N° 1781 - 11 al 17 de Setiembre de 2014
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáLa rabia es una enfermedad que se transmite principalmente por la mordida de ciertos animales y es casi incurable si no se la combate en forma inmediata. La corrupción es una enfermedad que se transmite principalmente por la “mordida” de ciertos funcionarios y es casi incurable si no se la combate en forma inmediata. En ambos casos, el “animal” infectado tiende a contagiar a otros en una cadena interminable. Por tal motivo, una de las sugerencias para combatir este mal es la eutanasia: muerto el perro, muerta la rabia.
Hay ciertos ambientes o “factores” que estimulan el surgimiento de enfermedades como la rabia, la hidatidosis o el dengue. Sabemos que una vez que el mosquito del dengue comienza a hacer de las suyas, es muy difícil combatirlo; pero sí se puede evitar que nazca, eliminando la causa de su gestación: las aguas estancadas.
La corrupción, la corruptela, el amiguismo, el despilfarro y la mala administración que se dan en la cosa pública, también tienen similar solución: terminar con empresas, servicios y organismos públicos que no tienen razón de ser ni de existir y que son el foco de este cáncer societario.
¿Para qué queremos un Banco Hipotecario del Uruguay, cuando hay decenas de bancos, promotores privados de la construcción e inversores dispuestos a financiar a los uruguayos de bien? El BHU se fundió. No cerró sus puertas porque “Papá Estado” lo impidió. Pero tenía una deuda de dos mil millones de dólares (una planta de celulosa cero kilómetro), generada por las políticas “generosas” impuestas por políticos que jamás las aplicarían a sus propios emprendimientos.
Ancap vende un producto que nadie deja de consumir, aun cuando su precio aumente hasta los cielos. Técnicamente se dice que tiene una “elasticidad rígida”: ante una variación de los precios, el consumo no cambia. Además, tiene un monopolio legal, la mayor protección posible para una empresa. Es como manejar un autito en el Parque Rodó que va por un riel: imposible chocarlo. Pero Ancap chocó: perdió 160 millones de dólares en un solo año y acumula pérdidas por varias decenas de millones más. ¿Para qué queremos a Ancap? El combustible se compra en la región sin ningún problema. Paraguay no tiene ni petróleo, ni refinerías, ni monopolios. Tiene un parque automotor tres veces mayor que Uruguay, un combustible más barato y nadie tiene el más mínimo temor de quedarse parado por falta del preciado líquido.
Los países “de primera” lo son porque no solo tienen gente de primera, con ideas, conductas y morales elevadas, sino porque también tienen sistemas que estimulan la recreación de ese tipo de personas. ¿Y qué es primero? ¿El huevo o la gallina? ¿Son países de primera por tener gente superdotada o fueron las buenas reglas de juego, la competencia y la transparencia lo que los llevó a esos lugares?
Cuando Antel gozaba del monopolio absoluto de las comunicaciones, Juan Pueblo debía esperar hasta 15 años para que le conectaran un teléfono, porque no había “borne”. Pero la magia de una tarjeta de recomendación de un diputado hacía que el borne llegara al hogar del beneficiado (que quedaba eternamente agradecido por la “gauchada” del parlamentario). Hoy basta comprar un chip por un puñado de dólares y ¡chau monopolio y chau diputado!
Y así con la jubilación, con la aduana, con el préstamo blando del BROU, con el Fondes, el Mides y una larga lista de etcéteras, que son la cuna del amiguismo, el despilfarro o los negocios turbios.
Por eso, para crear un verdadero país de primera, debemos matar muchos perros que transmiten la rabia. El Estado uruguayo y sus empresas públicas son el principal foco de contaminación. ¿Quién le pone el cascabel al gato?