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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáEn estos días se ha generado a través de los medios de publicidad y con el protagonismo de agentes políticos, el régimen horario del trabajador rural y se ha visto que los neófitos y opinólogos manejan el tema poniendo en una misma bolsa distintas especies.
El trabajador rural no es lo mismo que el trabajador que trabaja en el medio rural. En efecto: en el campo hay diversas actividades. Así, las que están ligadas a las diferentes tareas. Hay actividades ganaderas, actividad agrícola, alambradores, domadores, cabañeros, transportistas, troperos, cosechadores, esquiladores, y así podríamos seguir con las diferentes modalidades.
Hay trabajadores permanentes radicados en los establecimientos que viven en él, tienen su familia en él, están en forma permanente sin perjuicio de los días libres y feriados que pueden permanecer en él o salir ya que son empleados pero no esclavos. Que cuando están transitoriamente enfermos o imposibilitados ocasionalmente para determinadas tareas, permanecen en el establecimiento. Hay trabajadores zafrales, alambradores, domadores, cabañeros y en diversas modalidades, trabajadores que se denominan a destajo, cuya remuneración es por trabajo realizado y que el régimen horario lo decide él. Hay trabajadores que si las condiciones climáticas no permiten hacer determinadas tareas, permanecen en el establecimiento. Si las tareas ocasionales se realizan en menos de 8 horas no hay otros trabajos. Si es necesario más tiempo, también se prorrogan. En síntesis, hablar de unificación de 8 horas para el trabajador rural es una expresión de ignorancia de la temática y una muy barata demagogia política. Todavía no se ha inventado la tecnología que permita programar cuándo va a estar transitoriamente imposibilitado de trabajar; cuándo el tiempo no lo dejará trabajar, cuándo el trabajo a realizar le llevaría más tiempo de las 8 horas. No tiene los medios técnicos que le permitan que la vaca entre en celo en esas 8 horas, que den cría por medios programados por computadora. No existe tecnología que permita detectar cuándo una mosca producirá una bichera dentro de las 8 horas, cuándo dentro de esas 8 horas una oveja tenga dificultades para parir su cordero o no le va a permitir mamar a su cría o no lo va a limpiar después de parirlo. Los que sostienen que el trabajador rural deberá estar sometido a esas 8 horas ignoran que ese trabajador para desempeñar su tarea necesita tener una vinculación permanente con el lugar de trabajo. No existe un sistema de explotación rural mediante atención a distancia o computarizada. Asimismo, en el régimen actual, al salario rural se le agrega casa y comida que también genera aportes a la previsión social. En síntesis, el trabajador rural afectado al establecimiento de una explotación rural mantiene una vinculación estable y permanente que hace imposible un fraccionamiento horario ni fraccionar cuantitativamente su alimentación ni su tiempo de descanso. Prácticamente ese fraccionamiento lo hace él, en función de su necesidad alimentaria y el horario hábil para el trabajo que deba hacer; el clima, estado del tiempo, el relacionamiento con los demás trabajadores y otras circunstancias del lugar y tipo de tareas a realizar. En síntesis, el trabajador rural, por la propia naturaleza del medio y del trabajo, no puede burocratizarse por el impulso de tiempo horario.
Dr. Artemio R. Caraballo
CI 3.537.999-4