N° 2014 - 28 de Marzo al 03 de Abril de 2019
N° 2014 - 28 de Marzo al 03 de Abril de 2019
Accedé a una selección de artículos gratuitos, alertas de noticias y boletines exclusivos de Búsqueda y Galería.
El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáEn los últimos días, los mercados financieros de los países emergentes en general han estado bajo presión, por diversos motivos.
En primer lugar, los renovados temores a una desaceleración mayor de la economía mundial no son una buena noticia para este grupo de países, ya que ello normalmente lleva a un menor crecimiento del comercio y a una caída en los precios de las materias primas.
En segundo lugar, un menor crecimiento mundial tiende a generar condiciones en las que el dólar se fortalece, debido a su rol como “safe haven” o moneda refugio, ya que los inversores buscan refugio en la economía estadounidense, que es la que tiene los mercados financieros más grandes y líquidos. Ello explica por qué a pesar del cambio “superdovish” que tuvo la Reserva Federal de Estados Unidos (EE.UU.) desde fines del año pasado —confirmado en la reunión del Comité de Política Monetaria del miércoles 20—, el dólar no solo no se ha depreciado, sino que más bien ha aumentado de valor frente al resto de las monedas. De alguna manera, el billete verde es lo “menos malo” (cleanest dirty shirt) para los inversores globales.
Tercero, las demoras en llegar a una solución en el tema de la “guerra comercial” entre EE.UU. y China son otro factor de incertidumbre global, que impacta de manera proporcionalmente más fuerte a los mercados emergentes, especialmente a aquellos países que se han integrado fuertemente en las cadenas de valor globales y participan activamente del comercio mundial.
En cuarto lugar, esta semana las medidas adoptadas por las autoridades de Turquía para evitar una depreciación mayor de su moneda —la lira— antes de las elecciones que se celebrarán el domingo 31, hicieron recordar a los inversores la importancia de los factores “idiosincráticos”, que siempre están presentes en los mercados emergentes generando un “contagio” generalizado en otros mercados, en particular en aquellos con “fundamentos” más débiles (como es el caso de Argentina y Brasil a nivel de la región, más allá de que el factor Turquía provocó caídas también en divisas como el peso mexicano y el chileno).
Si bien a priori una Reserva Federal más “dovish” es una buena noticia para los mercados emergentes, habrá que esperar a ver si se estabiliza primero y si se recupera después el ritmo de crecimiento de la economía mundial. Porque en caso contrario, primará el rol de “safe haven” del dólar y de los mercados financieros americanos, que seguirán absorbiendo capitales del resto del mundo aún en un contexto de tasas de interés más bajas en EE.UU.
Y para proyectar un repunte del crecimiento de la economía mundial, básicamente es necesario apostar a que las medidas de estímulo que han venido tomando las autoridades chinas desde mediados del año pasado surtan efecto y logren estabilizar la situación hacia mediados de este año, así como que se va a llegar a algún tipo de acuerdo a nivel comercial que al menos en el corto plazo disipe en algo la incertidumbre que hoy existe a nivel de las empresas en todo el mundo. Con algo de suerte, los indicadores económicos globales podrían comenzar a mostrar mejoras hacia mayo-junio, y de esta forma revertir los grandes temores que existen actualmente respecto al crecimiento que se ven reflejados con mucha claridad en los mercados de bonos; allí se ha observado una caída generalizada de los rendimientos (esta semana el porcentaje de bonos “investment grade” con rendimientos negativos llegó a casi el 20% del circulante global, el nivel más alto en casi un año y medio) y en el caso de EE.UU. se ha dado la temida “inversión” de la curva de rendimientos, algo que históricamente siempre ha precedido el inicio de una recesión económica.
Lamentablemente a nivel de la región, por más que el “factor Turquía” se disipe en los próximos días, seguirán estando presentes aquellos “idiosincráticos” locales, tales como el proceso electoral y la fuerte crisis económica en Argentina y la demora en la aprobación de la agenda de reformas en Brasil. Al menos en el vecindario, el resto del 2019 serán muy movido desde el punto de vista económico y financiero, y la evolución del contexto internacional en el mejor de los casos podrá mitigar un poco la volatilidad y el contexto negativo en materia de crecimiento, o profundizar la agonía en caso de que efectivamente la economía mundial se encamine hacia un freno brusco o incluso una recesión.