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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáEn las últimas semanas he notado bastante confusión, tanto genuina como promovida por comportamientos veleta con motivaciones político-partidarias.
Bajo riesgo de ser uno más de los tres millones de D.T., virólogos y químico-farmacéuticos del Uruguay, le escribo desde el llano, como ciudadano, con base en 20 años de formación en microeconomía aplicada a los tres sectores más relevantes al Plan de Vacunación: salud, logística e informática.
La campaña de vacunación ha tenido algunos contratiempos, pero, en balance, su ejecución ha sido impecable si se considera la complejidad, incertidumbre y múltiples partes móviles que inciden en su desarrollo. Paso a destacar ciertos pilares fundamentales.
1) Fijar el objetivo. Vacunar a la mayor cantidad de personas lo más rápido posible, por una cuestión de foco, recursos y el esperable relajamiento traicionero cuando se visualiza la llegada, no se trata de una maratón, es un sprint. No se puede desperdiciar capacidad. En todo momento ese es el punto cardinal y no el qué dirán. Siempre ha primado el objetivo sobre esas consideraciones. Muy bien.
2) Asegurar el insumo. Para ganar esa carrera de 100 m se debe asegurar la cantidad de vacunas y establecer un cronograma de entregas regulares y confiable. El “tiempo perdido” en arrancar ha permitido tener mayor claridad en cuanto a los resultados de campo tanto en la efectividad de las vacunas como en la capacidad de producción y entrega en tiempo y forma. Absolutamente clave.
3) Distribución y aplicación. Claramente aceitada y bien ejecutada. Ni se habla del tema, solo usuarios satisfechos con la puntualidad y atención. Bien por el personal sanitario, pero también el de las FF.AA., que como siempre cumple sin aspavientos, sin visibilidad, sin el reconocimiento debido.
4) Mantenerse flexibles. Se inició el proceso sin ninguna garantía en cuanto a la respuesta. Toda decisión ad hoc sobre habilitación de nuevas franjas, su tamaño, manejo de remanentes o registrar antes de lo planificado abre un flanco a la crítica. Es notorio que siempre ha primado la consecución del objetivo. Bien hecho. Lo mismo aplica a la franja de 70-79. Son los que más se cuidan y aquellos por los que todos nos cuidamos, no es mala cosa que se demoren. Inicialmente se preveía utilizar Oxford-AstraZeneca vía Covax, pero ante la incertidumbre creciente en torno a su disponibilidad, entregas y eventual aceptación se evidencia un relajamiento de ese vínculo e inclinación hacia Pfizer.
5) Descubrir la demanda. Ante un inicio decepcionante con la primera línea se volvió imperioso asegurar el llenado de cupos y visualizar la demanda para poder planificar. El sistema disponible no era el adecuado para ello y se modificó rápidamente. Tanto en logística como en informática es importante la prueba de carga: estresar al sistema de modo que salten a la vista sus limitaciones y cuellos de botella. Habilitar una franja de 760.000 personas para 100.000 cupos estuvo bien, aunque frustrante. No hay marketing más poderoso que la percepción de escasez. En una semana aprendimos y avanzamos muchísimo y hoy tenemos registradas casi 1.000.000 de personas ávidas por vacunarse, registradas sus preferencias y datos de contacto. Excelente, eso permitirá optimizar hacia adelante y planificar ajustes de capacidad. Sumar a esto unas 700.000 vacunadas o ya agendadas para los próximos 10 días. Volviendo al punto 2, sus segundas dosis ya están aseguradas y guardadas.
6) No perder la cabeza. Evidenciado en todos los puntos anteriores. También en no ceder al grito de más vacunatorios, más días, más horas… Hacer test de carga sobre el recurso humano puede ser muy peligroso. Son servidores sí, pero no del tipo hardware, y ya hay suficiente estrés en otras áreas de la salud. No tengo elementos para opinar más allá de eso, pero confío en que las autoridades sanitarias ya cuentan con toda la información necesaria (demanda y stocks ciertos) como para hacer los ajustes que sean posibles.
Hay que apretar los dientes, guardarse y tener paciencia. En lo que refiere a confianza en la ejecución, no tengo la menor duda de que estamos en buenas manos.
Antonio Terra Rompani
CI 2.561.715-1