mucho más dócil a las presiones de los canales. Pero Canal 5 ya era una institución y era imposible eliminarlo. Simplemente la calidad de su programación cayó radicalmente y algunos de sus mejores gestores y ejecutivos fueron despedidos. El gobierno de Pacheco Areco la encontró militando en la oposición, al lado de Wilson, con quien la unía una vieja amistad. Luego vino la execrable —como dice Gonzalo— dictadura militar. Blanca, wilsonista y militante contra la dictadura nunca dejó de combatir por sus ideales. Quizás ello explique el silencio posterior sobre su obra y su personalidad. Y también el olvido en que cayó la misma. En eso, por desgracia, ganaron los que no la querían nada.
Y un detalle que pocos conocen. En esos tiempos, los cargos en el Consejo Directivo del Sodre eran “honorarios”. O sea que mi madre nunca cobró un peso por todos esos años al servicio del país. Debe ser un caso único en el mundo. Supongo que ello se habrá corregido.
Para terminar, le vuelvo a agradecer a Adela Dubra por su excelente idea de hacer esa exposición y por su invitación. Me consta lo abochornada que quedó con el episodio de los retratos cambiados. No fue culpa de ella y ya fue corregido. Y de paso ello me dio la oportunidad de reivindicar la personalidad de Irene Ramírez de Aguirre, mi madre, y aclarar quién fue la primera mujer en ocupar la presidencia del Sodre en épocas mucho más difíciles que las actuales para que las mujeres llegaran a cargos de responsabilidad y destaque.