Sr. Director:
Sr. Director:
Accedé a una selección de artículos gratuitos, alertas de noticias y boletines exclusivos de Búsqueda y Galería.
El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáNuestra población está padeciendo muchas necesidades insatisfechas.
http://www.elpais.com.uy/informacion/derechos-fundamentales-cercenados-informe-mides.html
Algunos de nuestros gobernantes prometieron una mejor calidad de vida, antes de ser elegidos. Hablaron sobre temas que nos resultan caros e imprescindibles como: los derechos humanos, las necesidades básicas y la transparencia en la cosa pública, pero:
– nuestros niños carenciados no tienen la atención médica, la educación y la asistencia social que corresponde;
– los jóvenes se debaten entre una educación obsoleta y un futuro incierto, pensando emigrar (salvo los ni-ni);
– los asentamientos han crecido en los últimos años y (s/la Fundación para el Desarrollo Integral-Intec) son el 42,5% de la población total o sea 1.360.000 personas; de los cuales 47,6% son niños y adolescentes;
– nuestros ancianos no reciben la jubilación que generaron o terminan en “hogares” que son un oprobio;
– los que padecen enfermedades onerosas luchan contra una estructura excluyente y tardía;
– los invidentes son ignorados por quienes ven pero no miran;
– los coterráneos en situación de calle aumentan exponencialmente;
– los que trabajan para vivir son víctimas de los delincuentes, de un Estado cuya estructura empodera la burocracia, a un grupo político-partidario, a corporaciones ideologizadas y no al pueblo;
– algunas de nuestras entidades públicas tienen balances que demuestran que fueron administradas por ineptos;
– los impuestos no siguen la regla del costo-beneficio y son para saldar malas y sobredimensionadas administraciones;
– los industriales y productores carecen de reglas claras y equitativas sobre cómo relacionar el capital con el trabajo; los continuos paros y huelgas lo demuestran.
Quienes prometieron mejorar la calidad de vida de los ciudadanos, al amparo de una ideología supuestamente socialista, recurren a novedosas estratagemas: “No crean nuevos impuestos” pues aumentan los existentes, o no es un “ajuste” sino una “consolidación” fiscal; mentiras políticamente correctas para explicar por qué incumplen. Los culpables son: “La desfavorable situación del mundo exterior”; la “oposición” a la cual descalifican peyorativamente como si fueran enemigos y no contrincantes; los “medios” porque exponen públicamente los engaños y las mentiras.
En suma, hay quienes una vez en el gobierno no solo olvidan las promesas, su verdadera función política y su rol social, para evidenciar su única preocupación: mantenerse pegados a la teta del poder. Los que hemos vivido épocas mejores nos cuesta asumir que los tiempos han cambiado… para peor.
Las verdades a medias y las tergiversaciones de ciertos políticos son una afrenta al pueblo:
– los trabajadores deben pagar un impuesto a la Renta de las Personas Físicas o IRPF que merma su calidad de vida pues los gobernantes de turno dilapidaron la época de viento a favor y “se equivocaron” (feo) pero “no pusieron la mano en la lata” (lo cual está por comprobarse);
– los dólares ganados en un juicio son para pagar honorarios y nadie sabe cuánto sobrará tras pagar la defensa pero ya dijeron que “es para los jubilados”… a quienes antes les implantaron un Impuesto a la Asistencia de la Seguridad Social o IASS inmoral, inconstitucional y expoliatorio;
– los encargados de administrar nuestros bienes los dilapidaron porque no es el bolsillo de “ellos”; fueron elegidos para servirle al pueblo y no para aprovecharse de él ni para disfrutar del erario como si fueran bienes propios.
– las remuneraciones de los gobernantes y sus asesores son una ofensa para doña Juana y don Juan, además de retribuirlos con una incorrecta prestación.
Este diagnóstico, conocido hasta por los gobernantes, carece de una solución inmediata.
Un realista dirá:
—Solo nos queda aguantar hasta las próximas elecciones.
A lo que el pesimista acotará:
—¿Y llegaremos?
Arq. (J) Ignacio David Weisz