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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáCuántos pares son tres botas. Muchos años en el Ejército comandando contingentes nacionales y multinacionales en los territorios más hostiles del planeta me han dado aptitud para asimilar todo tipo de situaciones
adversas. Esos años tal vez hayan contribuido a mirar los obstáculos con ojos más autocríticos y mesurados también. Pero algo que no puedo aceptar es la impunidad con que se utiliza oficialmente la mentira para llevar adelante intenciones completamente opuestas a las que se manifiestan con el objetivo de vengarse de mi institución, el Ejército Nacional.
Parece que la paciencia, la educación, las buenas costumbres y la sobriedad no pagan dividendos a los militares. Irónicamente, el reconocimiento y gratitud que se les profesa tanto dentro como fuera de fronteras por su dedicación, sacrificio y sentido humanitario, lo único que acicatea en algunos dirigentes políticos es el afán de destruirlas y humillarlas.
Haciendo gala de una educación de la que no suelen ser objeto, los militares se han estado refiriendo por diferentes medios al despojo que se pretende realizar a las FFAA con la proclamada reforma de la “caja militar”, sin por ello dejar de fundar claramente y con lujos de detalles técnicos y legales lo injusto, incoherente e intelectualmente deshonesto de la propuesta oficial.
Aduciendo todo tipo de eslóganes ideológicos y frases articuladas a través de una constante prédica maliciosa con la que están habituados a descalificar a los militares, se protege la mentira desembozada detrás de investiduras oficiales apuntaladas por medios que se dedican únicamente
a darle publicidad sin cuestionar una sola palabra.
No es mi objetivo perder el tiempo del lector contrarrestando las verdades a medias o las descaradas mentiras oficiales sobre el servicio de retiros.
La increíble insistencia de la senadora Topolansky en que los militares no pagan impuestos o de la senadora Moreira, el comunista Puig y otros de sus agentes informando alegremente a la población acerca privilegios y asimetrías en el sistema de retiros militares ni siquiera merecen respuesta.
Está claro que como en otros temas, maquillar la verdad con dogmatismos socialistoides o mentir reiterada y llanamente al mejor estilo nazi no compensan los déficits de una pésima administración. Pero eso no es lo que les interesa.
Este proyecto de reforma del servicio de retiros militares forma parte de un plan a largo plazo para desarticular a las FFAA y para ello no se detendrán en avasallar derechos ni marcos jurídicos otrora inalienables. Aunque para ello deban invocar principios e ideales que no profesan o aprovecharse de una cultura antimilitarista largamente cultivada por el odio y el resentimiento, están convencidos de que esta es la explotación del éxito de una larga guerra cultural del marxismo.
Ante la convicción de que los militares son eunucos vedados de respuesta a las ofensas y despojos, no encuentran razón para detenerse.
El vale todo les sirve cada vez mejor.
Pero es aquí adonde quienes se regocijan con esta pretendida trompada al paralítico contra los militares, al mejor estilo leninista, equivocan fatalmente el rumbo.
Esta vez su impunidad y arrogancia lo único que está logrando es romper el largo silencio austero de los militares por el cual vanamente han esperado recíproco respeto y honestidad.
Oficiales, suboficiales, clases y soldados de todos los estratos sociales hoy se ven vulnerados por este humillante e injusto proyecto y comienzan a tomar conciencia de quiénes realmente defienden a los más débiles.
Miles de familias de militares en actividad, clubes y asociaciones de retirados, pensionistas o simplemente veteranos a lo largo y ancho del territorio, están llegando por fin a la conclusión de
que el silencio austero y la educación para ciertos actores políticos y activistas enemigos son sinónimo de debilidad. Basta por ahora con auscultar la red.
Ellos están comprobando que el mutismo solo ha servido para alentar mentiras y envalentonar abusos hacia una institución sagrada que lo único que pretende es cumplir con su patria sin pedir nada a cambio.
La arrogancia y la impunidad están abriendo la caja de pandora.
Protegidos por la impunidad que brinda el coro de obsecuentes golpeándose el pecho con invocaciones democráticas que nunca defendieron cuando los ataques provenían de otros lados o de su propia corrupción, otros asisten pasivamente al show.
La educación de los oficiales que se están manifestando a través de los medios, y algunas otras realizadas públicamente en presencia de sus pares, son escrutadas con lupa, interpretadas maliciosamente, desvirtuadas, sacadas de contexto o ignoradas, cuando no abusivamente castigadas.
La mala educación y arrogancia con que los militares ven correspondida su educación y dignidad, en algún momento podrá ser sustituida por el conocido “cuántos pares son tres botas” de la jerga militar. Mucho más popular y seguramente más efectivo.
Los generales, presidentes de las asociaciones de Retirados y Veteranos y todas las familias militares toman nota.
Y que nadie venga con golpismos o conspiraciones. Simplemente, una cuestión de educación…
Cnel (R) Arquimedes Cabrera
CI 1.969.931-3