Nº 2141 - 23 al 29 de Setiembre de 2021
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáEsta relativa pausa en el desarrollo de la actividad internacional (las venideras fechas de las Eliminatorias están a la vista, y Peñarol ya se apresta a abordar las semifinales de la Copa Sudamericana) se presenta propicia para echar un vistazo a lo que viene aconteciendo en nuestro fútbol de entrecasa; del que no nos ocupamos desde hace varias columnas.
Culminado el Torneo Apertura —y suprimido esta vez el Intermedio, privilegiando la actividad internacional de la selección— el foco de atención se ha centrado en la disputa de las dos primeras fechas del Clausura. Y no solo por lo acontecido en los distintos escenarios (por fin, con la anhelada aunque acotada vuelta del público en las tribunas), sino también por lo que ha venido ocurriendo fuera de ellos, con paralelas presiones y reclamos de diversa índole; que, precisamente, dan lugar al título de esta nota.
este tiene que ver con un refrán muy común (nuestros lectores saben bien que somos adeptos a estas ancestrales muestras del ingenio popular), que dice: “Mucho ruido y pocas nueces”; y que, entre sus diversas acepciones, alude a “algo que se ha dicho o prometido y que parece o resulta ser superior a lo que en definitiva acontece” (la dichosa Wikipedia hasta lo vincula con una antigua comedia de William Shakespeare titulada Much Ado About Nothing). Digamos, a simple título de adelanto, que si esto viene a cuento es porque, pocos días antes del inicio de este último torneo del año, la Directiva de Peñarol pidió a la AUF la destitución del Colegio de Árbitros, así como del responsable de su Departamento Arbitral, a más de retirarles la confianza a los jueces Cuña y Ferreyra, exigiendo que no le arbitren más. También a un posterior reclamo de Nacional de tres puntos perdidos en la cancha. Pero ¡ya volveremos sobre ambos temas!
En lo estrictamente deportivo, cabe decir a modo de apretada síntesis, que la fecha inicial del Clausura estuvo signada por dos resultados trascendentes: el empate en un gol entre Nacional y Cerro Largo (que ofició de local, aunque en Tacuarembó) en una muestra inconvincente del equipo tricolor —ahora dirigido por Ligüera— a tono con el notorio descenso en su producción en el tramo final del Apertura. Aunque el plato fuerte de la etapa fue el cotejo del día siguiente, entre el justo y holgado ganador de este torneo y un Peñarol que había mejorado mucho en las últimas fechas. A pesar de jugar en su propio reducto, Plaza Colonia no pudo acompañar el lógico festejo de sus entusiastas tribunas, cayendo sin levante ante un rival que fue muy superior. Un resultado que además le permitió al aurinegro quedar segundo en la Tabla Anual, superando ahora a Nacional, y acortando a cinco puntos la amplísima ventaja que le llevaba precisamente su vencido.
La fecha siguiente presentó variadas alternativas. En el partido adelantado hubo un empate sin goles entre Peñarol y Fénix en el Campeón del Siglo. La superioridad aurinegra fue abrumadora, pero falló en la definición (y un claro penal a Ceppellini, sin sanción, reavivó su previa protesta contra los árbitros). Al día siguiente, hubo otra nueva decepción de los hinchas tricolores, ante la justa derrota de su equipo ante Progreso, en una performance desoladora (incluso con otro penal desperdiciado por su goleador Bergessio). El ulterior empate de atrás ante City Torque no le permitió a Plaza Colonia capitalizar la defección de sus inmediatos escoltas, si bien mantiene una cómoda ventaja en la tabla Anual (aunque es ahora Liverpool quien aparece en segundo lugar, seguido por Peñarol y luego por Nacional). En tanto que el torneo Clausura tiene actualmente a Liverpool como único líder.
Cabe decir que, en lo estrictamente futbolístico, el actual panorama de los dos grandes luce bastante diferente. Peñarol cuenta con una integración base bien definida, lo mismo que su línea futbolística, caracterizada por una prolija y abundante proyección por ambas puntas —con Cannobbio en gran momento—, la capacidad de definición de Álvarez Martínez y un medio campo que marca y tiene salida prolija, con Gargano en un nivel exuberante. La defensa, en tanto, no exhibe la misma solidez, sintiendo las ausencias de Formiliano y Piquerez. Es radicalmente distinto, en cambio, el panorama de Nacional. Es claro que los continuos cambios en la dirección técnica, reflejados en la también variable conformación del equipo, le han impedido contar con un patrón de juego más o menos estable. Ello determina que no exista la mínima conexión entre sus líneas, y se dependa en demasía de la impronta de algunas individualidades: Rochet siempre muy seguro en el arco, algo del chico Marichal en la zaga (a Polenta le falta fútbol), Carballo en el medio campo, y adelante alguna acción aislada de Ocampo y la reconocida capacidad de gol de Bergessio (pese a los dos penales marrados consecutivamente). Poca cosa del argentino Fernández, y sorprendentemente exiguo el aporte de D’Alessandro.
Vayamos ahora a lo extrafútbol, que ha sido mucho y variado últimamente. Ruglio, el actual presidente aurinegro —más como un hincha, que en ese rol— protestó airadamente ante la AUF, quejándose de que Peñarol fue perjudicado notoriamente por ciertos fallos arbitrales (penales que existieron y no fueron sancionados), presentando incluso una detallada planilla a tal respecto. Olvidó el presidente, claro está, mencionar algún partido (frente a City Torque en el Apertura, por ejemplo) cuando la terna arbitral se equivocó groseramente en su favor. La cúpula de la AUF se puso firme (solo prometió ocuparse del tema), repitiéndose lo ocurrido con un vehemente reclamo que, en la temporada del año 2019, había hecho Nacional, retirando incluso a su representante en el Ejecutivo. Después de tamaño barullo, Ruglio —aparentemente aconsejado por otros dirigentes— optó por bajar los decibeles de su protesta. Igual quedaron claras dos cosas: la edición sospechosamente incompleta del audio del VAR de la jugada dubitada, y la conveniencia de que este mecanismo sea obligatorio en todos los partidos y ajeno a la discrecionalidad de los participantes.
También la dirigencia tricolor estuvo activa. Así, procedió a reclamar los puntos que perdiera en la cancha ante Cerro Largo, alegando que Danielo Núñez, el técnico de este equipo, que estaba suspendido en su función, veladamente le haya dado instrucciones a su ayudante, durante el desarrollo del partido (algo que está reglamentariamente prohibido). Aunque este así lo admitiera en un reportaje pospartido, habrá de dilucidarse si es una prueba fehaciente de la irregularidad invocada. Aunque ya han existido antecedentes a tal respecto, no podemos dejar de expresar nuestra total contrariedad a que se pretenda recuperar en los escritorios de la AUF, aquellos puntos que se perdieron en la cancha.
La tensión en estos dos frentes parece, no obstante, haberse disipado. Cuanto menos por ahora, ha habido “más ruido que nueces”. Y ¡ojalá siga así!