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    miércoles 12 de junio de 2024

    Montevideo calamitoso

    Sr. Director:

    Llevamos ya 35 años de administración de izquierda en nuestra comuna y hay cosas que no cambian o, mejor dicho, no mejoran. Siempre hacemos hincapié en la basura y, si bien es un problema ancestral, no es el único.

    Pero comencemos por ahí, que es donde la gente más se queja. Primero se aumentó la cantidad de contenedores en la vía pública y, al no haber resultados positivos, comenzó el cambio por otros más compactos, inviolables, inaccesibles, y nada. La basura los sigue desbordando, la acumulación fuera del contenedor ya es parte del paisaje y sigue ganando la mugre.

    Esta última administración tomó el sentido contrario, reducción de contenedores y, además, para tener una noción de los cráneos que atienden este problema, sacaron las papeleras de los espacios públicos. Se supone que nos llevamos los papelitos a casa. Lo único que funciona son los carromotos, en el correr del día levantan lo que se encuentra cercano al contenedor pero al ratito vuelven los hurgadores y comienza el tema otra vez.

    Fueron 35 años para encontrar una pequeña solución. Antes los camiones recolectores pasaban todos los días, ahora de dos a tres veces por semana, como si los vecinos solo comieran o hicieran limpieza un día sí y otro no. Hubo un intendente, luego candidato a presidente, que llegó a decir que había más basura porque consumíamos más, estábamos con un bienestar más apropiado y nos permitía tener más poder de compra. De más está decir lo infeliz e irrespetuoso de su comentario.

    Pero la mugre y la desidia en nuestra ciudad no son solo de contenedores. En estos días surgieron los grafiteros de las alturas. A decir de la intendenta, ahora en licencia, es un arte. Arte es pedir permiso y pintar con algo adecuado un muro, y los hay. Pero treparse por los balcones y pintar las paredes de un edificio con “supuestas” iniciales es un atropello y una invasión de la propiedad privada.

    Pero este es un tema recurrente desde hace años, muchos años. Todas las paredes de Montevideo están grafiteadas, escritas, pintadas con total impunidad y la comuna no hace nada más que fomentarlas, pues el que “calla otorga”. Todos los espacios públicos, incluso aquellos que son mantenidos por privados, están impresentables.

    Ni qué decir de los monumentos históricos. Creo que solo se salva Artigas en la plaza Independencia y tal vez alguno más. El resto ya hasta cambiaron de color, el bronce es blanco o verde por la mugre que los invade hace décadas. Ninguno de los intendentes desde 1990 ha limpiado un monumento.

    Y hemos dejado para el final el estado de las calles. Esta administración no ha reparado absolutamente nada, no se ve un solo operario reparando calles. Los pozos abundan y a la brevedad pasarán a ser habitados por su tamaño. No es posible transitar si no es a los saltos. Hubo algunos años en que pasaba un camión que rellenaba pozos. Duraban un par de meses, pero hoy podríamos decir que algo era algo.

    La señora se dedica al capricho de las ciclovías y bicivías. Si tomamos los tres grupos que andan por Montevideo, automovilistas, peatones y ciclistas, ¿cuál es el más chico? El de los ciclistas, y a esos atiende la señora Cosse en desmedro de los otros dos.

    Las veredas son intransitables. Baldosas flojas, baldosas que no están, raíces a la vista, hojas y mugre a esquivar, etc., etc. Ni los tacureses ni los trabajos solidarios pueden con el tema. Hace años que nadie barre y ya es tan habitual la suciedad que pocos vecinos toman una escoba. Y ni preguntemos por la poda, no existe. Si se comunican con la intendencia y solicitan podar un árbol, vienen en dos años (es literal).

    Se supone que los montevideanos pagamos un impuesto para el alumbrado, el barrido y la limpieza. Nos están robando la plata, no hay alumbrado ni barrido y la limpieza se fue hace 35 años.

    El facilismo dice que los uruguayos somos así, no aprendemos y somos mugrientos. ¿Por qué será que si uno viaja al interior las ciudades y los pueblos están limpios, las calles y las veredas están sanas? ¿Acaso los que viven en el interior no son uruguayos? O será que hay administraciones del interior que hacen una gestión diferente y saben manejar los recursos, que tampoco abundan.

    Todos se quejan pero solo algunos cada cinco años buscan algo diferente, un nuevo rumbo, como le gusta decir a la señora Cosse, que pregona con la palabra y es escasa de hechos.

    Sergio Barrenechea Grimaldi

    (egresado de la Escuela de Periodismo de Búsqueda,

    2018, primera generación)

    Cartas al director
    2024-05-08T23:15:41