N° 2028 - 11 al 17 de Julio de 2019
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáEn su comparecencia semestral ante el Congreso norteamericano, esta semana el presidente de la Reserva Federal (Fed), Jerome Powell, dio indicios de que efectivamente el Comité de Política Monetaria (FOMC, por su sigla en inglés) va a proceder a bajar la tasa de fondos federales cuando se reúna el próximo 30 y 31 de julio.
Powell señaló que la incertidumbre que estaba generando el tema de la “guerra comercial” así como la desaceleración que se viene observando en el resto del mundo, eran factores que llevaban a que la Fed estuviera dispuesta a ir hacia una política monetaria algo más expansiva, especialmente teniendo en cuenta que la inflación se mantenía muy baja, lo mismo que las expectativas inflacionarias. El sólido reporte de empleo del mes de junio, que mostró que en el sexto mes del año se crearon 224.000 nuevos puestos de trabajo en la economía norteamericana frente a los 72.000 que se habían creado en el mes de mayo, si bien fue, según Powell, una “muy buena noticia”, no cambia la evaluación del FOMC de que los riesgos para la economía continúan sesgados a la baja.
Los comentarios “dovish” de Powell se dan además en un contexto donde el presidente Trump ha continuado intensificando en los últimos días sus ataques tanto contra la Fed como contra su presidente, con comentarios tales como que “no tienen ni idea de lo que están haciendo”. Todo apunta a que a fines de este mes tendremos seguramente un recorte de las tasas de interés, con la única duda siendo si el mismo será de 25 o de 50 puntos básicos. Tampoco está muy claro el panorama respecto a hasta dónde bajarán las tasas de interés en EE.UU. en los próximos meses, y probablemente haya que aguardar hasta el comunicado de la reunión del FOMC a fines de este mes para tener más indicios respecto a esto.
El cambio de postura de la Fed en materia de su política de tasas de interés resulta sumamente positivo para la región en general y para nuestro país en particular, ya que implica que el sumamente benigno panorama financiero internacional actual se extenderá en el tiempo, seguramente hasta mediados del año que viene al menos. El financiamiento externo continuará siendo abundante y muy barato, sobre todo si los fundamentos domésticos muestran mejoras importantes en los próximos trimestres.
En ese sentido, Brasil parece finalmente comenzar a avanzar con el tema de la reforma del sistema previsional, aunque la culminación del proceso llevará su tiempo ante la complejidad de las dobles votaciones con mayorías especiales que deberá enfrentar en ambas cámaras del Congreso. La aprobación de la reforma previsional será algo fundamental para relanzar el crecimiento de la mayor economía de la región, donde las expectativas en este sentido han venido revisándose sistemáticamente a la baja desde comienzos de año, pasando de proyectarse un crecimiento para el 2019 de 2,5% a 0,82% en la actualidad, marcándose 19 semanas consecutivas de retrocesos.
Para Argentina y para Uruguay, el tema de reencauzar los fundamentos domésticos para aprovechar el benigno panorama financiero internacional, deberá esperar a la culminación de los procesos electorales que culminarán en las elecciones de octubre/noviembre, y serán tarea para el año 2020.
En todo caso, siempre será mejor realizar los ineludibles ajustes internos en un contexto de tasas de interés internacionales a la baja; con un dólar debilitándose en los mercados cambiarios internacionales, y con abundante liquidez hacia los mercados emergentes, que en el contexto opuesto.
Al menos desde el punto de vista financiero, el panorama actual a nivel internacional luce mucho mejor que a fines del año pasado; lo que en parte debería compensar el impacto negativo de la desaceleración del crecimiento de la economía mundial y de la incertidumbre que plantea el tema de la “guerra comercial”.