• Cotizaciones
    lunes 25 de mayo de 2026

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, tu plan tendrá un precio promocional:
    $ Al año*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, por los próximos tres meses tu plan tendrá un precio promocional:
    $ por 3 meses*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * A partir del cuarto mes por al mes. Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
    stopper description + stopper description

    Tu aporte contribuye a la Búsqueda de la verdad

    Suscribite ahora y obtené acceso ilimitado a los contenidos de Búsqueda y Galería.

    Suscribite a Búsqueda
    DESDE

    UYU

    299

    /mes*

    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá

    Las tradicionales fábricas sanduceras tratan de mantenerse a flote, mientras surgen nuevas inversiones y crecen el turismo y la soja

    Las economías departamentales: Paysandú

    La placa de bronce es lo primero que se ve al entrar en las oficinas de Azucarlito en Paysandú. Solemne, recuerda que la maquinaria con la que comenzó a funcionar la empresa la dio la ex Checoslovaquia en 1948. “Una de las pioneras en el desarrollo industrial”, dice hoy su gerencia. A unas cuadras de allí siguen echando humo las calderas de otras fábricas que acompañaron ese auge: Paylana, Paycueros, más lejos Norteña. Pero hoy ninguna es la misma.

    En 2011 cerró Paylana y ahora, en esa misma planta, pelea por llegar al equilibrio Tessamérica, dirigida por la Cooperativa de Trabajadores de Paylana (Cotrapay). Paycueros dice no necesitar enviar personal al seguro de paro, pero tampoco funciona a plena capacidad. Norteña fue comprada hace años por la brasileña Ambev. Y Azucarlito sigue con las “zafras ininterrumpidas” de aquella época dorada de 1950, aunque hoy solo le saca las impurezas a un azúcar que viene de Brasil.

    Acostumbrado a ser un departamento de chimeneas industriales, Paysandú se enfrenta a una producción estancada. En una recorrida realizada por Búsqueda el viernes 13, los empresarios hablaron de planes de exportación, proyectos con firmas de su mismo rubro e inversiones en maquinaria. Todos intentos de reactivación y de evitar ese “duelo” que, afirman, se siente cuando cierra otra fábrica.

    Por el contrario, el cultivo de soja impulsa la actividad del puerto y ha redefinido una producción agropecuaria tradicionalmente ganadera en el departamento.

    Los comerciantes se han beneficado por los mayores controles aduaneros cerca del puente que conecta con Argentina, pero la futura instalación de grandes superficies les preocupa. La Intendencia aprobó una nueva terminal de ómnibus y un shopping, y también dos plantas de silos para el acopio industrial y tres emprendimientos de generación de energía solar que suman una inversión mayor a U$S 110 millones. Pero desde la comuna sanducera apuestan sobre todo al turismo.

    Si se asume que la economía de Paysandú creció al mismo ritmo que el conjunto del país, su Producto Bruto Interno anual ronda hoy los U$S 1.450 millones, calculó Búsqueda.

    Tejidos y azúcar.

    Solían trabajar todo el día, todos los días. Pero hoy en los galpones de la ex Paylana, hileras de máquinas están apagadas. En cada sección —hilandería, tejeduría, tintorería y terminación— se ven apenas tres o cuatro motores encendidos. En el principio de todo, allí donde se mezcla la lana uruguaya, el acrílico brasileño y el hilado asiático, la luz está apagada.

    Paylana empleaba a 600 personas y contrataba otras 300 en talleres. Por día producía 10.000 metros de tejidos. La Tessamérica de hoy, dirigida por Cotrapay, tiene 165 socios y toma a 40 trabajadores temporales. Para fines de año su objetivo es llegar a 100.000 metros y “estar estables”.

    Mauro Valiente y Héctor Sabaño, presidente y vicepresidente de la cooperativa, hablan de las posibilidades de innovación tecnológica que puede darles ese incremento de la actividad. Proyectan acuerdos con la Federación de Cooperativas de Producción del Uruguay, para hacer redes que vayan desde las productoras de lana hasta confeccionadores, y conseguir volúmenes y precios más convenientes. El mes que viene se reunirán con los trabajadores de la ex textil Agolan de Colonia para estudiar posibles negocios en conjunto.

    “Donde tenemos las pilas más cargadas es en el tema de las compras públicas”, explicó Valiente.

    Por ahora la cooperativa trabaja al 80% de su capacidad. Pero esa cifra es apenas 30% de lo que hacía Pay­lana. Muchos clientes de esa época “quedaron quemados” con la empresa que “venía haciendo las cosas mal en calidad y entrega”; a la cooperativa no le han vuelto a comprar, dijeron. Por ahora Tessamérica exporta a Brasil, Paraguay y, sobre todo, a Argentina. Y a Perú llegaron gracias al apoyo de Uruguay XXI.

    “Paylana era una fábrica emblemática con más de 60 años. Que 600 familias quedaran sin trabajo fue jodido. Nunca pensamos en volver a emplear a todos, pero sí recuperar la industria textil de Paysandú”, explicó Sabaño. “La idea es que a medida que vaya ingresando producción, y así nos lo permitan los costos, crezca la planilla”, dijo Valiente.

    Pegado a los galpones de Tessamérica está Paycueros, otra industria emblemática sanducera que tampoco trabaja a pleno y hoy es una filial de la multinacional Sadesa. En lugar de 75.000 cueros por mes, produce 55.000, informó su presidente, Álvaro Silberstein. Con 550 trabajadores, el nivel de actividad “no es maravilloso” pero está “estable”, comentó.

    Media cuadra más y la “A” en blanco de Azucarlito marca el fin del bloque fabril. Sus galpones, que supieron almacenar remolacha para la producción de azúcar, guardan ahora montañas enormes de chips de madera y aserrín. Cuando no están refinando azúcar brasileña, producen biomasa para venderla a UTE. Y en unos viejos tanques acopian fertilizante líquido para agropecuarios de la zona. “Todo esto diluye los gastos fijos y palia la situación fuera de los 90 días que refinamos”, dijo Miguel Fraschini, director general de la empresa.

    En ese proceso —que convierte montañas de azúcar del color de la arena en paquetes de un kilo de pequeños granos cristalinos— trabajan 100 personas; en las zafras se emplean otras 100. Solían ser 500, pero en 1992, cuando el Mercosur permitió la entrada de las empresas regionales, Azucarlito no pudo competir. Hoy abastecen a industrias locales —con una ganancia marginal, dicen— y al consumo doméstico que se achica. “La gente se vuelca hacia el edulcorante artificial y ya no se cocina. Antes las abuelas hacían dulces, tortas. Hoy los jóvenes todo lo piden hecho”, se lamentó Fraschini.

    El año pasado la planta refinó 28.000 toneladas de azúcar, 10% más que en 2012. Este año esperan mantener los números. Venderle energía a la red pública hoy “viene mal”, pero hay esperanza de que con el pico de consumo del invierno el precio se haga “interesante”, agregó. El miedo, de cara al futuro, es terminar como una empresa empaquetadora del azúcar que venga ya refinada de Brasil.

    Las últimas inversiones fueron en nuevas tecnologías para el empaquetado en bolsas de nailon. Aunque, dicen que por cariño, todavía mantienen una vieja máquina que pone el azúcar en bolsas de papel.

    Competir con la soja.

    En el puerto de Paysandú la actividad se triplicó tras la construcción de un muelle, la instalación de una grúa y un porta-contenedores. En el departamento funcionan cinco plantas de silos y se planean dos más. El motor de todo fue la soja.

    En los últimos años la producción dejó de ser casi exclusivamente ganadera y se diversificó con los plantíos de ese grano, el crecimiento forestal y la instalación de corrales para el engorde de vacunos, dijo el presidente de la Asociación Rural de Paysandú, Rafael Thevenet.

    Pero, aclaró, “la oportunidad” de utilizar el campo para obtener ingresos de varias fuentes, como arrendamiento para la forestación o agricultura, “no alcanza a todos” los productores. “Por el tipo de suelos (rocosos y no aptos para la agricultura), algunos ganaderos se ven limitados a seguir en la cría de bovinos o de ovejas”, comentó. Un factor negativo más en un contexto de precios inferiores a los de 2013.

    Paysandú tiene 9% del área de campos de uso agropecuario de Uruguay y hay unos 2.000 establecimientos, según datos del Ministerio de Ganadería.

    Para la industria lechera, la llegada de la soja supuso un desafío. Pili, que prevé mantener su producción de 220.000 litros de leche, está relocalizando su planta para incorporar máquinas que le permitan exportar queso a México y al sudeste asiático.

    “Históricamente la lechería crece entre 4% y 6% anual. En este momento no lo estamos logrando pero es algo coyuntural”, señaló Homero Nolla, su presidente. “Está disminuyendo el número de tambos, pero los grandes están creciendo y pensamos que con tecnología van a aumentar la producción de leche. Ahí vamos a poder competir con la soja”, añadió.

    Un turista que llega.

    De delantal blanco, el operario arrastra un carro con dos grandes bolsas de Azucarlito. No hay nada en las asaderas y mesadas de la fábrica, porque los moldes del merengue de los postres Chajá aún giran en el horno. La receta es secreta, advirtió Alfonso Nardini, cuarta generación en la empresa, y aprovecha a aclarar que todo se produce en Paysandú: “Eso de que hay otro Chajá de Montevideo es un mito”.

    Según dijo, la empresa funciona “al 110%” de su capacidad porque el comercio se mantiene pujante y porque se han cuidado de trabajar cerca de su punto de equilibrio. Abril de 2013 fue el mes de menores ventas de los últimos cinco años; enero, febrero y abril pasado fueron mejores y se espera “un pequeño” repunte anual.

    La fábrica innovó con el Chajá de chocolate, de dulce de leche, de frutilla, las tortas heladas y las comidas rápidas. Bajo el eslogan “Un turista que llega, es un Chajá que se va”, sus vitrinas son simplemente una tentación.

    “Invertimos en máquinas, tecnología, envasado, remodelaciones y capacitaciones”, señaló Nardini. “Y enganchamos siempre con promociones”. Por el Mundial de fútbol, regalan un vino con la caja de postres.

    El proyecto ahora es volver a vender en Entre Ríos, de donde se fueron tras la última crisis económica argentina para afrontar costos “constantemente subiendo”.

    “El Chajá es nuestro caballito de batalla, es un punto turístico”, dijo el empresario.

    La Intendencia espera incrementar esos puntos turísticos y una apuesta es la que lleva adelante el grupo Lecueder y otros privados, que invertirán U$S 20 millones en una terminal de 18 andenes, estacionamiento y un shopping con 40 locales.

    El departamento aguarda también la construcción de otro hipermercado. Aunque los comerciantes dicen que con un Ta-Ta ya instalado y que además compró la cadena Super-star, el mercado colapsará.

    “En Francia aceptan una gran superficie cada 200.000 habitantes; nosotros tenemos 100.000 habitantes y dos hipermercados”, se quejó Luis Pedro Rodríguez, gerente del Centro Comercial e Industrial de Paysandú.

    Por ahora los minimercados compitieron ofreciendo precios más baratos. Pero varios distribuidores de la zona fueron desplazados por empresarios de Montevideo. Los controles en la Aduana y la inflación argentina empujan al comercio departamental, donde la expectativa es mantener las ventas. Y, con la incorporación de los operadores turísticos al centro, el proyecto es convertirse en un destino de vacaciones.

    Esta temporada los complejos termales captaron 15% más de turistas.

    “Paysandú fue y quiere seguir siendo una ciudad industrial, que piensa muy poco en el turismo. Nos seguimos despertando con las sirenas de las fábricas”, dijo el director de Turismo de la Intendencia, Andrés Manisse. Y añadió: “Pero quedamos fuera de competencia, y en los últimos 10 años perdimos entre 10.000 y 12.000 puestos de trabajo en la industria. Para Paysandú es muchísimo. Eso nos ha costado”.