• Cotizaciones
    viernes 10 de julio de 2026

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, tu plan tendrá un precio promocional:
    $ Al año*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, por los próximos tres meses tu plan tendrá un precio promocional:
    $ por 3 meses*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * A partir del cuarto mes por al mes. Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
    stopper description + stopper description

    Tu aporte contribuye a la Búsqueda de la verdad

    Suscribite ahora y obtené acceso ilimitado a los contenidos de Búsqueda y Galería.

    Suscribite a Búsqueda
    DESDE

    UYU

    299

    /mes*

    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá

    Los perros y los ruidos molestos

    Sr. Director:

    ¿Vale más perro vivo que león muerto? Mucho se habla en nuestros días de la contaminación acústica. La misma, en general, se asocia con los boliches, los restaurantes y la movida nocturna. La Defensoría del Vecino lleva estadísticas de las denuncias, inspecciones municipales y clausuras por ese tipo de contaminación acústica. Pero poco se habla de la contaminación acústica canina.

    Los derechos de los perros parecerían estar por encima de los derechos de las personas que durante horas y horas del día, sin excluir la noche, se ven taladradas por los desenfrenados ladridos de mascotas que han sido dejadas encerradas en los fondos de las casas, azoteas o en las mismas casas, mientras sus dueños se ausentan.

    ¡Pobrecitas ellas!, dicen algunos. “¿Cómo lo vamos a sacrificar, si tiene tantos años y siempre estuvo con nosotros?”. Sólo les quedaría por agregar: “que se lo fumen los vecinos”. ¿Que hay enfermos postrados, niños que duermen, jóvenes que estudian, profesionales que necesitan del silencio y la concentración, personas que necesitan descansar, es decir situaciones a las que dichas mascotas con sus ladridos contaminantes alteran seriamente sus vidas? Pues, “sí, que se lo fumen”, parecerían querer decir quienes deciden tener perro para que otros lo banquen.

    ¿Que es una forma de maltrato hacia el propio animal lo que de hecho practican esos dueños, por más que digan querer tanto a su animal? Pues sí, aunque se resistan en verlo así. Y es cierto que no lo ven porque, las más de las veces, es cuando ellos no están que el animal arranca, más que a ladrar, a gemir y a maldecir en lenguaje canino a sus desalmados dueños. Claro que al precio de alterar la vida de los vecinos de los alrededores.

    En el corazón de El Prado, en dos o tres manzanas del entorno de la plaza Bartolomé Hidalgo (Agraciada y Capurro), son no menos de seis las situaciones de castigo que deben soportar discretos vecinos que a nadie molestan y que, además de pagar los impuestos, cuidan del entorno, lo mantienen limpio y lo embellecen, por decir lo menos.

    Sin olvidar que no sólo está aquél cuyo perro ladra en forma ininterrumpida (hasta seis horas y diecisiete minutos sin parar), sino también el que tiene dos ovejeros alemanes, en vez de uno, que no sólo ladran histéricamente por los fondos en los que convergen varias viviendas, sino a los que además se les abren las puertas antes de las siete de la mañana para que salgan (¡pobrecitos!) a recorrer el barrio, hacer sus necesidades, destrozar bolsas de residuos, inspirar miedo a grandes y chicos, además de ser una fuente de diseminación de zoonosis en un radio en el que se ubican alrededor de seis escuelas y cinco liceos.

    En el Centro Comunal se dice que existe un vacío legal, que la perrera hace mucho que dejó de existir, que la IMM no tiene competencias, que el MSP no sé qué... Y así se “avanza”, poco a poco, dejando ganar terreno a los osados, a los que sólo piensan en sí mismos, a los caraduras que capaz hasta militan en alguna institución protectora de animales.

    ¿Contaminación acústica? Sí, pero no sólo por causa de los boliches y de las motos. También por culpa de los dueños de los perros, que son en realidad los verdaderos culpables de esta clase de contaminación acústica y ambiental. Los perros siguen su instinto. Los humanos se supone que debemos hacer algo más por el bien de la convivencia.

    El libro del Eclesiastés dice que “vale más perro vivo que león muerto” (Ecles. 9:4). Con lo que, incluso si Salomón hubiese sido su autor, creo que vale discrepar. Porque no siempre, ni para todos los casos, es válido el adagio. El que haya leones vivos en nada molesta, al menos a los vecinos de El Prado. En cambio sí nos devolvería un poco la paz el que estuviesen muertos los perros de aquellos amos que caen en el facilismo de desentenderse de la contaminación que generan sus perros.

    De ahí mi conclusión de que puede ser válido dar vuelta lo del título y decir que vale más león vivo que perro muerto.  

    CI 807.357-8