N° 2018 - 02 al 08 de Mayo de 2019
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáEstamos en plena cosecha de soja, el principal cultivo de la agricultura uruguaya de secano. Luego de un arranque complicado por exceso de lluvias, los cultivos lograron finalmente implantarse y pudieron mostrar lo mejor de lo que son capaces de presentar en términos de rendimiento.
La apuesta no era menor, como ya hemos comentado en muchas oportunidades, la agricultura del Uruguay sigue complicada en cuanto a su capacidad de pago de sus compromisos financieros. En agricultura hay que financiar al agricultor y su capacidad de pagar depende de dos factores clave: uno es cuánto rinden los cultivos (es decir, lo que afecta a la productividad física del cultivo) y por otro, los precios a los que venden su producción. En el caso de la soja, la comercialización es muy transparente y tiene como referencia los precios internacionales que normalmente se encuentran libres de intervenciones estatales (con excepción de la guerra comercial entre China y EE.UU.).
¿Cómo les fue a los agricultores uruguayos? En términos de rendimiento de cultivos las cosas pintan muy bien. Falta un poco para terminar la campaña, pero lo que se escucha es por encima del promedio. La siguiente pregunta es: ¿cuánto de ese rendimiento se puede traducir en una venta exitosa que permita un buen resultado económico? La respuesta es: menos de lo que nos gustaría.
Esto es lo que ocurre: hay mucha soja en el mundo. No solo eso, sino que Argentina salió a vender una cosecha excepcionalmente grande y en productos no tradicionales (salió a vender grano de soja, cosa inusual). Y el mercado colapsó. La soja hoy se compra en Uruguay a precios en el orden de los US$ 290 por tonelada.
Muchos productores aspiraban a precios sensiblemente superiores a los observados y por eso no vendieron a lo largo del verano, cuando era cada vez más evidente que los precios enfrentaban serios riesgos bajistas. El asunto es que el tiempo juega en contra porque se acota la ventana de venta y los precios no repuntan. Los que financiaron a los agricultores pronto empezarán a exigir que el agricultor fije sus precios de su soja para cancelar sus compromisos financieros. Entonces, lo que importa es que el resultado final de kilos producidos por precio de venta será mas magro de lo deseable, sobre todo para cumplir con esos compromisos. El resultado será que el agricultor que hizo soja en rigor compró tiempo: se jugó a los kilos (que sí estuvieron) y precios (que no estuvieron). El saldo termina siendo que seguimos con un problema entre manos que no resolvimos convenientemente.
¿Cómo se resuelve una situación como esta? Creo que tenemos que hacer un esfuerzo por asegurarnos que no vamos a vender por debajo de ciertos precios para cuidar el precio mínimo de venta. En soja, en febrero ya sabíamos que teníamos serios problemas por delante, pero son pocos los que hicieron algo al respecto. Esto sin hablar de los fundamentos del mercado que no son los mejores. Los precios de los granos responden a precio (como casi todo). Y lo que queda demostrado es que esperar termina siendo un problema (al menos en el corto plazo). Comprar tiempo no es gratis, se arriesga el resultado y se dejan pasar oportunidades que luego cuesta tiempo y dinero recuperar. En soja estamos jugados a que una catástrofe en el clima del hemisferio norte haga caer la oferta y precisamos otro milagro para que la demanda de soja aumente en forma sostenida.
En resumen, a menos que ocurran milagros, los precios de la soja parece que en esta no nos salvan y tomará tiempo que se recuperen. Entonces, nuestros agricultores para pagar lo que deben tendrán que apostar a los cultivos de invierno a ver qué tan bien les va. Mi temor es que no se aprenda del pasado. Los precios de los granos de invierno tienen por delante una perspectiva de mayor producción (y por ende, de precios menos alcistas en el futuro). ¿Vamos a seguir apostando al pleno del resultado? Espero que no y que pronto intentemos cambiar el curso, sobre todo de la forma de manejar los precios y asegurar un resultado positivo.