Nº 2111 - 18 al 24 de Febrero de 2021
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáFrancia, al igual que Gran Bretaña y Alemania, intenta fortalecer su posición como potencia regional europea. Tras la II Guerra Mundial, y el derrumbe de la URSS décadas después, los Estados Unidos pasaron a ser —y continúan siendo— la única superpotencia mundial, pese a la creciente competencia china. Sin embargo, al no haber una hegemonía plena, sino una preponderancia, antiguas y nuevas naciones buscan aumentar su poder e influencia. Al interior de la OTAN se están produciendo crecientes tensiones, especialmente debido a la agresiva política turca.
Integrante clave de la Unión Europea, la república gala es territorialmente el país más grande de la misma, con sus 675.500 km² y 67 millones de habitantes. El territorio insular europeo comprende la isla de Córcega, frente a Italia.
Miembro permanente del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, ? Francia alberga la sede del Parlamento Europeo y la Unesco. Pertenece a la OTAN, siendo una de las ocho potencias nucleares reconocidas.
Durante el siglo XIX el país fue una potencia colonial, y el francés la principal lengua de la diplomacia. Mantiene una importante presencia y 300 millones de hablantes. Francia tuvo múltiples posesiones en varias partes del mundo hasta los años 60. Su imperio colonial fue el segundo más grande del mundo tras el británico.
Desde las presidencias (1958-69) del general Charles de Gaulle, héroe de la lucha antinazi, la política exterior francesa se caracterizó por su deseo de mayor independencia, sobre todo frente a Washington, lo que la condujo al desarrollo de armas nucleares. En 2017, el nuevo presidente Emmanuel Macron era uno de los líderes principales del proyecto de refundación de la Unión Europea. El ejército francés, con 550.000 integrantes, constituye además una de las fuerzas militares más poderosas del Viejo Continente. La industria armamentística, especialmente la aeronáutica, produce aviones caza como el avanzado Rafale y la Armada cuenta con el portaaviones nuclear Charles de Gaulle.
La industria nuclear es líder en la economía y un pilar de su política energética. Francia es el segundo mayor productor de energía nuclear en el mundo, solo por detrás de Estados Unidos. Con más de 60 reactores en su territorio, el segundo complejo más grande en el mundo, la proporción de dicha energía en la producción total de electricidad alcanza el 80 %, con lo cual París es líder mundial en esta área.
Los principales proveedores de petróleo de Francia son Noruega, Rusia, Arabia Saudita y Gran Bretaña. La República Francesa oficialmente se define como un Estado laico, secular y con plena libertad religiosa.
Francia ha venido reforzando su presencia militar en el Mediterráneo y oponiéndose a la exploración turca de hidrocarburos. Macron anunció esta política en medio de tensiones por la decisión de Turquía de explorar reservas en aguas disputadas con Grecia. Tras un diálogo con el primer ministro griego, Mitsotakis, el mandatario francés expresó su preocupación por la exploración “unilateral” turca en aguas disputadas del Mediterráneo, y aseguró que la exploración debe “cesar para permitir un diálogo pacífico” entre ambos miembros de la OTAN.
“La situación en el Mediterráneo oriental es preocupante, las decisiones del presidente turco Recep Erdogan sobre exploración petrolera provocan una peligrosa tensión”, afirmó. En un comunicado, el presidente dijo que el país planea reforzar su presencia militar para “monitorear la situación en la zona” y hacer valer “su determinación de respetar el derecho internacional”.
El Ministerio de las Fuerzas Armadas galo confirmó que el país ha enviado aviones de combate Rafale así como la fragata Lafayette. Tras el anuncio, el premier griego agradeció a Francia el despliegue militar y aseguró que Macron es “un verdadero amigo de Grecia y también un ferviente protector de los valores europeos y la legalidad internacional”. La tensión entre Atenas y Ankara se agudizó tras el envío del buque turco de investigación Oruc Reis, a una zona en disputa con ricas reservas de gas natural. El barco llegó acompañado de buques de guerra, una decisión considerada ilegal, aunque tiempo después regresó. Mitsotakis convocó al consejo de defensa para estudiar represalias.
La escalada de tensión ha pasado de ser una de las repetidas escaramuzas greco-turcas a un choque geoestratégico de escala europea. El envío de refuerzos militares franceses para apoyar a Grecia y Chipre, dos socios europeos acosados militarmente por Erdogan, convirtió las aguas mediterráneas en un nuevo polvorín. Francia, Grecia y Chipre buscan endurecer las sanciones contra Turquía, iniciadas con el veto de entrada y congelación de bienes a dos directivos de la petrolera turca TPAO, por su implicación en las prospecciones en aguas pertenecientes a Chipre. Los analistas coinciden en que “Turquía nunca fue ni será un socio fácil, pero es muy importante para Europa en temas como inmigración, energía y antiterrorismo”. Ven poco probable un choque como el ocurrido con Rusia tras la invasión de Crimea, “porque Turquía es miembro de la OTAN y, en teoría, candidato a ingresar a la Unión Europea”.
De todos modos, la firme política adoptada por Macron podría deteriorar aún más las relaciones con Ankara, ya muy golpeadas por las perforaciones marítimas, así como por el conflicto de intereses en Libia, donde apoyan bandos contrarios. El país norafricano tiene enormes reservas de gas y petróleo, y el bajo contenido de azufre del segundo facilita el procesamiento y reduce su costo de producción.
Francia pretende ser la principal potencia militar europea y hacer valer su fuerza en África, Oriente Medio y el Mediterráneo. París intenta además aumentar sus exportaciones de armas, apuntando hacia Egipto, Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudita. Macron apoya también la creación del gaseoducto EastMed, para transportar gas natural desde Chipre a Grecia continuando hacia Europa. Este plan, al cual están asociados Egipto, Israel y Chipre, ignora a la denominada “República Turca del Norte de Chipre”, un territorio satélite de Ankara sin reconocimiento internacional.
Si bien la diferencia entre la democracia francesa y el régimen turco es enorme, en cuanto al respeto a la libertad y los derechos humanos, el choque entre ambos no es ni de lejos por principios, sólo por interés puro y duro.