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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáAgradecería la publicación de las siguientes reflexiones para aclarar malos conceptos frente a dos situaciones, desgraciadamente, muy frecuentes.
Sra. Ministra Marina Arismendi: al salir ud. del Parlamento, comentó como similares la obesidad y la desnutrición. Incluso refirió a la obesidad como secundaria a la riqueza.
Por la presente le señalo que ambos conceptos son equivocados.
1. Cuando ud. compara la mortalidad cardiovascular entre el mundo desarrollado y el nuestro, encontrará que la mortalidad cardiovascular es mayor aquí. Si ud. estudia la obesidad, diabetes, hipertensión, trastornos de las grasas de la sangre, etc., verá que son más frecuentes en el mundo desarrollado. Ergo, la mala organización de la salud y la desnutrición son peores.
2. A igualdad de enfermedad, los “flacos” viven menos que los “gorditos y gordos”.
3. La obesidad y la diabetes son más frecuentes en las personas de menor nivel educacional. Mire a su alrededor; compare la obesidad de los dirigentes gremiales con los de las cámaras empresariales; compare a la diputada Castro, a las senadoras Topolansky o Xavier con las senadoras Alonso, Constanza Moreira o con la ministra Cosse.
Lo mismo sucede con el ejercicio en niveles de adultos: lo hacen los más educados.
Creo, Sra. Ministra, que ud. ha sido mal asesorada. No repita más eso: la desnutrición es muy grave ya que además de condicionar enfermedades, disminuye la capacidad de aprendizaje y toma de decisiones.
Dr. Pedro Amonte
CI 1.103.497-9