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    miércoles 12 de junio de 2024

    Pérdida de valores

    Nº 2196 - 20 al 26 de Octubre de 2022

    Los valores que establecen pensamientos y acciones sobre temas medulares y cómo vivir en sociedad respetando a los demás, se vienen desdibujado desde hace varias décadas con un vértigo en los últimos años. Cuando esos valores desaparecen o minimizan dejan espacio para que su lugar sea ocupado por la discriminación, la ordinariez, la violencia o la indiferencia.

    Muchos podrán considerar irrelevantes las manifestaciones públicas de burla, desprecio y discriminación de los periodistas de ESPN, Sebastián Giovanelli y Ana Inés Martínez, en la plataforma Star Plus durante la transmisión previa al partido del 5 de octubre entre Plaza Colonia y Peñarol. Le tomaron el pelo al preparador físico de Plaza Colonia. Giovanelli lo comparó por su dimensión física con Emilio, el Ancho, Ibarra, antiguo jugador paraguayo de complexión gruesa. Martínez le puso sal y pimienta: “Hay varios, porque acá hay uno de remera verde de espalda que tiene puro flotador. (…) Si se cae a una piscina no se ahoga”. Gordofobia por una razón estética y no de salud.

    Cuando las manifestaciones se hicieron públicas, intentaron minimizarlas con el argumento de que se habían expresado sin advertir que el micrófono estaba abierto y que sus dichos eran bromas. Se excusaron y pidieron disculpas en general y a los afectados en particular. Su valor es nulo o muy relativo porque como el escándalo los arrinconó los obligó a disculparse. En realidad, piensan lo que dijeron cuando creyeron que nadie los escuchaba. Si hubiera sido durante la transmisión de fondo, no lo habrían dicho. No se trata de comunicadores (me cuesta mucho decir que son periodistas) sin experiencia. Tienen más de 40 años y casi dos décadas con el micrófono en la mano.

    Más de un lector pensará: “¡Pero, che, este no tiene otra cosa para su columna que esa estupidez sin importancia!”. Claro que hay otras. Por ejemplo, en el mundo político abunda la pérdida de valores; allí están los peores ejemplos. Pero ocurre que hechos como los que implican a Giovanelli y Martínez suelen pasar inadvertidos, sin darles la importancia que corresponde para tomarlos como advertencia sobre lo que nos afecta a todos. La suma de valores define la identidad de cada persona y estas en conjunto le dan forma a la sociedad. Arriesgamos volver a un pasado remoto cuando el caos imperaba en sociedades solo preocupadas por la codicia y el bienestar de unos pocos.

    Esto no se trata solo de valores porque la sociedad en su conjunto ha establecido un castigo. En el Código Penal el artículo 149 establece: “El que cometiere actos de violencia moral o física de odio o de desprecio contra una o más personas en razón del color de su piel, su raza, religión, origen nacional o étnico, orientación sexual o identidad sexual será castigado con seis a veinticuatro meses de prisión”. Giovanelli y Martínez están al borde.

    Hoy la voy a tener muy fácil porque han opinado varios de los afectados, a cuyas opiniones me voy a remitir.

    El club Plaza Colonia fue terminante a través de las redes sociales: “Repudiamos enfáticamente cualquier acto de discriminación máxime cuando los promotores son comunicadores y que con sus expresiones tienden a formar opinión. Dichos agravios ocurren en momentos que nuestra sociedad debate cómo ayudar a aquellas personas que son marginadas y excluidas, lucha que a nuestra institución la encuentra desde hace años de un solo lado, del lado de la inclusión, del lado de la empatía”.

    Los colonienses manifestaron su “solidaridad con las personas agraviadas y con todas aquellas personas que como nosotros sienten el mismo rechazo e indignación y particularmente destacamos nuestro incondicional apoyo con el funcionario de nuestro club, que aparte de ser un gran profesional, vinculado a la institución desde hace ya muchos años, es una excelente persona, gran amigo, compañero y hombre de familia”.

    La Asociación de Preparadores Físicos del Uruguay también los cuestionó “en el entendido que nuestra sociedad toda, pero muy especialmente nuestro fútbol, sufre sistemáticamente episodios violentos de diferente índole”

    “Condenamos con fervor el uso por parte de los comunicadores, de una de las formas más perversas de discriminación, la violencia simbólica”, señaló.

    El rechazo no se limitó a los directamente afectados.

    Reaccionó duro Diego Lerner, presidente de Disney para Latinoamérica, la empresa que está a la cabeza de la transmisión radial. Comenzó por disculparse por el “comentario inapropiado” realizado e hizo pública su congoja personal e institucional: “Me dio mucha vergüenza, pido disculpas con mucha humildad. (…) Siempre damos la cara, hay que corregir los errores y seguir avanzando. No hay que opinar sobre el cuerpo del otro”.

    Para Disney, el impacto fue particularmente importante porque hace dos años impulsó en Europa una campaña en esa dirección. Firmó un acuerdo con las asociaciones deportivas de España y Portugal, para fomentar los valores del deporte entre los más jóvenes a través del proyecto Juega con Valores. Así buscan asociar valores como trabajo en equipo, superación, igualdad, respeto, autenticidad y juego limpio al deporte en general y al fútbol en particular.

    Por eso Lerner remarcó que lo ocurrido “es un tema que tiene que ver con los valores” y explicó que la empresa trata de que estos temas no desaparezcan para “seguir avanzando”. Por esa razón se tomó la decisión de suspender el trabajo de Giovanelli y Martínez durante los partidos que se disputaron el sábado 8 y domingo 9 de octubre.

    Ningún periodista deportivo en forma individual ni el Círculo de Periodistas Deportivos se manifestaron sobre los dichos. Como si no hubiera existido. ¿El corporativismo por encima de los valores?

    Así nos va.