Sr. Director:
Sr. Director:
Accedé a una selección de artículos gratuitos, alertas de noticias y boletines exclusivos de Búsqueda y Galería.
El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáLos caminos de la oposición. Definidas las candidaturas presidenciales de todos los partidos políticos, se inició la recta final del ciclo electoral.
Las primeras encuestas empiezan a mostrar lo que se podía prever, que habrá segunda vuelta y que el partido de gobierno como nunca antes desde que llegó al poder puede perder la elección. Del mismo modo, se consolida el Partido Nacional como el principal partido desafiante, pero con una variante sustancial, ya que el muy buen y alentador desempeño de Talvi y el rápido apoyo de Sanguinetti y todo el batllismo para cristalizar la unidad partidaria, sumada a la acertada elección de Robert Silva como candidato a vicepresidente, ponen al Partido Colorado con plausibles expectativas de hacer una gran elección. Es cierto que no fue bien manejado por los actores el episodio sobre la posible candidatura senatorial de Bordaberry y esto ha hecho algún ruido, pero falta tiempo para la elección y se puede sobrellevar el tema.
Así las cosas, hoy la oposición sumada registra una intención de voto superior al partido de gobierno. Es un dato alentador, pero no hay que descansarse. El Frente Amplio pondrá toda la carne en el asador, utilizará todos los recursos políticos de su manejo del Estado, apelará a su mística y hará uso de su todavía hegemonía cultural y social.
Por eso la oposición debe medir bien sus pasos. En este sentido, las estrategias no parecen estar alineadas y hay matices grandes en las acciones de los candidatos. En la gentil sección de Cartas al Director de Búsqueda, decíamos hace un tiempo en otra misiva que un acuerdo programático básico antes de la elección de octubre entre los partidos de oposición es fundamental para presentarle a la ciudadanía una alternativa de cambio sólida y esperanzadora. En este sentido, de todos los candidatos quien ha marcado la cancha firmemente es Lacalle. Quiere a todos en la mesa de negociación, como planteó Sanguinetti cuando salió a la cancha y parece lo lógico, porque el próximo gobierno será de una gran complejidad, donde deberán existir grandes acuerdos y los respaldos parlamentarios serán vitales.
El candidato colorado hace un planteo ambiguo. Reconoce que hay que llegar a acuerdos antes de octubre, pero dice que no debe ser con todas las fuerzas opositoras, señalando que los partidos que no están establecidos deberían participar luego de octubre. No es claro el planteo y eso ha generado discusiones que desgastan a todos y generaron cierto malhumor en el Partido Independiente y el Partido de la Gente. Tan es así que el presidenciable de Cabildo Abierto, Manini Ríos, por más que aseguró que en un balotaje votaría a Lacalle o Talvi, manifestó que no negociará ni antes ni después de la primera vuelta.
Las manifestaciones de Manini Ríos son un capítulo aparte. Cada quien es dueño de sus decisiones y estrategias. Pero les está diciendo a quienes estaban pensando en votarlo que es un voto que no suma, que será estéril, inútil. Como dijimos, el futuro gobierno será complejo y de coalición. Se necesitarán grandes acuerdos y capacidad política para negociar. ¿Así piensa contribuir con el cambio y las necesarias transformaciones que el país requiere? En lo personal, creo que quienes piensan votar a Manini Ríos deberían analizarlo varias veces antes, si es que de verdad quieren un cambio viable que tenga sustento parlamentario.
Ya que hablamos de Manini Ríos, merece un párrafo aparte esa dicotomía que se quiere instalar sobre con quién debería sentirse más cerca un colorado y batllista, si al militar retirado o a Martínez. Pienso que a ninguno, están lejos del batllismo. Para Martínez, hasta que empezó la campaña, en Venezuela no había una dictadura, siendo su voltereta un cambio de opinión de una demagogia incalificable. Habría que preguntarle sobre Cuba…
En fin. La mesa está servida para que luego de una hegemonía frentista que se ve agotada se alcance un cambio de gobierno. Pero los partidos desafiantes y sus candidatos deben actuar con sentido de grandeza y la mirada puesta en un porvenir que será complejo, ya que se heredará un país hipotecado y para gobernar se deberá negociar mucho en el parlamento con todos los partidos opositores que alcancen representación.
En principio, dinamitar puentes entre quienes integran el arco opositor y votarían al candidato desafiante al gobierno en el balotaje no parece buena cosa, más allá de diferencias o matices que puedan existir, algo que es natural y hace a la vida política.
Luis Hierro Freigedo