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    Los técnicos de Sartori y un plan con varias preguntas sin responder

    “Me agarrás en blanco”, dijo Casilda Echevarría, coordinadora del equipo del precandidato, sobre algunas de las propuestas del programa, que define como “liberal en lo económico” pero con un “interés importante” en lo social

    Casilda Echevarría es abogada, asesora independiente de varias empresas, integró el gobierno de Luis Alberto Lacalle en la década del 90 como subdirectora de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto, participó de la tertulia de En Perspectiva, es columnista política del diario El País. Y era una de las que miraba los avisos de televisión y se hacía la misma pregunta que los actores en la publicidad: ¿Quién es Juan Sartori? Ahora, apenas unos meses después de despejar esa incógnita, Echevarría está sentada en la cabecera de una de las mesas en la amplia y elegante sala del quinto piso del búnker del precandidato blanco en la plaza Independencia. Es la coordinadora general del equipo técnico.

    A su lado están dos de los referentes que hay en cada área: Juan Bonet, abogado y socio del estudio Lex In, que asesora en impuestos y economía, y el comisario retirado y asesor en seguridad pública, humana y ciudadana —así se presenta— Washington Cruz Tapia. Son las primeras caras que se vuelven visibles de un grupo de técnicos al que el empresario empezó a nombrar en sus discursos pero que mantiene lejos de los focos, abajo del estrado donde él es la figura excluyente.

    A Echevarría la arrimó el jefe de campaña de Sartori, Pablo Viana, quien en un principio le insistió para que diera unas charlas en el Instituto de Estudios Cívicos (IEC) cuando el empresario no estaba en el radar de nadie como precandidato blanco. Luego se fue estrechando el vínculo hasta que conoció personalmente a Sartori y se convirtió en una de las principales cabezas técnicas de su flamante sector. “No me preguntes cómo, pero terminé acá. Fue algo superespontáneo y natural. Me quedé encantada con él. Es el candidato que más piensa en que el desarrollo del país está en el fomento de la actividad privada, que el Estado tiene que impulsar esa actividad y no sustraer de ahí”, explica.

    Dice que también le “encantó” la idea de que Sartori piense en la educación como “un instrumento necesario” para el desarrollo de Uruguay. “El meollo de este cuento no es si les pagamos más a los maestros”, argumenta, y celebra coincidir en que la educación tiene que virar a algo distinto de la que formó a sus padres o sus abuelos. “Tiene una personalidad muy atractiva. A mí me ganó. No tiene pereza, es absolutamente vital”. “¿Querés que te acerque gente a asesorarte?”, cuenta Echevarría que le preguntó a Sartori cuando ya había decidido sumarse a sus filas y “abandonar” al otro candidato que seguía. Acercó a más de uno —“de primerísima línea”—, entre ellos a Bonet. “Nos recibía y oía. Llevo muchas campañas. A veces los candidatos son muy arrogantes y no te escuchan”, destaca Echevarría. Sartori escucha. “Tiene escucha activa. Y es una esponja, además”, acota el abogado. El comisario retirado asiente con la cabeza.

    “Somos varios y cada uno tiene su tendencia. Coordinamos lo que es una política liberal en lo económico, en el sentido de la mayor atracción posible de las inversiones”, señala la exsubdirectora de Planeamiento y Presupuesto del gobierno de Luis Alberto Lacalle. Y agrega que eso se puede lograr “con la mayor libertad” para desarrollarlas, “eliminando trabas internas y arancelarias”, pero con un “interés importante” en el área social. “Hoy el Mides trabaja fundamentalmente en la donación de recursos a un grupo de personas, sin que eso colabore en sacarlos de su situación difícil. Por supuesto que esos recursos se van a mantener, pero con otro enfoque: con impulso al trabajo, que dignifica a las personas”. Echevarría da pinceladas de un programa que, admite, se elaboró en tiempo récord. “Fue un relámpago”.

    El documento programático, Plan de Todos, tiene unas 40 páginas de textos, ilustraciones y fotos, claro, de un Sartori sonriente, dando la mano o abrazando.

    Seguridad y medicamentos

    Cruz Tapia toma la palabra para explicar sus estrategias en seguridad. Hay algo en lo que insiste: planes en mediano y largo plazo para atacar el fondo del problema. “No estamos trabajando solo sobre las consecuencias. Si no trabajamos sobre las causas de manera multidimensional con todos los organismos del Estado, las consecuencias van a ser siempre las mismas”, señala el excomisario. “Hay buenas intenciones, pero después el crimen organizado siempre se adecua a las nuevas estrategias y nuevamente pasan al frente”. Más allá de ideas, como potenciar las redes de vecinos en alerta o la posibilidad de crear cárceles modelos, lo que sobrevuela en esta área es mejorar la gestión. Lo repite una y otra vez. “Con las leyes que tenemos hoy ya podemos marcar una diferencia. Y eso se llama gestión. A eso estamos apuntando. Una gestión diferente para obtener resultados diferentes”.

    Lo que le preocupa al referente en seguridad de Sartori es que se está llegando a la quinta generación de personas que no tienen la posibilidad de zafar de la marginalidad y el delito. “Ahí es donde entra la prevención a mediano y largo plazo”, dice, y habla de prevenir el embarazo adolescente, de las escuelas a tiempo completo y del deporte ocupando espacios de ocio. Echevarría interrumpe y recalca que lo que se plantea es una Policía “protegida”. “Un policía de antes, respetado, que se pueda defender. Un policía inserto en la sociedad. Hoy cualquier policía tiene miedo de actuar”, sostiene. Pero descarta enfáticamente estar a favor del “gatillo fácil”.

    Una de las grandes promesas de campaña de Sartori es la creación de una tarjeta (MediFarma) para que los jubilados accedan a medicamentos gratis. La abogada suspira cuando se le recuerda los cuestionamientos que existen sobre la financiación de esa medida. “Es un compromiso de Juan Sartori para aquellos jubilados de menores recursos que no tienen acceso a la medicación. En primer lugar, hay muchos de esos jubilados que están cubiertos por ASSE, así que ya se les da. Estamos hablando para aquellos que no tienen esa cobertura”, puntualiza. “Los números los habían hecho, pero yo en este momento no lo recuerdo”, dice sobre los recursos necesarios para garantizar este compromiso.

    “No es una cifra de locos”

    La propuesta económica de Sartori gira en torno a la idea de que se precisa atraer inversión —abatiendo barreras burocráticas y aliviando la carga tributaria— para generar puestos de trabajo. Esos 100.000 nuevos empleos en el transcurso de los cinco años de gobierno que se transformó en un eslogan de su campaña.

    “Esa cifra es posible justamente dinamizando la economía como uno cree que la va a dinamizar. ¡Miren para atrás y vean que no es una cifra de locos, para nada!”, enfatiza Echevarría. Implicaría, dice, recuperar los 50.000 puestos que se perdieron en los años recientes y crear una cantidad similar a lo largo del quinquenio.

    El eje de todo pasa por lograr más inversión productiva, que en los últimos años cayó “abismalmente”, evalúa Bonet.

    “Un país solamente puede salir adelante si trae y aporta inversión, sea nacional o extranjera. Y la inversión no viene porque tú le digas: ‘Venga señor inversor’, como algunos creen. Tiene que tener un medio amigable para desarrollarse (…). Nuestro plan de gobierno va directamente dirigido a lo que es la posibilidad de generación de puestos de trabajo (…). La única manera de que haya más empleo es que haya inversión”, recalca Echevarría.

    Para que el capital se ponga a producir se deben eliminar “muchas regulaciones que son vetustas” y “modernizar” otras, a través de “tecnología y con un país inserto en el mundo”, sostiene. Eso va de la mano de una reforma del Estado a la que, afirma, “no hay que tenerle miedo”. La propuesta de Sartori apunta a que las empresas públicas vuelvan a enfocarse “en sus objetivos” y a terminar con la “superabundancia de sociedades anónima satélite, sin contralor del Estado. Varias han perdido mucho dinero y se ha perdido el objeto de las empresas madre. Eso lo paga Juan Pueblo”, señala.

    Aunque se define liberal en lo económico, la coordinadora del equipo de Sartori aclara que no están propuestas privatizaciones. Las empresas públicas “tienen una función social muy importante en algunas de las áreas de su actuación. Lo que no tiene sentido es que cumplan funciones en aquellas áreas que la actividad privada puede cumplir. Incluso, se puede pensar en empresas públicas con un rol de testigo; el Banco de Seguros del Estado se hizo más eficiente y barato en el mercado desmonopolizado”.

    El Plan de Todos pone en cuestión el monopolio de Ancap al plantear la “liberalización de la importación y venta de combustibles”. Pero Echevarría acota que eso “hay que verlo. Por ahora no hay una propuesta. (…) Está escrito porque lo estamos analizando”, también desde la perspectiva de las normas del Mercosur que nos compromete a ir eliminando monopolios. “Podríamos hacerlo”.

    Para la administración central —el corazón del sector público— plantea modificar la asignación de recursos, apuntando a un uso más eficiente. “Siempre se toma el presupuesto del año pasado y, sobre eso, se aumenta. Si fuera nuestra empresa no lo haríamos así y diríamos: ‘Che, ¿qué vamos a hacer con esto?, ¿cómo te fue el año pasado?’ Es una intención trabajar con un presupuesto con base cero; hay que tener autocrítica y mediciones de resultados”, explica Echevarría.

    “Aquellos que dicen que el presupuesto nacional es inelástico, que está indexado… Es cierto, pero hasta cierto punto. Hay cosas que verdaderamente se pueden tocar y van a tener un efecto importante. Todos conocemos esos gastos excesivos”.

    Sartori y su equipo entienden que algunos recursos informáticos pueden ayudar a gastar mejor. El alcance de la idea no quedó del todo claro durante la entrevista.

    —El programa de gobierno propone un Estado “eficiente” a través, por ejemplo, de la implementación de un software de gestión para administrar, a través de métricas, parámetros y mediciones, y asignar y controlar el uso de recursos. Dice que esto permitiría el ahorro de hasta del 3% del producto bruto interno al minimizar las ineficiencias.¿Cuál es ese software? ¿Se aplica en otras partes del mundo?

    —Sí, se aplica en empresas y en Estados, donde se tiene… Nuestra idea es ir no contratando nuevos empleados a medida que se van alejando del Estado y tratar de redistribuir lo que sea necesario. En salud, educación y seguridad hay que estar atentos a que sean suficientes (…).

    La respuesta se interrumpió al sonar el celular de Viana, jefe de campaña de Sartori, que estaba al otro extremo de la sala. Echevarría le señaló que estaban siendo entrevistados, y recibió como respuesta la invitación a mover a todo el grupo hacia otra habitación porque él también se encontraba trabajando. “¿Igual no queda mucho, no?”, preguntó Bonet a los sorprendidos periodistas. Y la coordinadora retomó la conversación.

    —Lo del software inteligente es…, yo no soy especialista en estos temas, ¿no? Lo que digo es que el otro día estaba hablando con una persona del BID que está en Washington y me está ayudando, y dijo que ya lo aplicaron en varios países. Por ejemplo, yo voy a instalar una empresa: hoy tengo que ir al BPS, a la DGI, al Ministerio de Trabajo… O tengo que sacar la partida de nacimiento y tengo que ir acá o allá. A eso nos referimos: a que puedas ir a una oficina única para hacer varios trámites en una única actuación.

    —¿Estimaron con esto un potencial ahorro de tres puntos del PBI?

    —Bueno, eso yo no te lo podría contestar.

    —Es lo que dice el programa, por eso insisto.

    —Sí, sí, ya sé. Pero no tengo ese número. Puedo preguntar a quien estimó eso. Yo, hoy, no lo puedo fundamentar.

    Impuestos

    “En un país donde cada vez que se necesita un gasto adicional se recurre directamente a los impuestos… Nadie quiere traer inversiones cuando no hay rentabilidad”, advierte Echevarría. Sobre ese punto también pone énfasis el programa del empresario y precandidato blanco.

    “Somos partidarios de reducir la tributación y ampliar la base”, resume el especialista en impuestos del equipo del líder de Avanza. En el caso del IVA, sus tasas no se tocarían en un eventual gobierno de Sartori, pero si una mayor actividad económica se encadena con subas del salario y el consumo, ese tributo permitiría recaudar más.

    En concreto, los cambios que proponen son algunos alivios impositivos: una baja general en hasta cinco puntos del impuesto a la renta empresarial (IRAE) y una reducción inmediata de ese tributo como “deducción incrementada por mano de obra contratada”. También una disminución paulatina del Imesi a los combustibles para empresas y familias; la eliminación del gravamen al Patrimonio para el agro, y la supresión del Impuesto de Asistencia de la Seguridad Social que recae sobre los pasivos. Y aunque está mencionado en el programa, el IRPF que grava las rentas por alquileres inmobiliarios “no quedó” como una propuesta firme, sino a evaluar, acota Bonet.

    Dada la gradualidad que tomarían esas medidas en un eventual gobierno de Sartori, “es muy difícil medir la resignación fiscal”, responde el abogado. El equipo entiende que eso se compensaría al “mejorar muchísimo la recaudación” del IRPF si se crean los empleos previstos y se cobra más IVA por un mayor consumo de la población.

    Prefieren no entrar en la discusión de si será o no necesario hacer un ajuste fiscal ante un déficit que ronda el 4,5% del PBI, si bien asumen que la situación es compleja (aunque Bonet se dice “no muy de acuerdo” con las cifras oficiales alegando diferencias en cómo computa algunos rubros el Ministerio de Economía).

    “Es muy difícil saber cómo va a evolucionar todo esto. Tenemos una deuda complicada, que no sabemos cómo se va a renovar (…). Todas esas variantes que no se conocen desde afuera… Nuestro objetivo claro es no subir los impuestos y por el contrario bajar algunos de escaso impacto en la economía”, sostiene Echevarría. “Nuestro análisis de hoy es que esta pequeña disminución (impositiva) que estamos promoviendo para el principio del gobierno se va a equiparar con esta mayor eficiencia” en las empresas públicas y sus subsidiarias, y con un presupuesto nacional definido con más racionalidad”, insiste.

    Durante la entrevista, Búsqueda les preguntó acerca de una iniciativa que no aparece en las propuestas de otros partidos políticos: la “inmediata negociación de créditos contingentes” con organismos multilaterales como “señal al sector privado, en el sentido de que el país dispondrá de acceso a financiamiento que haga posible las reformas propuestas”.

    —…La verdad es que me agarrás en blanco. ¿Eso lo leíste de acá?, responde Echevarría señalando el programa.

    —Sí, sí.

    —Me agarraste en blanco.

    —Es una idea que tiene Juan Sartori…, complementa Bonet.

    Horas después de la entrevista, la coordinadora del equipo de Sartori informó por correo electrónico que “los créditos contingentes se prevén para el descalce de la primera etapa del gobierno”.

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    2019-05-23T00:00:00