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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáHace unos días y aprovechando el vacío de noticias de la Semana de Turismo y en un contexto de campaña electoral, se dio a conocer la opinión que dice que Montevideo tiene una baja oferta cultural en términos generales y específicamente en relación a la captación de turistas. Esto no es así. Solo en Ciudad Vieja, en teatros y espacios para las artes escénicas se cuentan el Solís (dos salas), el Sodre (dos salas), Lindolfo, la Sala del Museo del Carnaval (con su museo), Las Bóvedas y la Sala Camacuá. En museos históricos, las casas de Fructuoso Rivera, Juan Antonio Lavalleja, Manuel Ximénez y Gómez, Juan Francisco Giró, Manuel Montero (Museo Romántico), Palacio Taranco (Museo de Artes Decorativas) y la casa de Tomás Toribio (Museo de la Construcción), sumadas a una variedad de instituciones como Las Bóvedas, Al Pie de la Muralla, la sede histórica del Banco República. Otros museos son el de las Migraciones (MUMI), Gurvich, Torres García, Cabildo de Montevideo, Museo de Arte Precolombino e Indígena (MAPI), Museo Andes 1972, Espacio Figari y Sala de Arte Carlos F. Sáez (MTOP). También están los centros culturales de México, Venezuela y España. Hay algunos espacios religiosos abiertos al público, como la Catedral de Montevideo o la parroquia San Francisco de Asís. También se destacan las ferias de antigüedades de la plaza Matriz, las visitas guiadas en Ciudad Vieja y el Museo del Tango. En el Centro y Cordón cabe mencionar Teatro Metro (dos salas), Sala Verdi, Sala Zitarrosa, El Galpón (dos salas), Sala Nelly Goitiño, Teatro del Centro, Circular (dos salas), Stella de Italia, Anglo. En Pocitos y Punta Carretas las dos salas de Movie Center y La Candela. Cabe anotar también las salas de la periferia de la capital, como la de los barrios Peñarol (Teatro Artesano), Malvín (La Experimental), Cerro (Forencio Sánchez), Curva de Maroñas (Lazaroff).
La oferta de cines es muy nutrida e incluye la exhibición de películas curadas en Cinemateca (y su prestigioso festival) y el resto de las salas con propuestas de exhibición de obras contemporáneas y que también organizan festivales.
En la rambla, entre las escolleras y hasta Carrasco, se realiza un paseo en ómnibus apreciando los 18 kilómetros que la conforman, entre los que se destaca la exclusiva y excepcional rambla sur, de valor y jerarquía internacional, en la que grupos de turistas suelen recalar.
Otras propuestas en Montevideo pueden ser las visitas guiadas al Palacio Legislativo, la fiesta del Día del Patrimonio (sin proyección y promoción internacional aún), las fiestas criollas del Prado y la del Parque Roosevelt (zona metropolitana), el Estadio Centenario y su Museo del Fútbol, los viajes en tren con locomotoras a vapor, el Carnaval (en particular las Llamadas de negros y lubolos), las Llamadas no oficiales de los fines de semana, la Fiesta de la Nostalgia, los museos de artes visuales —tanto el nacional, del Parque Rodó, como el Blanes, del Prado, municipal—. También la sala del Subte y el Espacio de Arte Contemporáneo. En términos gastronómico-etnográficos son varias las parrilladas, entre ellas el emblemático Mercado del Puerto, y los destinos a bodegas en Montevideo rural y las adyacentes en Canelones. También las granjas que tienen servicios para visitantes uruguayos y extranjeros, con experiencias de inmersión entre árboles frutales y otros productos.
Por otra parte, a los turistas les interesa la experiencia de encontrar lo distintivo de la historia del país y la ciudad que visitan, entre lo que se incluye la ropa y los utensilios como las de Manos del Uruguay, las prendas y objetos de cuero, la platería criolla y más artesanías de calidad. Otros destinos interesantes para el turismo son el Cerro de Montevideo, el castillo Pittamiglio y, cuando hace calor, las generosas y populares playas que producen sinergia con las propuestas culturales.
Uruguay no es un país con una larga historia. No tiene acervos patrimoniales comparables con los de Europa, Oriente, México o Perú, ni un carnaval como el de Río, ni una modernidad como la de Nueva York. Las ofertas culturales para turistas parten de lo existente: lo que los uruguayos crearon, crean y recrean, sin bastardearlo, pero sí propiciando una amabilidad afectiva y cognitiva particular para extranjeros.
La oferta cultural no es menor en Montevideo, y sus motores son la Intendencia de Montevideo, los ministerios de Educación y Cultura y de Turismo, así como una destacable arriesgada actitud y práctica del sector privado con y sin fines de lucro.
Sin embargo, también hay actitudes y acciones muy criticables que incentivan la ocultación del patrimonio, como es el caso de los murales de la Escuela del Sur, originariamente realizados en el Hospital Saint Bois en 1942 y ahora emplazados y desgraciados entre oficinas en varios pisos de la Torre de Antel. Se debería contar con un espacio en el que se exhiban estas 28 obras, la mayoría de gran y mediano porte. Estupendo y más ambicioso aún sería reforzarse con el Museo Torres García para exponer todo en un gran espacio nuevo, un galpón ocioso de los existentes en Ciudad Vieja, manteniendo en la calle Sarandí el espacio de souvenirs, que funciona bien como identidad y como generación de fondos.
Pero si no lo hizo este gobierno, es muy probable no lo haga nadie.
Por último, señalar la existencia de Antel Arena, un espacio de uso bastante intenso que provee oferta de espectáculos de artes escénicas, particularmente música de género popular. Esto no exime la discusión tanto sobre lo legítimamente jurídico de su existencia, lo costoso de su obra, así como el hecho de provocar pérdidas todos los años. Antel Arena no se fundó para producir pérdidas, sí para tener números equilibrados o ganancias y amortizar la inversión.
Lautaro Arévalo Díaz