• Cotizaciones
    lunes 09 de febrero de 2026

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, tu plan tendrá un precio promocional:
    $ Al año*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, por los próximos tres meses tu plan tendrá un precio promocional:
    $ por 3 meses*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * A partir del cuarto mes por al mes. Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
    stopper description + stopper description

    Tu aporte contribuye a la Búsqueda de la verdad

    Suscribite ahora y obtené acceso ilimitado a los contenidos de Búsqueda y Galería.

    Suscribite a Búsqueda
    DESDE

    UYU

    299

    /mes*

    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá

    Respeto por el bien común

    N° 1900 - 05 al 11 de Enero de 2017

    Los fallos judiciales deben ser acatados y quien los desobedece en forma abierta y consciente comete el delito de desacato. Las baladronadas irónicas desafiando a la Justicia son, en el mejor de los casos, un pésimo ejemplo institucional y democrático: alientan a quienes se guían por emociones, intereses o anteponen la adhesión partidaria al Estado de derecho.

    Hace dos semanas “El País” informó que el intendente de Rocha, Aníbal Pereyra (MLN-MPP), y empresarios de boliches —inicialmente autorizados como resto-pubs— de La Pedrera deberán comparecer en marzo en un juzgado penal por una denuncia de desacato. Los denunciantes (unas 40 personas entre residentes permanentes y propietarios extranjeros de viviendas) sostienen que Pereyra desacató un fallo judicial civil. Fue la consecuencia de una acción de amparo que le impuso a la Intendencia de Rocha controlar y restringir el trabajo de boliches porque producen contaminación sonora y sanitaria. A la tortura de privar al habitante de un sueño reparador, cuando este sale a la calle debe esquivar excrementos y otros desperdicios humanos.

    La Pedrera no es el único balneario con esos problemas. Son casi todos. El dinero que mueven esos “boliches” y los vínculos de algunos de sus organizadores con autoridades son relevantes.

    Si Pereyra incumplió esa orden, pudo cometer descato. Lo determinarán a partir de marzo el juez y el fiscal. La desobediencia a una orden judicial es tan grave como la bravuconada sobre la posibilidad de ser sancionado por la Justicia: “¡Si tengo que ir preso por este tema, voy con gusto; sin ningún problema!”, adelantó el intendente.

    Un aserto propio de la filosofía totalitaria de sus maestros. Revela que le tiene sin cuidado una adversa consecuencia judicial, lo que equivale a decir que le da lo mismo ir o no preso porque es capaz de enfrentar cualquier cosa. Tal vez imagina que por ese camino aumenta el respaldo de quienes se guían por los principios de su gurú, el ex presidente José Mujica: primero lo político, después lo jurídico y los ciudadanos en el fondo del tarro.

    Además de ese exabrupto más propio de un barrabrava que de un gobernante de primera línea, Pereyra miente. Induce a error a sus electores para hacerles creer que es un mártir dispuesto a ponerle el pecho al castigo de la ley. Falso: salvo excepciones nadie va preso por un desacato de esas características. Ese razonamiento autoritario se ata con el de otros políticos que se consideran semidioses y creen que no deben pagar las consecuencias de sus acciones u omisiones. Cuando los servidores públicos desestiman esas consecuencias se produce una siembra que contamina al resto de los ciudadanos. Aunque los energúmenos aplaudan.

    Además de su arrogante desdeño a una eventual sanción penal, descalificó al abogado Pablo Correa Calcagno y a sus mandantes, los denunciantes. Según su criterio sobre el funcionamiento del sistema, el intendente sostiene que el abogado acciona judicialmente porque “le pagan para eso” (¡vaya novedad! Es interesante saber por su propia boca que los abogados que lo defienden trabajan gratis y si son empleados municipales, no cobran sueldo)

    También lo cuestionó por darle información a la prensa antes de empezar la temporada. “Ahora este hombre reaviva la discusión entre la Intendencia y algunos propietarios”, dijo, y para que quedara claro su pensamiento sectario añadió que “esa calidad (la de propietarios) no los transforma en vecinos. (…) Hay gente que se cree dueña de La Pedrera y actúa en consecuencia”. Y si son turistas, no votan en ese departamento.

    En lugar de razonar como un gobernante para todos, el intendente cree que solo pueden considerarse vecinos con pleno derecho quienes viven en La Pedrera. Vale decir, los “vecinos”. Parecen no ser tenidos en cuenta los turistas del resto del país o los extranjeros propietarios de casas de veraneo que han invertido jerarquizando el lugar, que pagan sus impuestos, que gastan su dinero en servicios y que tienen el mismo derecho que los residentes de exigir que las autoridades los protejan. Se trata del bien común, intendente.

    Pereyra ignora una de las garantías del debido proceso: el derecho a la defensa. Es el que tiene toda persona de gozar del mejor asesoramiento legal ante cualquier acción judicial o administrativa. El abogado cuestionado y cualquier otro tienen el derecho y el deber de defender los intereses de sus patrocinados. Si no lo hacen —a diferencia de lo que opina Pereyra— son omisos y el Colegio de Abogados del Uruguay debe sancionarlos, de la misma forma que tiene la obligación de proteger a quienes son atacados por ejercer lícitamente su profesión.

    A muchos políticos se les entreveran los papeles (o los entreveran a propósito). Hace pocos días un periodista le preguntó al nuevo ministro de Justicia de España, Rafael Catalá Polo, si cree que la responsabilidad política del partido de gobierno, el derechista Partido Popular (PP), se puede considerar saldada con la sucesión de juicios por corrupción contra ex gobernantes de esa colectividad política. El ministro, que es licenciado en Derecho, respondió: “En nuestro gobierno eso se salda con las elecciones. Cuando vamos a votar hacemos un balance y valoramos qué nos parece la gestión de un gobierno o las propuestas de la oposición” .

    Un razonamiento que se hermana al de Pereyra y demuestra que no importa el tamaño geográfico del mundo, porque los extremos políticos se tocan. Ambos creen que cuando se obtiene la mayoría de los votos para volver a gobernar, se queda eximido de toda responsabilidad ante la voluntad de los ciudadanos en las urnas. Patético y sombrío.