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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáEn el panorama político nacional, a partir de las elecciones internas, se advierte una progresiva fragmentación partidaria. Seguramente ello no sería algo negativo en tanto expresase diferentes convicciones políticas de carácter partidario. Sin embargo, quizá deba preocuparnos cuando permite avizorar exclusiones personales en el horizonte político. Ello en otras latitudes se denominó “cordón sanitario”, que no coincide con lo que en nuestro medio se llamó “líneas rojas”.
Entendemos que cabe distinguir ambos conceptos, por cuanto las “líneas rojas” se refieren a límites dados por convicciones políticas, en tanto los “cordones sanitarios” se establecen en torno a personas. Los “cordones sanitarios” implican un carácter discriminatorio, que excluye y aísla personas, sin analizar ni discutir su pensamiento, sin considerar siquiera sus argumentos.
Distinguir ambos conceptos se vuelve imprescindible, sobre todo cuando al progresar la madurez democrática se valora más la coherencia política. Es entonces cuando más contrastan las actitudes que se vienen observando, en un discurso que habla de “apertura”, de “diálogo”, de “integración”, de “coalición”, de “tolerancia”. El contraste se advierte en el uso de dichos términos, que por manidos no dan coherencia al discurso. Ello nos debería preocupar, por cuando ya se demostró que si no se actúa según se piensa, se termina pensando según se actúa.
Dr. Eduardo Casanova
CI 1.039.691-4