• Cotizaciones
    jueves 19 de marzo de 2026

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, tu plan tendrá un precio promocional:
    $ Al año*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, por los próximos tres meses tu plan tendrá un precio promocional:
    $ por 3 meses*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * A partir del cuarto mes por al mes. Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
    stopper description + stopper description

    Tu aporte contribuye a la Búsqueda de la verdad

    Suscribite ahora y obtené acceso ilimitado a los contenidos de Búsqueda y Galería.

    Suscribite a Búsqueda
    DESDE

    UYU

    299

    /mes*

    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá

    Las playas y los derechos

    Sr. Director:

    Arenas comunes de uso exclusivo. Desde hace bastante tiempo se puede ver en las playas de Punta del Este, sobre todo en la playa Brava, la presencia de sombrillas y sillas playeras que pertenecen a varios de los edificios cercanos a las mismas.

    Este año la situación ha sido comentada en algunos medios de prensa y también en las redes sociales porque, como a veces ocurre, se pasa del uso al abuso.

    Basado en que las playas uruguayas son PÚBLICAS me cuesta aceptar que se autorice el despliegue de sombrillas, sillas y reposeras sobre la primera línea de arena constituyendo una verdadera barricada para el resto de los usuarios.

    En algunas paradas el proveedor del servicio es común a varios edificios, por lo tanto ocupan espacios continuados que no permiten acercarse al que llega buscando un lugarcito cerca de la orilla. La mayoría aspira a lograr esa posición pero lamentablemente se encuentra con grupos de sombrillas acompañadas de sillas playeras y últimamente de grandes reposeras, que ocupan la primera línea y que sumadas las de 3 edificios más y el parador de la zona, pueden llegar a cerrar unos 70 u 80 metros de playa. Esta situación si uno llega temprano es aún más llamativa porque todo ese desarrollo de artículos playeros está VACÍO, sin ocupantes. Pero no están abandonados, hay 3 o 4 personas encargadas de ubicar los elementos, agregar sillas o lo que demanden los usuarios que llegan tardíamente pero con la tranquilidad de que su lugar frente al mar está seguro.

    Estas personas son muy celosas de los productos que manejan, por lo tanto no se puede tocar ninguna silla o reposera para hacer un lugarcito, o tratar de ocupar parte de los lugares ya reservados porque se corre el riesgo de ser maltratado, amenazado e insultado. Tal vez sea por el calor y la tarea pesada que desarrollan que su conducta es casi siempre agresiva y para quien no tiene hábitos de violento, verlos discutiendo, enojados y con el caño con punta que usan para clavar las sombrillas entre sus manos, genera en el usuario común de la playa cierto temor, aunque tal vez pueda estar exagerando y la preocupación sea infundada.

    Si bien no he realizado la consulta en la Intendencia de Maldonado, me comentaron que la comuna permite a cada edificio colocar hasta 5 sombrillas en la primera línea, sin importar si las mismas serán ocupadas en ese momento o quedarán en reserva. No tengo claro si el permiso incluye reposeras enormes y sillas, pero si así fuera, podemos concluir que cada espacio sería de un mínimo de 4 metros. Por lo tanto, cada edificio tiene la exclusividad de arena de primera línea de 20 metros lineales.

    Si el cálculo lo hacemos por metro cuadrado, cada edificio ocupa unos 80 metros cuadrados de arena pública, pero ahora con la potestad de uso exclusivo.

    Seguramente, la IMM cobra por otorgar ese espacio y tenemos que pensar que ese dinero se vuelca a los contribuyentes; por lo tanto, debemos estar satisfechos por lo que está ocurriendo, aunque signifique que nuestro disfrute no sea el mismo.

    Pensando de esta manera, tal vez la IMM debería licitar espacios de playa de primera línea y que el resto de los veraneantes tengan las mismas posibilidades que los ocupantes de algunos edificios que se ubican sobre la rambla. En realidad tampoco conozco cómo es el acuerdo y cuáles son los edificios que tienen el permiso otorgado porque uno de los nombres que se ven en varias sombrillas está ubicado sobre la avenida Roosevelt, a 100 metros de la costa.

    No estoy en desacuerdo con el servicio de playa, creo que es bueno y que agrega valor al usuario. Lo que me parece inadecuado es que se ocupe un espacio público sin que se utilice en ese momento, haciendo que el veraneante que llega temprano tenga que quedarse “atrás” y alejado de la orilla.

    Ubicar la sombrilla en el momento que el demandante llega a la playa es lo más adecuado y no generaría la molestia que muchos sentimos cuando llegamos a la playa y solo falta un cartel que diga “lugar reservado”, viendo el despliegue mencionado, sin ocupantes.

    He tenido un par de desencuentros con alguna de las personas que trabajan en el servicio de playas y creo que todo lo sucedido ha sido inadecuado, de ambas partes. Me hago responsable de mi parte en el entredicho, una conducta que no debí asumir, ya que no estoy en edad de generar una riña y menos cuando mis nietos chiquitos estaban ahí, conmigo.

    Pero debo admitir que hasta hoy sigo sintiendo incomodidad por la situación y sobre todo por cierto “toque” mafioso que percibí y que me parece que no se debería permitir, más allá de los permisos otorgados.

    Mis nietos me dicen Babu y así voy a firmar la carta, pensando que seguiré yendo a esa playa y lo haré como siempre con mis mayores afectos.

    ¿Para qué arriesgar en este Uruguay cada vez más violento, intolerante e inseguro?

    Babu

    // Leer el objeto desde localStorage