N° 1766 - 29 de Mayo al 04 de Junio de 2014
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáEl Real Madrid acaba de ganar su décima copa UEFA Champions League, el mayor trofeo europeo a nivel de clubes. Si bien es cierto que “los partidos se ganan en la cancha”, no es menos cierto que para poner un gran equipo en el campo de juego se necesita un excelente gerenciamiento fuera de la gramilla.
Fue justamente el Real Madrid uno de los primeros clubes que entendieron que no eran solamente un club deportivo, sino una empresa y por tal motivo, debían administrarlo como tal. A fines de los 90 nombraron a Jorge Valdano (ex campeón del mundo y ex director técnico de los merengues) como director general, donde encaró una tarea de profesionalización de la gestión del club, creando una estructura organizacional con gerencias de marketing, finanzas, operaciones y recursos humanos. Hoy recogen los frutos.
Otros equipos europeos siguieron los mismos pasos y en América Latina fue Boca Juniors de Argentina, presidido por Mauricio Macri, el que cambió radicalmente la estructura gerencial del club, dejando al gerente general como ejecutor de las políticas decididas por la Comisión Directiva y separando esta de las tareas operativas del día a día. Tan innovador fue este cambio organizacional, que motivó se escribiera un caso de estudio publicado por la Universidad de Harvard.
En Uruguay, el Club Atlético Peñarol es el que ha liderado esta forma de gerenciamiento y muchos otros clubes de los llamados “deportes menores” también han puesto a profesionales a administrar el club con criterios y métodos empresariales.
Los excelentes resultados obtenidos en la “era Tabárez” no son sólo por contar con grandes jugadores, sino porque hay planificación, objetivos, indicadores de gestión y una logística de apoyo que sustenta tales resultados. Esto demuestra —una vez más— que el management es una ciencia, que las “talenteadas” tienen patas cortas y no son repetibles. Por eso jamás habrá un segundo Maracaná y, de hecho, hace sesenta y cuatro años que esperamos uno y podremos esperar sesenta mil años más.
Pero lo más interesante de este cambio en la administración de instituciones deportivas es que no se necesita ser el Real Madrid, ni Boca Juniors, o Peñarol, para profesionalizar su gerenciamiento. Las buenas prácticas gerenciales son para cualquier club de barrio, como lo son para cualquier empresa Pyme.
No es por falta de dinero que no encaran este proceso de mejora y tampoco por falta de profesionales en el área, más aún cuando desde hace años Enrique Belo viene organizando un excelente programa de management en el deporte con docentes de España, Argentina y la región. El freno pasa por otros factores: el ego, el deseo de protagonismo, la resistencia al cambio o el creer que “la carpeta” y “el boliche” pueden más que la academia. En las empresas comerciales se dan los mismos factores.
Serán los resultados —dentro y fuera de las canchas— los que terminen decidiendo a los directivos a profesionalizar la gestión de sus organizaciones. Ya deberían estar haciéndolo todos, pero sabemos que en Uruguay las cosas llegan diez o veinte años más tarde que en el resto del mundo. Habrá que esperar.