• Cotizaciones
    domingo 22 de febrero de 2026

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, tu plan tendrá un precio promocional:
    $ Al año*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, por los próximos tres meses tu plan tendrá un precio promocional:
    $ por 3 meses*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * A partir del cuarto mes por al mes. Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
    stopper description + stopper description

    Tu aporte contribuye a la Búsqueda de la verdad

    Suscribite ahora y obtené acceso ilimitado a los contenidos de Búsqueda y Galería.

    Suscribite a Búsqueda
    DESDE

    UYU

    299

    /mes*

    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá

    Por aquella luz

    N° 2066 - 02 al 08 de Abril de 2020

    Si apelara a una metáfora, Gardel sería la institucionalidad del tango, como si representase su mismísima Constitución. A tal punto que está más allá de aquellos bizantinos debates que sobreviven acerca de su lugar de nacimiento.

    Su voz sigue portando el honor de hacerlo el mejor cantor popular rioplatense de todos los tiempos, pese a que habrá, claro, una minoría negadora y la mayoría tal vez desbordada de entusiasmo de quienes extiendan exageradamente su influencia geográfica.

    Fue admirado y homenajeado en vida y sigue siéndolo hoy, a 85 años de su inesperada muerte en Medellín. Ha engendrado más literatura —buena y de la otra también— que cualquier artista popular del planeta a lo largo de tantas décadas.

    Valen la pena algunos apuntes: el payador Lopecito le rindió tributo en vida con un hermoso poema criollo que llegó al disco; lo recordaron después varias elegías creadas por Celedonio Flores, Virginia Vera y Héctor Gagliardi, entre tantos otros; las canciones que se le dedicaron abarcan una lista extensa y comprenden a todos los ritmos musicales. Ese universo de emoción popular está permanentemente en la memoria colectiva, aunque a veces haya que sacudirla para que renazca un nombre, un verso, un trozo de letra que momentáneamente se han olvidado.

    Pero, hablando de lo que no se recuerda, hasta en los homenajes a Gardel uno debe admitir que las sombras del olvido provocan verdaderas excentricidades.

    Carlos Gardel, para siempre, elevado en salmos / de un pueblo querido que te hizo inmortal / desde aquel pesebre de un barrio de tango / hasta tu destino de criollo zorzal.

    Este recitado encabeza la letra del que, hasta donde alcanzan mis conocimientos —y no puedo hablar con absoluta certeza— ha sido el último tema que se le ofreció a El Mago, compuesto en la que podríamos denominar “época moderna del tango clásico”, Por la luz que me alumbra, que tiene música del pianista Osvaldo Tarantino —quien brilló con Piazzolla y con sus propias agrupaciones, admirador ferviente de Orlando Goñi, al que consideraba el “gran renovador”— y letra de un poeta enamorado del lunfardo en una época que lo iba dejando atrás, que fue esposo de Nelly Omar y no alcanzó notoriedad mayor, Héctor Oviedo:

    Me ne fute el verso de que sos franchute… / Soy linyera hartado de cuentos de tren, / conozco los yeites, los trucos y el tute, / ¡sé que por el mango cuidan la sartén…! (…) Estaba a plena luz tu buena estrella / y así llevó a los tres Reyes fiesteros / al patio de cedrón y enredadera, / refugio del Belén arrabalero… / La rosa iluminó tu parpadeo / y tuyo fue el color que ella te diera, / origen de tu voz conventillera / y ese extraño chiqué bacán y reo

    Realmente, amigo lector, ¿usted se acuerda? ¿No entró en la confusión de tantos, incluido yo, por el título del tango, de dejarlo a un lado ante el convencimiento de que era una vieja canción criolla? Insisto, simplemente por el título, ¿no lo confundió con El farol de los gauchos o algo parecido?

    Aunque es probable que existan otras, solo me viene a la mente una grabación, exquisita, inolvidable, de Por la luz que me alumbra: la que hizo, y cualquiera puede escucharla ahora mismo, Nelly Omar, a sus 86 años de vida, en octubre de 1997, con una exquisitez que asombra, acompañada por las guitarras de Bartolomé Palermo, Paco Peñalba y Nelson Murúa y el guitarrón de Norberto Pereira.

    ¿Lo llevó al disco porque la letra pertenecía a su esposo, quien quizás se lo pidió?

    No, no. Fue más que eso; lo dijo ella: “Lo primero que me atrajo del tango fue el título, que puede aludir a un juramento, a tomarse como ‘por la gracia de Dios’, y así lo interpreté. Con profunda emoción porque es por la gracia de Dios que sigo cantando. Además, con mi versión quise rendirle homenaje a Gardel, por supuesto, pero también a ese gran músico poco recordado que fue Osvaldo Tarantino”.

    Esta declaración de la única mujer que en el planeta diera un espectáculo de pie, de una hora de duración, en un Luna Park repleto, a los 100 años de edad, termina siendo un acto de justicia para una melodía soberbia de quien admiraba a Art Tatum y Teddy Wilson, que eleva la calidad de Por la luz que me alumbra por encima de la simpleza de su poesía:

    Los Reyes ya no están, y de esa fiesta / quedó un testigo fiel: tu buena estrella, / que alumbra mi razón en esta historia / y ahora somos tres con mi memoria

    // Leer el objeto desde localStorage