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    Mujica y los concursos de ingreso al empleo público

    Por Lector

    Sr. Director:

    ¿Al exguerrillero y expresidente de la República hay que aceptarlo como es? ¿Con sus genialidades y sus brutalidades? ¿Sus giros a la izquierda y sus volantazos a la derecha? La verdad que uno no termina nunca de sorprenderse con él. Hemos comprobado su popularidad a escala internacional: desde un vendedor de discos vasco en San Sebastián, pasando por un militante ambientalista muy comprometido en Roma, hasta un gendarme en una ruta correntina de regreso de las Cataratas que son verdaderos admiradores suyos. Seguramente cuando llegue la hora de su despedida definitiva asistiremos a una movilización de masas pocas veces vistas en el Uruguay.

    ***

    Sin embargo, cuando se trata de cometer burradas el hombre no le anda con chiquitas e intenta ubicarse como si él no tuviera nada que ver, por encima del bien y del mal, quedando por fuera como si habitara el Reino de los Cielos. En la edición pasada en las páginas de Búsqueda se dio cuenta de algunas cosas que dijo en un Comité de Base del Frente Amplio y que en profundidad calientan a un muerto: según su entender, en el Estado “tenemos un sistema de concurso que es una joda. Pero no porque seamos malvados; es porque somos pierna, somos amigos”. Recordó que cuando fue ministro de Ganadería en la primera administración del Frente Amplio (FA) empezó a notar que todos los que ingresaban por concurso eran conocidos de él. “Y digo: ´No, esto es joda´. Me pongo a averiguar y era así”, recordó. También se refirió al Banco República diciendo: “Falta que te peleen cuando entrás. Yo voy al BROU, pero ¡Dios me libre!”.

    Humildemente creo que merece una respuesta crítica que –como nos enseñara el para algunos innombrable Carlos Marx– debe ser “despiadada de todo lo existente”. El Pepe abre la boca creyendo haber descubierto la pólvora y hace como si no se diera cuenta de que con lo que dice puede estar ofendiendo a personas tan o más humanas que él. En este caso concreto a jóvenes funcionarias y funcionarios públicos, la mayoría de los cuales siguen sosteniendo, con los más antiguos, servicios fundamentales a pesar de los disparates que resuelven ciertos directorios o ministerios, naturalmente con el aval completo de Luis, el actual “jefe de Estado” tan amigo del Pepe.

    Obviamente, voy a hablar de lo que conozco desde adentro (el Banco de Previsión Social) y como usuario (el Banco República).1 Mientras estaba en actividad previa a mi jubilación a mediados del 2016, en el BPS hubo en particular tres concursos en los que ingresaron como contratos de función pública más de mil compañeras y compañeros: en 2007, 2011 y 2016 (y luego hubo en 2018 y 2021). Puedo dar fe de que en ellos no hubo ningún tipo de acomodos. 2

    Esos concursos dieron como resultado el ingreso de muchos y muchas que no solamente estaban muy bien formados técnicamente, no solamente eran votantes de todos los partidos políticos, sino que además luego de su ingreso pasaron a tener un compromiso con el servicio que sigue siendo admirable a pesar de que el BPS tiene determinadas zonas de verdadera putrefacción, de las que Mujica no dice una sola palabra dado que, vaya a saber por qué razones, cada vez menos apunta hacia los que verdaderamente están en el arriba que cocina las cosas.

    Como ya lo he dicho, la actual gestión del organismo previsional es la peor que ha habido desde 1985 a la fecha y no precisamente por responsabilidad de los de abajo sino de los que han sido designados por el poder político que Mujica integró (e integra, ya que como oposición debería estar controlando y denunciando lo que verdaderamente no funciona o lo hace mal).

    Así, todos hemos debido acostumbrarnos a que una buena señora especialista en plantas y flores sea directora, a que un buen señor sin formación en seguridad social esté ocupando la vicepresidencia del organismo (luego de flotar como un corcho en carácter de “asesor” en pago por su militancia, como político frustrado por falta de votos, de distintos jerarcas del Partido Nacional en varios gobiernos diferentes), y a que un nefasto gerente general sea quien en los hechos comanda el barco a la deriva que es el BPS.

    Sería formidable que Mujica denunciara estas cosas y fuera hasta el hueso ahora mismo. O que se informara adecuadamente y apuntara a otras situaciones en las que sí puede llegarse a pensar que a veces “hay joda”: subrogaciones de cargo in eternum, traslados a dedo, ciertos cambios de escalafón y –como en la triste actualidad– desconocimiento permanente de la Asociación de Trabajadores de la Seguridad Social y sus representantes, que en sus boletines internos y declaraciones públicas han denunciado insistentemente la mayoría de estos problemas.

    Como consecuencia,2 “se han achicado los puestos de trabajo, se trabaja bajo presión y muchas veces soportando amenazas, se ha promovido el enfrentamiento entre los propios compañeros y compañeras mientras al mismo tiempo se contratan directamente cargos de gerentes con altos sueldos violando el derecho de muchos y muchas al concurso para ascender a dichos cargos”.

    A raíz de la “reforma”, hay “un despilfarro del dinero en obras, en sistemas, en materiales, armados de oficinas y demás, mientras las condiciones de los funcionarios cada vez son más precarias, medioambientales, en la interrelación vehicular, en los materiales necesarios y básicos para desarrollar normalmente su tarea… para trabajar dignamente”.

    Precisamente, el trabajo digno a veces parece ser un par de malas palabras. “Se han perdido alrededor de 900 puestos de trabajo, funcionarios ejecutando más de una actividad incluso en oficinas diferentes, peores condiciones laborales… No hay una implicancia real de la salud laboral, cada vez más gente con licencias médicas, de estrés, psiquiátricas, situaciones de depresión, entre otras. Se ha instalado un ambiente de miedo, de presión desde” ciertos jerarcas y gerentes. Entre tanto continúa el desmantelamiento de los servicios del área de la Salud. ¿Nada de esto ha llegado a oídos de Mujica? ¿No ha llegado a oídos de los parlamentarios de todos los partidos políticos que guardan un ominoso silencio?

    (Algunas pocas palabras sobre el personal del Banco República. En lo que a mí refiere, debo decir que siempre he sido atendido respetuosamente y con verdadero conocimiento de las tareas. Lo que sí es notorio es que cada vez hay menos personal atendiendo público, lo que inevitablemente lleva a la demora de ciertos trámites. Donde debería haber ocho funcionarios hay tres y donde debería haber cinco cajeros hay solamente dos: como resultado es inevitable perder tiempo esperando a ser atendidos).

    ***

    Para el final dejo una duda enorme que me ha quedado luego de leer a Mujica. Si es verdad lo que cuenta que vivió en el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca, si es verdad que se encontró con tantos conocidos –¡y además confirmó al averiguar que era una joda–: ¿por qué él mismo siendo ministro no se embarró e inició inmediatamente una investigación administrativa para sanear lo que dice haber comprobado? Es más grave aún: ¿por qué si lo confirmó en sus averiguaciones, no anuló inmediatamente el o los concursos por los cuáles habían entrado esos conocidos? Además –y más en general– ocupó luego nada menos que la Presidencia de nuestra República: ¿por qué en los cinco años que estuvo no corrigió drásticamente las cosas mal hechas? Sinceramente, no tiene ninguna excusa y es por lo tanto absolutamente corresponsable de lo que recién ahora dice.

    Así las cosas, “el Viejo” debería buscar en su fuero más íntimo las causas del desastre. Dicen que el pescado se pudre por la cabeza: su nariz no es particularmente pequeña. ¿Cómo ha hecho y hace para soportar tanto olor nauseabundo? ¿Cómo sigue haciendo y diciendo lo que se le antoje como si fuera un ilustre visitante que recién llega a nuestro país? No tiene ningún derecho a opinar después de viejo “denunciando” casos y cosas que debió y pudo resolver en su momento, a menos que diga: “Yo fui el primer responsable y pido perdón públicamente”. Es una de las cinco personas más influyentes en la política nacional: ¿por qué no actúa ahora atacando la raíz de los problemas?

    Si no lo hace, una actividad tan digna y necesaria como la política se transforma en el más amplio reino del “¡viva la Pepa!”. (Todo lo demás es cháchara que banaliza situaciones graves y conduce a la consolidación en la práctica de lo que Mujica dice combatir “de boca”).

    Adolfo Bertoni

    CI 3.289.304-5

    Expresidente de ATSS

    Notas:

    1 Del resto del Estado deberían hablar otras voces que no lo han hecho. ¿Tal vez por aquello de que “a los compañeros no se les pega públicamente”?.

    2 Lo único que se podría cuestionar es que, antes de dar el concurso, había que tener “suerte”, ya que había una primera etapa de inscripción, y luego un sorteo que establecía un número equis, que eran quienes finalmente concursaban. En realidad, al ser tantos miles los que se anotaban, no ha sabido encontrarse otra solución más justa.

    3 A partir de esta llamada, lo entrecomillado en la presente nota lo tomé de una carta interna de un compañero delegado de ATSS cuyo compromiso con los servicios es notable.

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