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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáQuiero agradecer al teniente coronel (r) Ricardo Milans su comentario a la carta que envié a Búsqueda la semana anterior a su respuesta.
Usted reconoce que “obedeció a una orden inusual (…) que dio motivo a severas sanciones disciplinarias” y esto es, precisamente, el tema que me había preocupado y lo sigue haciendo hasta que, públicamente, las autoridades militares expliquen: 1) quiénes fueron los responsables de tal “orden inusual”; 2) quiénes, con autoridad posterior en el tiempo a las mismas, conociéndolas, no las modificaron, manteniendo su calidad de “inusual”; 3) por qué no se tomaron medidas de inmediato para castigar a quien la emitió y para derogarla; 4) cuáles fueron las sanciones disciplinarias tomadas y en manos de qué autoridad está su ejecución; 5) hasta cuándo fue efectiva esa orden “inusual” y cuándo dejó se estar en vigencia.
Por lo que usted escribe, señor teniente coronel, “entiendo que las medidas tomadas por quienes impartieron esa extraña orden son muy duras” pero no las juzga, no las critica, no exige que se dejen de cumplir. Entiendo que la formación militar exige una disciplina muy rígida, pero, una vez retirado, puede usted por lo menos, expresar su opinión, no la de los mandos ni justificar algo con lo que usted está en desacuerdo.
Como civil, como ciudadano que paga sus impuestos y a través de los cuales paga de su bolsillo todos los gastos ocasionados por las Fuerzas Armadas, al igual que los de todas las reparticiones públicas, con sus consabidas malas administraciones, creo que tengo el mínimo derecho a que se me responda con datos, nombres, fechas y toda la información que debe estar al alcance de un ciudadano.
No quiero que “se los fusile”, como usted sugiere (yo no lo digo, son sus palabras), pero sí que se les castigue con arresto a rigor, se les expulse del arma que no han sabido defender en los dos sentidos: 1) por emitir una “orden inusual”; 2) por no hacerse responsables de sus consecuencias. Y esto debe seguir el orden jerárquico ascendente, incluyendo al o a los ministros involucrados, porque de lo contrario demuestran que no son capaces de controlar a sus subordinados. Menos mal que no estamos en guerra. De lo contrario, la perdemos de entrada por incompetencia del primero al último, ya que tanto énfasis ponen en la obediencia al superior, que se supone, sabe más.
Usted no puede tomar estas reflexiones como algo personal ni contra la institución militar, que ha tenido una historia muy buena en nuestro país, pero como toda institución, está formada por personas que no están a la altura de sus exigencias. En tanto la institución no pueda hacerse cargo de esas personas y sus actos, tiene que afrontar la consecuencia de sus errores o peor aún, sus incapacidades de mando.
Lic. Juan Carlos Perusso
CI 1.032.781-0