Nº 2086 - 27 de Agosto al 2 de Setiembre de 2020
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáSin duda este Torneo Apertura quedará en la historia, cualquiera sea el modo en que concluya y quien resulte ser su ganador. Son varias las causas para ello. Por un lado, el inesperado advenimiento del coronavirus, que trajo como consecuencia que, entre las actividades que fueron suspendidas para reducir su expansión, estuvieran lógicamente las deportivas, y el fútbol entre ellas. De modo que, apenas jugadas las tres primeras fechas, el torneo quedó trunco y, para peor, sin saberse a ciencia cierta cuándo habría de reanudarse. Lo que hizo que la muy acotada preparación que en ese lapso se autorizara, en modo alguno podía garantizar que cuando finalmente pudiera volver el fútbol, los equipos fueran a presentar su mejor imagen. Lo otro que le ha dado una tónica muy especial a esta vuelta al fútbol, es que el calendario del certamen quedó muy apretado, con partidos que deben disputarse con muy pocas horas de diferencia, lo que ha determinado que los equipos no hayan podido estabilizar una formación presuntamente titular, que permita atisbar siquiera cuáles son sus reales posibilidades para la obtención del torneo actualmente en disputa.
Esto ha sido particularmente visible en los dos equipos grandes, que suelen ser quienes tienen las mayores aspiraciones en tal sentido. Sus presentaciones, después de reaparecer en el partido clásico, no han sido satisfactorias. Sin perjuicio de ello, el hecho sabido de que estas columnas deben entregarse con bastante anticipación al día en que sale Búsqueda —y que haya siempre futbol entresemana— nos lleva a efectuar solo un balance global de lo que ha sido la actuación de ambos en estas dos últimas fechas.
Así, Peñarol, que —aun sin mayor destaque— venía de obtener una justa victoria ante Boston River por 2 goles a 0, sufrió luego una dura e inesperada derrota al visitar a Deportivo Maldonado. Forlán decidió rotar su plantel, por la continuidad de partidos ya mencionada, con la anhelada reaparición de su capitán, Christian Rodríguez. Pero el rendimiento general del equipo no fue el esperado. A pesar de tener la iniciativa durante la mayor parte del partido, no logró inquietar mayormente a la defensa rival, aunque Xisco malogró increíblemente un gol debajo del arco. Sin embargo, nada hacía presumir que, al entrarse al último cuarto de hora de un partido que se perfilaba para empate, su rival se pusiera en ventaja, tras un grosero error defensivo; y que, apenas dos minutos después, llegara su segundo gol. Había aún tiempo para la esperada reacción del aurinegro, pero se quedó sin respuesta anímica ni futbolística, al punto que ni siquiera pudo arrimarse al arco rival. Peñarol hizo agua en casi todas sus líneas, y la preocupación comenzó a instalarse en su dirigencia, presente en Maldonado. Se pensó, empero, que solo había sido una mala tarde y que todo volvería a la normalidad al siguiente partido frente al líder Rentistas. Pero nada de eso aconteció. Aunque un gol prematuro le permitió moverse con cierta tranquilidad, volvió a demostrar falta de generación de fútbol en la mitad del terreno (aun con la reaparición de Gargano), y la falta de un referente en el área rival. Aun así, un zapatazo de Terans le permitió estirar la ventaja apenas comenzado el tiempo complementario, lo que hizo suponer que la victoria ya estaba en sus manos. Pero se repitió la misma historia del cotejo anterior. Y en apenas tres minutos, su anodino rival anotó dos goles, el último de penal, y el aurinegro careció otra vez de una respuesta futbolística y también anímica, resignando una nueva unidad, y dejando en una situación cuanto menos incómoda a su técnico (que en forma poco creíble introdujo un cambio en la zaga, luego del empate rival, en lugar de incluir algún delantero). A esta altura no logra percibirse cuál es la línea futbolística del equipo, ni la integración más apropiada, quedando la sensación de que su actual nivel es inferior al de la temporada pasada. Y existe un dato muy elocuente de esta magra campaña aurinegra: en los siete partidos ya jugados por el actual Apertura solo ha ganado nueve puntos; aunque igual esté a solo cuatro de quienes lideran la tabla.
Pero —tal como pasara muchas veces en estos últimos torneos, de un lado como del otro— el preocupante momento aurinegro se vio bastante mitigado al día siguiente, por el empate de su eterno rival ante Plaza Colonia. El elenco tricolor no había conformado en su presentación anterior, ante River Plate, con un par de yerros groseros de su última retaguardia, que ambientaron sendas conquistas del darsenero, en la primera media hora de juego. Sin embargo, apareció Bergessio, en toda su dimensión de goleador (que tanto elogiamos en nuestra columna anterior) para equilibrar con dos goles de su sello, el tanteador de ese primer tiempo. El segundo período fue de trámite parejo y el tanteador parecía inamovible, cuando —ya cerca del final— Bergessio se hizo de la pelota dentro del área darsenera, forcejeó rodeado de rivales hasta hacerse un hueco, y casi sin ángulo metió un derechazo cruzado para darle a Nacional su primera victoria en el torneo. Pudo pensarse que el preocupante momento tricolor había quedado atrás, y que la mejoría podría asentarse en el partido siguiente, más sabiendo del tropezón aurinegro del día anterior. Pero no fue así, y se encontró en Colonia con un dueño de casa que, con un inicio arrollador, gestó tres clarísimas chances de gol, salvadas por la pericia de Mejía. Y ese panorama ya sombrío se oscureció aún más a los 25 minutos de juego, con la inobjetable expulsión de Bergessio. Se pensó lógicamente que ese dominio del dueño de casa se acentuaría con el correr del partido, pero no fue así. Plaza hizo un planteo muy conservador, sin acercarse con peligro al arco tricolor (su técnico recién arriesgó con tres cambios juntos a 10 minutos del final del partido), y de ese modo Nacional pudo rescatar un punto, cuando parecía que se encaminaba a una derrota inexorable. Por cierto que su fútbol sigue sin conformar, pese a las variantes realizadas por Munúa; y seguramente le pesará y mucho la ausencia de Bergessio, cuando sea suspendido.
Hasta ahora, pues, ambos equipos grandes no han mostrado el nivel esperado y sus técnicos siguen dando más en la herradura que en el clavo. Sin embargo —y sin saber lo ocurrido en los partidos de ayer y hoy—, los varios equipos que los superan en la tabla son muy irregulares, y no es tan grande la ventaja que han logrado como para descartar a aquellos de la pelea por el título.
Y dejaremos para la próxima entrega (cuando la situación sea algo más clara) el análisis de la anunciada y sorprendente salida de Luis Suárez del Barcelona.