Nº 2093 - 15 al 21 de Octubre de 2020
Nº 2093 - 15 al 21 de Octubre de 2020
Accedé a una selección de artículos gratuitos, alertas de noticias y boletines exclusivos de Búsqueda y Galería.
El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáDecíamos en nuestra columna anterior que en el transcurso de una semana pueden suceder muchas cosas en el ámbito futbolístico; y precisamente ello es lo que ha acontecido desde nuestra última entrega. En el plano local, nada menos que la definición de un atípico Torneo Apertura (cuyo desenlace el lector ya conoce, a diferencia de quien esto escribe). Asimismo, se ha producido el postergado inicio de las Eliminatorias Sudamericanas para el Mundial de Qatar 2022, con dos resultados opuestos de nuestra selección, pero cuyo saldo deja un retrogusto amargo.
¡Vayamos por partes! La última fecha del certamen local (a la que llegaron en igualdad de puntos Nacional y el sorprendente Rentistas) no pudo definir el campeón, pues ninguno colmó las expectativas de sus seguidores. Más aún el tricolor, que solo ganó dos de los seis puntos disputados en las últimas dos fechas, esfumándose la ventaja que le había sacado a su contendiente en el tramo inmediato anterior.
En sus últimos compromisos ninguno de los equipos rindió lo que se esperaba. Rentistas no supo sacar partido de la ventaja que había sacado a los pocos minutos del complemento, cuando ya tenía un hombre de más, por la expulsión de un defensa danubiano. Por algunos minutos, sus consecuentes parciales saborearon las mieles del título, pues a esa altura Nacional estaba perdiendo su partido. Pero esa esperanza se esfumó prontamente, pues justo cuando su rival Danubio empataba el partido, también lo hacía Nacional en el Centenario, ante Deportivo Maldonado; resultados ambos que se mantuvieron hasta el final. Decepción en los parciales de Rentistas, por no haber capitalizado las ventajas que había tenido; y, por su lado, una honda decepción de los hinchas tricolores, por cuanto su equipo hipotecó en el tramo final su chance prioritaria de quedarse con el título. Cualquiera haya sido el campeón este Apertura pasará a la historia por haber sido el más largo y también el conquistado con el menor puntaje. Claro que para Nacional este habrá sido apenas un jalón más, mientras que si fue Rentistas el triunfador, la copa perdurará en sus vitrinas como una conquista imperecedera.
También en estos días se iniciaron las Eliminatorias Sudamericanas para el Mundial de Qatar 2022, que en lo que hace a nuestra selección arrojó una trabajosa victoria ante Chile, como local, y una categórica derrota como visitante, ante Ecuador.
No nos había conformado nuestra selección en su debut ante Chile, al punto que lo único rescatable fue el haber podido sumar los tres puntos en disputa. Aun sin varios de sus habituales titulares, la integración a la que apeló el Maestro Tabárez permitía suponer un adecuado rendimiento en los diversos sectores de la cancha y, especialmente, un manejo prolijo del balón de la mitad de la cancha hacia adelante, para mejor abastecer a los hombres de ofensiva. Sin embargo, ello solo ocurrió en contados pasajes del partido. La retaguardia hizo agua por el lado de Cáceres y de Coates, el medio campo tuvo un inicio auspicioso de Bentancur y Valverde, pero ni De Arrascaeta ni el debutante De La Cruz lograron conectarse con Brian Rodríguez y con Suárez, que además pareció no lucir su mejor forma física. Aun así, cerca del primer tiempo, por un penal que detectó el VAR, nuestro equipo se retiró ganancioso a camarines. Pero las cosas no mejoraron en el segundo tiempo. Chile se adueñó de la iniciativa y llegó a un justo empate a los pocos minutos. Y de allí en más el trámite fue equilibrado. Los cambios del Maestro, aunque acertados, fueron algo tardíos, pero la suerte estuvo una vez más de su lado, pues Maxi Gómez pudo, en el mínimo lapso que estuvo en cancha, lograr ya en los descuentos el agónico gol que nos dio una victoria no enteramente merecida. Claro que influyó grandemente en ese resultado final el tan debatido empleo del VAR en dos jugadas decisivas, una en cada área, resueltas a nuestro favor. Sin perjuicio de que el resultado, en ambas oportunidades, fue el correcto.
Con esos tres puntos importantes en su haber, el núcleo celeste viajó hacia Ecuador. Aunque la altura de Quito era preocupante, igual se pensaba que, con algunos ajustes en su integración, nuestro representativo podía mejorar lo hecho en el cotejo anterior y sacar un aceptable resultado. Pero nada de eso ocurrió. Los cambios que hizo el técnico no dieron resultado. Araújo pagó tributo a su falta de experiencia, Nández empezó bien pero no pudo pesar en la contención, y Maxi Gómez aportó poco en ofensiva, aunque la pelota nunca le llegó bien jugada. Pero no deben cargarse solo en ellos las tintas, pues nuestro equipo no tuvo ninguna figura merecedora de destaque. Nuestro medio campo no tuvo marca, y tampoco la hubo en ambos laterales. Tanto fue así que hasta Godín, que jamás ha fracasado, se mostró impotente ante la velocidad y buen fútbol de un rival que prevaleció en todos los aspectos del juego. El prematuro gol del local complicó de entrada, y cuando a los pocos minutos Nández logró el empate con golpe de cabeza, el VAR entró en escena, indicando un muy dudoso fuera de juego en la jugada previa. Quizás allí pudo haber cambiado el destino, pero llegó el segundo casi en el final del primer tiempo y el tercero apenas empezado el complemento, sellando anticipadamente la suerte del partido. Más allá de que esos dos goles de penal, convertidos por Suárez en los minutos finales, maquillaran en algo el resultado y le permitieran a este aumentar su récord de goles celestes.
Pero planeando sobre el trámite mismo del partido, el gran protagonista de la noche quiteña: ¡fue el VAR!, haciendo que el muy obediente juez del partido anulara algún gol o concediera algún penal que no había visto, generando una inseguridad en los propios futbolistas que no sabían si festejar o no algún gol que el juez había validado primariamente. Tanta fue esa interferencia (más allá de que, salvo el gol anulado de Nández, las correcciones fueron acertadas) que debieron adicionarse ¡11 minutos de tiempo complementario!
Vista esta debacle ante Ecuador, la agónica victoria en el debut frente a Chile cobra un valor mayor. Pero lo cierto es que en una apreciación global de lo que se ha visto en este primer tramo, el panorama es preocupante. El fútbol sigue sin aparecer, las piezas de recambio no muestran el nivel esperado, y algunas de las figuras básicas parecen estar lejos del nivel de otros momentos. Igual esto recién comienza, aunque ya el mes que viene tenemos un par de partidos de muy alta exigencia. Pero Tabárez deberá afinar la puntería para lograr una adecuada mezcla entre la savia nueva de estos valores que surgen y la probada experiencia de los mayores.