• Cotizaciones
    domingo 22 de febrero de 2026

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, tu plan tendrá un precio promocional:
    $ Al año*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, por los próximos tres meses tu plan tendrá un precio promocional:
    $ por 3 meses*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * A partir del cuarto mes por al mes. Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
    stopper description + stopper description

    Tu aporte contribuye a la Búsqueda de la verdad

    Suscribite ahora y obtené acceso ilimitado a los contenidos de Búsqueda y Galería.

    Suscribite a Búsqueda
    DESDE

    UYU

    299

    /mes*

    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá

    Mentime que me gusta

    Columnista de Búsqueda

    Nº 2115 - 18 al 24 de Marzo de 2021

    Mark Twain dijo que una mentira podía dar la vuelta al mundo antes de que la verdad tuviera tiempo de ponerse las botas. ¿Lo dijo Mark Twain o lo dijo Winston Churchill? ¿O fue el autor británico Terry Pratchett? Internet no se decide a la hora de dar un nombre. En realidad, es posible que todos ellos lo hayan dicho, porque se trata de un dicho viejo y popular, y dependiendo de dónde y cómo se busque el resultado será diferente.

    Hace mucho que se publica que Christine Lagarde, antes al frente del FMI y hoy presidenta del Banco Central Europeo, dijo: “Los ancianos viven demasiado y eso es un riesgo para la economía global. Tenemos que hacer algo, ¡y ya!”. El concepto suena alarmantemente dudoso, alerta y llama a la desconfianza porque es burdo, porque muestra una falta de sensibilidad y de tacto enormes, y lo primero que indica el sentido común es googlear y verificar el origen de la frase. Descubriremos, tal como sospechábamos, que es un bulo o fake o mentira. Sin embargo, el latiguillo “Lagarde quiere matar a los ancianos” sigue publicándose una vez y otra también, y uno se pregunta quién puede creer que la mujer pudo decir esas palabras, aún suponiendo que las pensara. ¿A ninguno de los que comparten y retuitean les hace ruido lo descarnado de esas palabras, puestas en boca de alguien que ocupa cargos diplomáticos de responsabilidad? Y también dirigido a los que comparten y retuitean, ¿no revisan los contenidos?

    Los bulos, fake news, mentiras o como quieran llamarlos, están a la orden del día, desde el hoax más clásico de la historia hasta las fake news más innovadoras y famosas. Hay un espectro de falsedades que va desde la ya tradicional e inocente Declaración de Derechos, que supuestamente habría que subir a Facebook para que la empresa no utilizara nuestras fotos personales con quién sabe qué fines inconfesables, hasta el intento de destruir una reputación política, como fue el caso de la manipulación del video de Nancy Pelosi para simular que estaba borracha, que Fox News difundió y el propio presidente Trump retuiteó a los 60 millones de personas que seguían su cuenta.

    Algunos de esos bulos que en primera instancia podrían parecer inofensivos pueden no serlo tanto, como es el caso de los alimentos o productos o tratamientos no tradicionales que combatirían efectivamente el cáncer, al punto de sustituir las terapias médicas. Todos hemos sabido de alguien que, ya enfermo, abandonó o aplazó su tratamiento de medicina tradicional por algún producto, generalmente milagroso y sin verificación, cuya eficacia “los laboratorios no quieren que conozcas”. El caso paradigmático es el de Steve Jobs, que llegó al punto de negarse a una cirugía. Dice su médico, David Agus: “Steve vino a mí tarde. Los médicos a los que se había dirigido antes estaban equivocados: recomendaron terapia nutricional en lugar de cirugía, y el cáncer se propagó por todo el cuerpo. Fue un error (…). Y al comienzo de su lucha contra el cáncer, tomó la decisión equivocada: rechazó la operación, que probablemente habría podido salvarle la vida”.

    Las fake news muchas veces no son inocentes, como en el caso de las mentiras que provocan la destrucción de una marca en beneficio de su competencia, sin embargo, el mecanismo suele apelar a la inocencia, a la ingenuidad de quien las lee, a sus sentimientos más primarios, a la comprobada compulsión de los lectores por replicar noticias impactantes, sin verificarlas. El hecho de que un contenido atraiga a millones de usuarios que lo comparten, incluso a pesar de que sea fácil darse cuenta de que es falso, puede parecer ilógico. Pero no lo es: la probabilidad de que se reenvíe una información falsa es 70% más alta que si es cierta, y esto funciona así porque las noticias falsas provocan más sorpresa y más enojo, sentimientos que actúan como catalizadores para su difusión. Sí, la mentira es atractiva.

    Y existe otra razón para difundir falsedades: la pereza. Se dice que si carecemos del tiempo, de los conocimientos o de la motivación para analizar un mensaje, podremos procesarlo mediante atajos cognitivos o heurísticos. Si no somos médicos o biólogos, si no tenemos tiempo ni ganas ni condiciones para verificar una información sobre el coronavirus, podremos decidir si creemos o no en dicho contenido viendo si va en la línea de nuestra propia opinión previa sobre el tema, o simplemente ver si otras personas que nos apoyan lo comparten. Se sospecha que, en la medida en que el uso de atajos cognitivos prevalece sobre el estudio crítico y la reflexión, es más probable que demos por buenos mentiras, bulos o fake news. Por ejemplo, si yo ya tengo una posición tomada sobre los efectos negativos de las vacunas contra el Covid, los mensajes que apoyan mis creencias serían más fáciles de dar por ciertos, sin necesidad de analizar críticamente la información.

    La información es hoy más accesible que nunca, se dispone de acceso a miles de fuentes a un clic de distancia. Entonces, ¿por qué sería un problema la circulación de la mentira?  ¿Cómo es posible que las fake news recorran la red sin que suceda nada, sin que nadie tome medidas? La respuesta es sencilla: los cibermentirosos son rápidos y la Justicia es lenta. Para cuando alguien decide tomar medidas la mentira ya se difundió, hay millones declarando la propiedad de sus fotos en Facebook o tomando bicarbonato de sodio para curar enfermedades, y la famosa frase de Christine Lagarde sobre los viejos, que no hemos podido encontrar en sus entrevistas, ni discursos ni en sus redes sociales, ha dado muchas veces la vuelta al mundo. Y mientras tanto ahí está la verdad, según Mark Twain o Winston Churchill o quién sabe quién, que nunca termina de ponerse las dichosas botas.

    // Leer el objeto desde localStorage