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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáEn Búsqueda del pasado jueves 16 (N° 2.067) se incluye un informe sobre la serie de Netflix Rey Tigre. Entre sus comentarios, se destaca su éxito en Estado Unidos, país en el que se afirma, ha sido vista por casi el 10% de su población, 32 millones de personas.
Atraído por el tema, como amante de los animales, vi el primer capítulo, aunque pueda parecer atrevido, sin ver la serie completa, arriesgo un comentario.
Se trata de dos personas una mujer y un hombre, que existen, son rivales, ya que cada uno defiende su actividad o negocio. La mujer se define como la madre Teresa de los animales, que los rescata de circos, porque son viejos y les otorga una vida final mejor. El hombre cría animales como panteras, leopardos, leones –grandes felinos– que nacen y mueren en cautiverio.
Ambos centros de tortura animal, cobran entrada de US$ 300 o más según la actividad que desarrolle el visitante, por supuesto que cobran por fotos, acariciarlos, tener los pequeños en las faldas y, no puede faltar, la tienda de recuerdos. En definitiva, un negocio por donde se lo mire.
Ambos están protegidos por las leyes de los estados en que operan, donde se permite y tolera esa actividad y donde se filma al hombre, ir a hacer una denuncia al sheriff en la comisaria pero armado, y vestido como el mejor vaquero de una película del oeste.
Ambos realizan declaraciones en contra del otro o contra quienes intenten ingresar sin permiso (sin pasar por la boletería); el hombre muestra hasta una metralleta y la dispara sobre un lago, para que todos sepan qué hará con los intrusos. Por decir los menos, parecen medio o del todo loquitos. Desde su vestir, su habla y sus declaraciones hasta el entorno.
Cuando el mundo civilizado, en general, prohíbe circos ambulantes, porque ¿alguien cree que el elefante que levanta una pata sobre una persona sin apoyarla, aprendió sin dolor? ¿O que la vida de un tigre en una jaula con ruedas en la que vive, es algo confortable? En cuanto a los zoológicos, cada vez son menos y cada vez, por suerte, con mayores exigencias para el bienestar animal.
En definitiva, vi, como ya he dicho, el primer capítulo y me bastó.
Jorge Ciasullo
CI 793.978-7