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    Productividad y algo más

    N° 1778 - 21 al 27 de Agosto de 2014

    Esta semana se conoció la noticia de que por la caída de la competitividad hay unos 1.900 trabajadores en riesgo de perder sus empleos en sectores tales como madera, pesca, industria química, papel y autopartistas. Varios de esos sectores han sido afectados por el deterioro de la situación regional (especialmente con Argentina) en una tendencia general de cambio negativo en el sector externo, que muy probablemente se irá acentuando en los próximos trimestres.

    Ante esta situación, el dirigente sindical Richard Read señaló que la solución es la de aumentar la productividad para hacer frente a la pérdida de competitividad y, de esa forma, evitar la pérdida de puestos de trabajo. Como solución de largo plazo es imposible estar en desacuerdo con lo señalado por Read, pero el problema es que a corto plazo es difícil generar la mejora de la productividad necesaria, ya que ello requiere de capacitación de la mano de obra, cambio en los hábitos de trabajo, aumento de la inversión e incorporación de nuevas tecnologías, entre otros factores. Y ninguna de esas cosas se consigue de la noche a la mañana, siendo procesos más o menos prolongados.

    Es por ello que la situación del mercado de trabajo se presentará crecientemente complicada en los próximos meses, siendo el “trade-off” salario/empleo cada vez más difícil. Ante el deterioro del contexto externo, para mantener el nivel de empleo en el corto plazo será necesario ajustar a la baja los salarios en términos reales y, sobre todo, en dólares. Si ello no ocurre, más temprano que tarde se perderán más puestos de trabajo, especialmente en aquellos sectores en los cuales el divorcio entre el nivel de remuneraciones y el valor de la productividad de la mano de obra es más fuerte.

    La situación exige un grado de madurez muy grande por parte de todos los actores que participan en la negociación salarial: trabajadores, empresarios y gobierno. Muy probablemente, en lugar de negociar aumentos de salarios nominales a futuro haya que negociar el mantenimiento de los mismos y la baja en aquellos sectores más afectados por el cambio del contexto externo, a cambio de mantener los puestos de trabajo. Propuestas como la de reducir la jornada laboral a seis horas manteniendo el nivel de salario (lo que implicaría un incremento del salario por hora de 33,33%), como ha propuesto recientemente el PIT-CNT, deberían ser archivadas para otro momento. En el mismo sentido, la insistencia en aumentar los salarios más “sumergidos” debería esperar a que dichos trabajadores tengan el “salto” de productividad que naturalmente les permita acceder a mejores salarios.

    A nivel de los empresarios, el deterioro del contexto económico global para los próximos trimestres debería llevar a una revisión a fondo de toda la estructura de costos de sus empresas, para detectar las posibles mejoras de eficiencia que permitan enfrentar mejor vientos no tan favorables, así como estar dispuestos a mejorar la inversión y la incorporación de nuevas tecnologías con el mismo fin.

    El gobierno, por su parte, debería hacer su propio proceso de análisis de la eficiencia y eficacia con la que está ejecutando el gasto público para mejorar sustancialmente el retorno que la sociedad recibe por los impuestos que paga (y de esa forma, directa e indirectamente, contribuir a una reducción del costo país), generar ahorros que pudieran ser aplicados a la reducción de los impuestos que afectan más directamente los costos de producción (caso de las contribuciones a la seguridad social), mejorar sustancialmente la gestión de las empresas públicas para bajar los costos de la energía, de los combustibles y de las comunicaciones, así como reformular la política macroeconómica para generar credibilidad en las metas inflacionarias en un contexto donde seguramente será necesario contar con un mayor nivel de tipo de cambio para facilitar el ajuste de la economía. Obviamente, todo esto será tarea para el próximo gobierno.

    Lamentablemente, apelar a la mejora de la productividad como solución mágica a la problemática de corto plazo del mercado laboral carece de sentido (más allá de que la mejora de la productividad es lo único que garantiza que haya mejores empleos, mejores salarios y mejores niveles de vida a largo plazo). A nivel del mercado laboral, los próximos trimestres serán muy complicados, tanto más cuanto más alejadas de la realidad resulten las demandas de los diversos sectores involucrados en el tema.