N° 1942 - 02 al 08 de Noviembre de 2017
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáPor fin el clima nos dio un respiro y la siembra de soja avanza a paso firme. Mientras los precios de la soja brindan un alivio, el foco de los agricultores empieza a centrarse en cuáles serán las perspectivas del clima y los mercados hacia adelante.
A pesar de una cosecha casi récord en EE. UU., los precios no han caído producto de una fuerte demanda de parte de China, que se lleva literalmente todo lo que encuentra. Del lado de la oferta, el foco pasa de la cosecha de soja de EE. UU. a la siembra de la oleaginosa en Brasil. Las primeras previsiones son que Brasil cosechará algo menos de soja que el año anterior. La causa de la menor producción prevista es un rendimiento esperado menor, ya que nadie considera que el clima sea tan benigno como el del año pasado. Y ese es el factor clave: Brasil espera sacar 107 millones de toneladas y Argentina unos 52 millones de toneladas. El asunto es en cuánto tiene que afectar el clima, sobre todo en Brasil, para hacer que el mercado se empiece a poner nervioso y haga que los precios suban un poco más.
Mientras tanto los fondos de inversión, que suelen ser un actor importante en los precios de la soja, tienen una visión alcista de la soja impulsados por los riesgos en el clima (que nadie aparte de ellos logra visualizar en este momento). Usan la táctica de “compre el rumor y venda los hechos”, algo así como comprar el incendio solo viendo el humo en el horizonte. El problema de esa estrategia es que funciona para el primero que entra, mientras que el último que llega seguramente se lleve todas las pérdidas.
El trasfondo del asunto es que estamos bajo la amenaza de un año clasificado como Niña. Eso, de momento, quiere decir que llueve menos del promedio pero no sabemos exactamente cuándo ocurrirá.El peor escenario es que el mercado se dé cuenta de que hay mucha soja en el mundo (que la hay) y que los daños en la producción sudamericana no serán tan terribles, haciendo que los precios caigan y haya menos lluvias del promedio. Algunos agricultores pudieron fijar parte de sus costos con sojas de precios en el eje de los US$ 360 a US$ 370 por tonelada, pero con el riesgo de una sequía en ciernes nadie se anima mucho.
Parte de la firmeza de los precios de la soja está sobrevalorada, porque el mercado está comprando un problema que todavía no se ha materializado. Si no hay problemas con el clima y las existencias de soja siguen aumentando, por más que la demanda sea muy firme entramos en un terreno peligroso porque los precios pueden no subir lo suficiente como para compensar un bajo rendimiento en Uruguay.
(*) El autor es ingeniero agrónomo (Dr.), asesor privado y profesor de Agronegocios en la Universidad ORT