Habían pasado varias horas de discursos cuando el ministro del Interior, Eduardo Bonomi, pidió la palabra por segunda vez, en esta ocasión para defenderse de los cuestionamientos vertidos por autoridades de la Universidad estatal. “El rol que cada uno cumple lo lleva a defender las leyes y otros defienden otra cosa”, dijo el jerarca, molesto luego de escuchar la intervención del decano de Humanidades, Álvaro Rico, y de las representantes del Orden Estudiantil Lucía Gutiérrez y Malena Pintos.
Bonomi asistió el martes 28 a la sesión del Consejo Directivo Central de la Universidad junto con el titular de la cartera de Educación, Ricardo Ehrlich, y de Desarrollo Social, Daniel Olesker, para presentar “Estrategia por la vida y la convivencia”, un documento del Poder Ejecutivo que incluye 15 propuestas para disminuir la inseguridad pública.
“Políticas policiales”.
La sesión del CDC acababa de comenzar cuando a la Sala Oscar Maggiolo llegaron los tres ministros de Estado acompañados de sus colaboradores. Luego de saludar a cada uno de los consejeros con un beso y un abrazo, Bonomi se sentó a la derecha del rector, Rodrigo Arocena, y Ehrlich y Olesker se ubicaron a su izquierda.
“A través de todo el andamiaje jurídico legal y represivo” del Estado tenemos que “garantizar la seguridad de sus ciudadanos”, explicó Olesker a poco de iniciar su exposición. El ministro dijo que la idea general detrás del documento que presentó el gobierno el 20 de junio persigue una reestructura del “pacto de convivencia” de la sociedad uruguaya.
A continuación, Bonomi habló acerca de cómo se enmarcan las medidas legislativas impulsadas por el gobierno en la estrategia de seguridad del Poder Ejecutivo. En el combate a la delincuencia “la mano dura” y las “políticas sociales” no funcionan si se aplican por separado, dijo.
“Hay que desarrollar políticas policiales para un momento y generar condiciones de cambio que funcionan para más adelante”, añadió.
Según Bonomi, la idea del gobierno de prohibir que personas duerman en la vía pública y de habilitar a un juez a decretar la internación compulsiva de un adicto abren un debate sobre “el concepto de libertad”.
“Si un individuo quiere dormir en la plaza, comer, bañarse en la plaza hacer sus necesidades en la plaza y hasta tener relaciones sexuales en la plaza, muchos dicen (que) es su libertad, (pero) no es su libertad, es la libertad de todos que quieren usar la plaza”.
El ministro del Interior también puso en duda si los adictos a ciertas drogas son realmente libres, porque no están en condiciones de saber “hacia dónde va su vida” y además afectan a los otros con su conducta.
“Insuficiente”.
Las intervenciones de los ministros estaban recibiendo buenos comentarios de parte de los integrantes del CDC hasta que le llegó el turno a una delegada estudiantil. Gutiérrez, integrante de la Federación de Estudiantes Universitarios (FEUU), sostuvo que las “soluciones en el tema seguridad” planteadas en el documento son “bastante insuficientes”.
“La Federación tiene muchas diferencias en especial con las leyes y propuestas del Ministerio del Interior: desde la internación compulsiva, la legalización de la marihuana, cómo abordar la situación de las personas de calle”, dijo Gutiérrez, y agregó que el gremio estudiantil tampoco está de acuerdo con el aumento de las penas a quienes venden pasta base.
“Hay estudios que demuestran que los mecanismos de encierro no contribuyen para nada a la rehabilitación”, sostuvo.
Su compañera de delegación, Pintos, continuó en la misma línea crítica con el Ministerio del Interior. Incluso reclamó al gobierno que trabaje para cambiar el “amarillismo constante” de los medios, porque es el “principal generador de violencia”.
“La mano dura no funciona, no estamos de acuerdo”, dijo sobre el final.
Las dos manos.
Pero según varios integrantes del gobierno que presenciaron la discusión, la intervención que más molestó a los ministros fue la del decano de Humanidades. Rico centró su exposición en la existencia dentro del Estado de una “mano derecha” y otra “mano izquierda”, hecho que se reflejaba en la presencia de los ministros de Desarrollo Social, Educación e Interior.
“Hay una mano izquierda, más lenta, más costosa, que muestra resultados a mediano y largo. La mano derecha, la mano dura, se mueve con urgencia, con presiones, con una exigencia de los medios, con una exigencia muy grande de la oposición política y con una movilización de sectores de la población que viene reclamando más mano dura”, opinó.
Lo que preocupa al decano sobre la “mano derecha” del Estado uruguayo es que tiene “antecedentes muy negativos” como el golpe de Estado de 1973 y la crisis de 2002.
Según Rico, desde la dictadura y “al menos hasta el 2005” el Estado uruguayo “fue un factor fundamental de la inseguridad del ciudadano y desestructuró relaciones sociales por la vía del autoritarismo o por la vía de la democracia”.
A la hora de hablar de políticas de seguridad, a esto se debe sumar —de acuerdo con el razonamiento del decano— el hecho de que hay un “lado oscuro” del capitalismo “inherente a su forma de producción y el castigo a una persona”. Por eso, Rico opinó que la estrategia lanzada por el gobierno debe incluir “medidas anticapitalistas”.
“Sigo teniendo dudas sinceras con relación a las medidas que proponen la internación no voluntaria, o el acrecentamiento de las penas, o la demostración de que la pasta base es el origen del aumento de los crímenes o el sistema de faltas. Tengo mis dudas acerca de un problema filosófico reseñado por el ministro Bonomi sobre la libertad; la pregunta complementaria es si se puede obligar a ser libres”, concluyó.
“Fábrica de delincuentes”.
Mientras hablaba Rico, y viendo por qué camino iba el decano, Bonomi tomó una lapicera y un papel para tomar notas.
El ministro afirmó que “no existe” una “mano izquierda y mano derecha” del Estado. Además advirtió que es necesario aplicar “políticas integrales” que incluyan áreas sociales y policiales para combatir el delito.
“Estoy aburrido de recibir vecinos que me vienen a contar lo que pasa en su barrio. La Policía tiene que intervenir, porque esto sucede. ¿Y saben quiénes son la gente más robada del país? Los pobres. Es a la que roba el consumidor del Borro cuando se quedo sin pasta base”.
El titular del Ministerio del Interior recordó que el decano de Humanidades dijo en su intervención que las políticas sociales requieren “más tiempo” para mostrar resultados. “¿Ahora, mientras no disminuya la fábrica de delincuentes qué hacemos? ¿Lo dejamos? ¿Eso es de derecha o de izquierda?”, cuestionó.
Bonomi contó que suele escuchar a “compañeros” de su sector político que cuestionan la aplicación de medidas policiales para combatir la inseguridad, pero que si les roban a ellos “salen con el revólver” a matar delincuentes.
Luego de Bonomi, Olesker pidió la palabra y reiteró que la estrategia de seguridad corresponde al gobierno y no solo a la cartera de Interior. “Es importante” tenerlo en cuenta para no caer en la “tentación de adjudicar la política del bueno y el malo”, afirmó.
Cuando los ministros se estaban yendo, Rico se acercó a Bonomi para disculparse si sus palabras habían sido malinterpretadas.