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    jueves 13 de junio de 2024

    Los uruguayos y los impuestos

    Nº 2255 - 14 al 20 de Diciembre de 2023

    “Contrariamente a lo que muchos piensan —es un mito—, realmente los uruguayos tienen una cultura y una moral tributaria altísima”, dijo la directora General de Rentas, Margarita Faral, en una entrevista con Búsqueda publicada en noviembre de 2021. Su afirmación se sustenta en encuestas periódicas realizadas para la Dirección General Impositiva (DGI) según las cuales la amplia mayoría de los ciudadanos piensa que pagar tributos es un deber.

    Hace pocos días el Ministerio de Economía y la DGI difundieron a través de sus sitios web uno de estos estudios, contratado a la consultora Equipos, de diciembre del 2022. Los datos muestran que el 87% de los consultados cree que pagar impuestos es una obligación y el 80% considera que evadir es algo incorrecto. A su vez, el 87% aseguró que es incorrecto que no se le entregue el ticket o la factura al comprar un producto o servicio. Por su parte, la frase que indica que paga los impuestos porque es un deber ciudadano fue aprobada por el 85% de los encuestados.

    Esta alta moral tributaria constatada en las encuestas habla muy bien de los uruguayos como ciudadanos: para vivir en sociedad y para poder financiar distintos bienes y servicios de uso colectivo es necesario contribuir abonando los impuestos. Y la disposición a pagar parece surgir de esa responsabilidad ciudadana y no solo del temor a ser castigado por evadir o eludir las obligaciones fiscales: menos de la mitad de los encuestados considera “muy probable” que la DGI los sancione.

    Un dato también interesante, que puede ser un aporte a la discusión pública en estos tiempos preelectorales, surge de otra pregunta formulada por Equipos Consultores: ¿por qué razones cree usted que la gente deja de pagar impuestos? Entre los encuestados, el factor más mencionado (65 veces) fue que los tributos “son muy altos”, por encima de la “viveza y diablura de los uruguayos” (13), la “falta de honradez” (3) y otros —todos con una única mención—, como que los que más tienen no pagan, que el dinero recaudado se “malgasta” o que hay “corrupción”. En una perspectiva histórica (desde 2016), la percepción de que la presión fiscal es alta siempre surgió como la principal razón atribuida por los encuestados como explicación del fenómeno de la evasión.

    Parece haber allí un clamor ciudadano que se suma al ya conocido reclamo empresarial de bajar el “costo país”, que incluye, entre otras cosas, a los impuestos. Uruguay es de los países de la región con mayor carga fiscal, que alcanza a 31,5% del Producto Bruto Interno cuando se adicionan a los impuestos las contribuciones previsionales, según un cálculo de presión fiscal equivalente para 2021 hecho por el Centro Interamericano de Administraciones Tributarias.

    La campaña electoral empieza a desplegarse, con los precandidatos de los distintos partidos ya lanzados. Próximamente comenzarán a conocerse sus equipos y, luego, sus propuestas programáticas de cara a las elecciones del 2024. Para cualquier aspirante a gobernante en el siguiente período, la información surgida de estas encuestas debería ser un insumo a tener en cuenta: Uruguay tiene una ciudadanía con alta moral tributaria, pero algunos sienten que los impuestos son una carga pesada y probablemente para ciertos sectores en efecto lo sean. Poner el ojo en dónde se puede alivianar ese peso, hacerlo con sentido de progresividad y de eficiencia económica, para luego gastar los dineros públicos con responsabilidad, debería estar en las agendas de todos.