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    Perdida en el olvido

    Nº 2139 - 9 al 15 de Setiembre de 2021

    Releyendo un viejo libro volvió a mi memoria una mujer, despertando la emoción dormida. En una página recuerda que el caricaturista Valdivia la retrató, para la revista Caras y Caretas de Buenos Aires, a comienzos de la década de 1930, como una paisanita de ojos celestes, pelo castaño ondulado, un moño rojo en la cabeza y un pañuelo verde al cuello.

    Balbina Margarita Galatro —conocida artísticamente como Tita Galatro— fue una cantante y actriz que nació en Avellaneda en 1914 y murió en el centro de la capital argentina en 1988. Admiró con entusiasmo a Rosita Quiroga y Libertad Lamarque y, en su pleno esplendor, durante 1934, otra revista, La canción moderna, la incluyó entre los artistas preferidos junto con Charlo, Tita Merello, Azucena Maizani, Andrés Falgás, Amanda Ledesma y Ricardo Ruiz.

    Desde pequeña, y aunque amaba pintar, mostró inclinación hacia el canto y ensayaba frente al espejo acompañando los temas que escuchaba en discos. Estudió con prestigiosos maestros y, aunque sentía preferencia por el folclore, nunca ocultó su interés por el tango. Con apenas 14 años, acompañada de un pianista improvisado, cantó en un festival realizado en su barrio natal. Según Guadalupe Abella, “fue tal su éxito que se le abrieron de inmediato las puertas de las radios, seducidas por aquella voz encantadora, suave, original en la calidez de su temperamento”.

    Sin embargo, comenzó como actriz junto con Olinda Bozán en el Teatro de la Comedia y cantando algunos temas populares en la obra Los caballos del altillo. Ya a fines de 1930 —sin abandonar su rol actoral junto con Olinda— debutó en Radio Splendid como cancionista, con un repertorio corto y variado: Es tanto lo que te quiero, una tonada; Temblando, un vals; El seguidor, un gato; De pura cepa, una milonga; Frente a tu rancho, un estilo y los tangos La casita de mis viejos, Pordioseros, Flor del valle, Bajo Belgrano, Por qué llorás, hermano, Tango sin letra y Por la vuelta.

    Pese a una intensa actividad que desarrolló hasta su primer retiro, en 1937, grabó poco, destacando, para los sellos Odeón y Víctor, el tango Gota de lluvia y los mencionados Tango sin letra y Por la vuelta.

    El reconocimiento del público la condujo a Radio América y luego a participar de un conjunto de “novelas gauchas”, de Andrés González Pulido, llamado Chispazos de tradición. Subió también al escenario del Teatro Cervantes, integró el selecto elenco que hizo un festival de homenaje a Gardel, poco después de la muerte del cantor, en el Luna Park, fue figura estelar del Teatro Variedades y de las radios Belgrano, Ultra y Cultura, pero en 1937, sin dar razones de una decisión tan inesperada, se alejó por voluntad propia de los escenarios.

    Regresó en 1942 para un ciclo que tuvo apenas un año de duración, otra vez en Radio Mitre. Al cabo, el mutis por el foro definitivo, cuando recién iba a cumplir 30 años de edad y su voz y su calidad actoral seguían en plenitud.

    Extrañas razones —que muchas veces jamás llegan a conocerse— impulsan a veces a las personas.

    La propia Tita Galatro dijo muy poco al respecto y solo añadió confusión a quienes la admiraban. Fue una suerte de adelanto del final, durante un reportaje concedido a un diario de Buenos Aires en 1938:

    —Yo desearía ser extranjera porque así tendría más suerte, ganaría más y no sería el hazmerreír de algunos dueños de radios. Sí, esos que hacen promesas de presentaciones en programas que luego no cumplen y entonces pasan semanas y hasta meses, en un ir y venir al que se me condena para, al final, obtener un lugar en audiciones raquíticas.

    Consultada sobre la contradicción entre estos dichos y la repercusión popular tan favorable que la cantante tenía, ensombreció más la explicación aludiendo a supuestas injusticias que sufría “por la sencilla razón de pertenecer al grupo de artistas que se consideran criollos, folclóricos, con apego a su tierra, pero que aman por igual al tango”.

    ¿Quién, incluso entre los tangueros con patente de entendidos, recuerda hoy a Tita Galatro, una cantante que, pese al cariño de la gente y más allá de sus depresivos argumentos para cerrar abruptamente su carrera, fue igualada en su tiempo a las más grandes?

    ¡Cuántos artistas de valor han quedado sepultados por el olvido!

    Y no deja de ser una triste paradoja que el mayor éxito de Tita haya sido el tango Por la vuelta.

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