Nº 2111 - 18 al 24 de Febrero de 2021
Nº 2111 - 18 al 24 de Febrero de 2021
Accedé a una selección de artículos gratuitos, alertas de noticias y boletines exclusivos de Búsqueda y Galería.
El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáHay mucha gente en nuestro país que gusta por igual del fútbol y el boxeo. ¡No es ese mi caso! Aunque a algunos les rechine, no creo que deba considerarse como un deporte una actividad cuyo objetivo excluyente sea causarle, a puro golpes de puño, el mayor daño al adversario de turno. Sin embargo, el boxeo tiene, a diferencia del fútbol, una característica peculiar, y es que cuando no se logra el “knock-out” (el equivalente al gol), el triunfo puede determinarse según los puntos acumulados a lo largo del combate. Por lo que —aunque por esa vía alternativa— la victoria invariablemente llega a quien ha hecho mayores méritos para ello.
Esa obviedad —de que los partidos solo se ganan con goles— ha determinado que los resultados de varios de estos recientes partidos por el Torneo Clausura no hayan reflejado fielmente los merecimientos futbolísticos de los contendores. Y un ejemplo paradigmático de ello bien puede serlo el que disputaron Nacional y el Montevideo City Torque a mitad de la semana pasada. Hacía bastante tiempo que no se veía en nuestros hoy desiertos escenarios una exhibición futbolística del nivel de la que desplegara el equipo dirigido por el argentino Mariani, en el remozado Estadio Charrúa. El Torque (preferimos su nombre original) llegaba a esa cita liderando este último certamen del año, y ubicado en el segundo lugar —aunque lejos de quien sería su rival— en la Tabla Anual. Se presumía por tanto en lo previo que podría ser un duro escollo para las pretensiones de Nacional, que venía entonado por su anterior victoria ante River. Sin embargo, el dueño de casa —ayudado por su mayor adaptación al piso sintético—, tras un comienzo relativamente parejo, se adueñó prontamente de las acciones con un manejo fluido y una exótica serie de combinaciones que sorprendieron por su precisión y velocidad (lo que pareció ser una suerte de autóctono tributo al clásico estilo del City inglés, su casa matriz).
Sin embargo, a ese lujoso despliegue le faltó profundidad, al punto de generar una sola situación de gol, notablemente conjurada por Rochet. Nacional corría detrás de la pelota, sin lograr hacerse del control del partido, cuando ya cerca del final del primer tiempo logró ponerse en ventaja, tras un grueso error del golero local, ante un remate sin pretensiones de Carballo. El dueño de casa quedó en una suerte de “shock”, y tras un contragolpe de Ocampo, Bergessio anotó el segundo; e incluso el tercero no llegó poco después porque Méndez no supo definir una espectacular corrida de cancha a cancha. Tras ese inesperado apagón, en el segundo tiempo el Torque recuperó el dominio del juego, pero su toque —constante y preciosista— careció de la profundidad debida. Y aunque pudo descontar la ventaja del rival, igual cayó sin levante (en el boxeo, hubiera ganado ampliamente por puntos).
En cuanto a Nacional, esa victoria inmerecida y el bajo rendimiento de varias de sus figuras provocaron cierta inquietud; disipada en parte el día siguiente, pues el empate de Peñarol le permitió estirar la ya amplia ventaja que le llevaba en el Clausura y también en la Tabla Anual. Sin embargo, lo que luego ocurriría en la fecha siguiente, ante Plaza Colonia, vino a demostrar inequívocamente que el retroceso en su rendimiento es persistente, por lo que ya despierta alguna preocupación con miras al futuro. En efecto, aun con algunas bajas sensibles en su ya menguado plantel, el equipo tricolor volvió a realizar un muy bajo primer tiempo, y solo la habitual pericia de Rochet le permitió irse al descanso con el tanteador cerrado. Al igual que en el cotejo anterior, promediando ya la etapa final, el oportunismo de Bergessio en un ataque aislado le permitió ponerse en ventaja, aunque esta vez no pudo mantenerla, pues casi enseguida llegó el gol del empate, que se mantuvo hasta el final del partido.
Por su parte, y paralelamente, el Peñarol dirigido por Larriera sigue sumido en la mediocridad, sin que por ahora se perciba la mano del flamante técnico. Aunque ya venía a los tumbos, con problemas de lesiones y pretendiendo que los juveniles recién ascendidos asuman la responsabilidad que les corresponde a los veteranos del plantel, el jueves pasado el bajón futbolístico aurinegro llegó a un límite inimaginable cuando no pudo ganar un partido que empataba frente a Deportivo Maldonado, a pesar de haber quedado con dos hombres de ventaja en los minutos finales. Y esos dos puntos que echó por la borda no hicieron sino ensanchar transitoriamente la brecha que lo separaba, en las dos tablas, de su eterno rival.
Como era dable suponer, ese nuevo y duro traspié caló hondo en los presididos por Ignacio Ruglio, y hasta se pensó en la posibilidad de que pudiera ser cesado el novel técnico. Primó empero la cordura y solo se optó por realizar algunas modificaciones en la conformación del equipo para el choque con Rentistas de este último fin de semana. Entre ellas, la de confiar al fin la titularidad al húngaro Vadócz, en lugar de un Gargano que se había mostrado inusualmente errático en los partidos anteriores. Existía, además, en esta oportunidad un estímulo adicional, puesto que el empate de Nacional el día anterior le daba una nueva y concreta posibilidad de achicar en algo la gran ventaja que este le llevaba.
No fue demasiado apreciable la mejoría futbolística aurinegra, aunque en algún pasaje aislado se notó cierta predisposición a un armado más prolijo en la salida al ataque, tal como Larriera pretende. Frente a un rival notablemente disminuido por el alejamiento de varias de las figuras que le permitieron alzarse con el Torneo Apertura, a Peñarol igual le costó en demasía progresar en el campo adversario. Al punto de que el gol que a la postre le daría la victoria, llegó recién en el promedio del período final, cuando en especial el ingreso de Cristian Rodríguez le había dado una mayor claridad en el armado ofensivo. Suya fue, justamente, la precisa habilitación hacia el juvenil Álvarez, quien, volcado a la derecha, hizo el centro que culminó en gol Facundo Torres, nuevamente la mejor figura de su equipo. Aunque sigue sin repuntar futbolísticamente, al menos esta ajustada victoria aurinegra le ha permitido arrimarse bastante a la punta del Clausura (cuya conquista, como se sabe, es vital para que pueda acceder a la definición de la presente temporada), y acortar en algo una diferencia que, a nuestro juicio, sigue siendo demasiado amplia en la tabla del puntaje acumulado.
Aunque sin lograr jugar mejor que sus rivales de turno, los dos grandes han podido igualmente sumar en las dos tablas; en tanto que aquellos solo pudieron contentarse con los merecidos elogios de la prensa o de quienes los observan por televisión. ¡Pero así es el fútbol!