• Cotizaciones
    domingo 22 de febrero de 2026

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, tu plan tendrá un precio promocional:
    $ Al año*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, por los próximos tres meses tu plan tendrá un precio promocional:
    $ por 3 meses*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * A partir del cuarto mes por al mes. Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
    stopper description + stopper description

    Tu aporte contribuye a la Búsqueda de la verdad

    Suscribite ahora y obtené acceso ilimitado a los contenidos de Búsqueda y Galería.

    Suscribite a Búsqueda
    DESDE

    UYU

    299

    /mes*

    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá

    Música y deporte

    N° 2067 - 16 al 22 de Abril de 2020

    Por las razones de pública notoriedad, esta pasada Semana Santa o de Turismo —según se prefiera— fue muy diferente a las habituales. Es que la insistente exhortación desde el gobierno para evitar un traslado masivo de personas de un punto a otro del país hizo que se vieran frustrados muchos proyectos para salir de vacaciones. Esta tan anómala situación frustró también varios eventos tradicionales en estas fechas, como las criollas del Prado y del Parque Roosevelt, y la clásica Vuelta Ciclista del Uruguay. Pero, por cierto, lo que los amantes del deporte más extrañamos en esos días fue no encontrarnos, al prender la radio por las mañanas, con la clásica canción que oficia de sello identificatorio de la justamente denominada máxima competencia del pedal americano.

    Por ello, clausurada la actividad deportiva en todo el orbe, entendimos propicio aportarles a nuestros lectores algunos datos relativos al no siempre conocido origen de esa marcha tan popular, y de paso hacer otro tanto respecto de un par de creaciones musicales de inmenso arraigo popular, asociadas a eventos imperecederos de la mejor historia de nuestro fútbol.

    La idea de realizar en nuestro país una competencia ciclística por etapas, al estilo de los famosos Giro d’Italia y Tour de France, nació en mayo de 1938, por iniciativa de Enrique Cheto Pelicciari (muy conocido, años después, por haber sido uno de los relatadores de la hazañosa gesta de Maracaná). Con indeclinable tesón logró que el Club Policial asumiera el desafío de organizar la carrera y que Radio Sport la relatara. Aunque la Vuelta Ciclista arrancó en 1939, la característica marcha recién apareció unos años después. En una reunión en dicha emisora, a comienzos de 1950, se entendió conveniente generar una canción que fuera identificatoria de la carrera. Fue así que, en el archivo discográfico propio, se encontró un long play de una banda de la Marina estadounidense. Y de allí el pianista Wálter Alfaro eligió el tema Betty la colegiala, un antiguo fox-trot interpretado por Rudi Valley, un cantor bastante popular en esa época. La letra alusiva, en tanto, la hizo Víctor Soliño, directivo de la empresa e integrante de la por entonces famosa Troupe Ateniense1. La versión original —que es la que ha perdurado— fue grabada en el propio estudio de Radio Sport, con el reconocido tenor Alejandro Giovaninni como solista y un coro compuesto, curiosamente, por varios funcionaros de la propia emisora. Desde entonces, ese himno pegadizo ha acompañado las ulteriores ediciones de la Vuelta Ciclista, incorporándose al más genuino acervo musical de nuestro país.

    Pero, así como lo fue el ciclismo, también la larga y hazañosa historia de nuestro fútbol ha sido fuente inagotable de inspiración para valiosas piezas musicales. Entre ellas, preferimos ocuparnos de dos de las más añejas y populares. La primera —y más reconocida— es Uruguayos campeones, cuya gestación es muy singular. En noviembre de 1926, dos años después de la triunfal gesta olímpica de Colombes, la selección uruguaya obtuvo invicta el Campeonato Sudamericano disputado en Ñuñoa, un barrio de Santiago de Chile. Este lauro continental fue muy festejado en todo el país. En ese clima, poco después, José Pepino Ministeri, connotado director de la murga Patos Cabreros, quiso incluir en su repertorio para el siguiente carnaval un tema alusivo a aquella gesta. Y le pidió a Omar Odriozola (un joven estudiante de notariado, oriundo de Paso de los Toros), al que conocía de las tertulias del Sorocabana y el Tupí Nambá, que le escribiera algunas líneas con tal fin. Se dice que ya en la mesa del café en que ambos estaban reunidos aparecieron las primeras estrofas escritas en una servilleta y que la letra quedó completa esa misma noche2. En cuanto a la música se eligió el tango La brisa, compuesto en el año 1922 por Francisco Canaro y cantado entre otros por el Mago, Carlos Gardel.

    La canción así compuesta fue estrenada exitosamente por la murga de Pepino en el Carnaval de 1927, convirtiéndose luego en una suerte de amuleto para los títulos sumados seguidamente por nuestra selección (el nuevo lauro olímpico de Ámsterdam en 1928 y el primer Campeonato del Mundo de 1930 en nuestro país). Y la letra original fue luego mutando, adecuándose a los títulos que se fueron logrando posteriormente.

    El otro tema musical —quizás no tan popular— es más una suerte de arenga de vestuario que una canción. El héroe de Maracaná Alcides Edgardo Ghiggia contaba que un desafiante Obdulio Varela, ya en el túnel de acceso al campo de juego de Maracaná, en la final ante Brasil, se puso a cantar a viva voz “Vayan pelando las chauchas…”, sumándosele luego sus demás compañeros. Curiosamente, esa canción había nacido 12 años antes en la intimidad de otro exitoso grupo de futbolistas celestes. En el barco en que regresaba la selección uruguaya tras obtener su segundo título olímpico en Ámsterdam, uno de los flamantes campeones Álvaro Gestido, en colaboración con el periodista Nobel Valentini, ideó y recitó esos versos, basándose en el tango Sacate la caretita, que también lo había cantado Gardel. Lo peculiar es que las primeras frases del peculiar estribillo3 (en especial las expresiones “vayan pelando las chauchas” y “todo el mundo boca abajo”) se han prestado para interpretaciones equívocas, desde la muy ingenua que refiere a la preparación de una ensalada, como prenda por parte del perdedor del partido, hasta la que las vincula con el acto previo a un sometimiento de índole sexual, pasando por una intermedia, que alude a la respuesta militar ante un ataque del enemigo (que parecería ser la más lógica, atento al notorio vínculo del famoso futbolista/poeta con las Fuerzas Armadas de nuestro país).

    Obviamente, han existido otras piezas musicales dignas de destaque a lo largo del tiempo, como Cuando juega Uruguay del fructífero binomio Jaime Roos y Raúl Castro, o la más reciente Cielo de un solo color del grupo No te va a gustar, arropada por los actuales futbolistas de nuestra selección. Las que de seguro no habrán de ser las últimas si es que el fútbol uruguayo demuestra ser capaz de extender en el tiempo venidero su insustituible rol de musa inspiradora.

    1Desde un extremo al otro de la patria / el pueblo vibra en un clamor triunfal / al desfilar la airosa caravana / que forman los campeones del pedal. / Una canción de acentos jubilosos / que habla de fe, tesón, ardor y rectitud / canta la gloria del sport, grato ideal / que llena el corazón de la juventud.

    2 Invictos en Europa, invictos en América, / del mundo son campeones, de América lo son. / Lo mismo que en Colombes, en campos de Nuñoa / pasearon victoriosos el patrio pabellón. / El argentino, el team chileno, el boliviano y el paraguayo / fueron vencidos por el invicto, pujante y fuerte team uruguayo. / Uruguayos campeones de América y del mundo, / esforzados atletas que acaban de triunfar. / Los clarines que dieron las dianas de Colombes / más allá de los Andes volvieron a sonar. / El pueblo de Francia en las Olimpíadas / aplaudió entusiasta su triunfo mundial, / hoy es Sudamérica la que alborozada / ¡admira la gloria del team oriental!

    3 Vayan pelando las chauchas, vayan pelando las chauchas aunque les cueste trabajo / Donde juega la celeste, donde juega la celeste, todo el mundo boca abajo. / Uruguayo, sangre de campeones, uruguayos, garra y calidad. / Allí vienen los campeones, allí vienen los campeones derrochando su coraje. / Y jugando a la pelota y jugando a la pelota ya no hay más quien los ataje.

    // Leer el objeto desde localStorage