• Cotizaciones
    sábado 21 de febrero de 2026

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, tu plan tendrá un precio promocional:
    $ Al año*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, por los próximos tres meses tu plan tendrá un precio promocional:
    $ por 3 meses*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * A partir del cuarto mes por al mes. Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
    stopper description + stopper description

    Tu aporte contribuye a la Búsqueda de la verdad

    Suscribite ahora y obtené acceso ilimitado a los contenidos de Búsqueda y Galería.

    Suscribite a Búsqueda
    DESDE

    UYU

    299

    /mes*

    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá

    Se duplicó la cantidad de reclusos interesados en cursar carreras universitarias; hay unos 200 aspirantes

    En 2016 había apenas cuatro presos apuntados; Derecho, Psicología, Ciencias Sociales y Ciencias Económicas son las facultades que más solicitudes reciben

    Cada vez más personas privadas de libertad terminan la educación secundaria durante su reclusión y muchos comienzan o retoman allí sus estudios universitarios. En 2016 había apenas cuatro reclusos apuntados para cursar alguna de las carreras de la Universidad de la República (Udelar). En 2017 ya sumaban 45; en 2018 hubo un centenar de preinscripciones; y este año hay 200 aspirantes a cursar estudios universitarios, dijo a Búsqueda Juan Cristina, prorrector de la Comisión Sectorial de Enseñanza, órgano central del cogobierno universitario.

    Uruguay tiene una de las tasas de prisionización más altas de la región y se ubica —con unos 320 presos cada 100.000 habitantes— en los primeros 30 lugares del mundo. Al cierre de enero había 10.415 personas privadas de libertad en todo el país. (Búsqueda Nº 2.008)

    Más del 21% de los reclusos cursa algún nivel de la educación formal y muchos otros realizan cursos y talleres en el ámbito no formal, según el último informe del Comisionado Parlamentario para el Sistema Penitenciario.

    Desde 2016, la universidad atiende de manera centralizada las solicitudes de la población carcelaria para cursar las carreras.

    Sin embargo, subsisten “estrategias diferentes” entre las facultades respecto a la enseñanza en contexto de encierro. De hecho, la respuesta de los servicios universitarios no es homogénea. “Unos son más permisivos que otros en la tramitación y documentación requerida —cédula, carné de salud, certificados de estudio—, y algunos ponen ‘trabas’ a las inscripciones”, afirmó Cristina.

    Las carreras sociales y humanísticas son las más demandadas por las personas privadas de libertad. Psicología, Derecho, Ciencias Sociales y Ciencias Económicas están entre las opciones más requeridas por los reclusos. La Universidad toma más de 60 exámenes por semestre en las cárceles. (Búsqueda Nº 1.967)

    Así y todo, todavía son “muy pocos” los que obtienen la autorización para que se les conceda las salidas transitorias por estudio. La mayoría se prepara por su cuenta, con la ayuda de “tutores pares” —decenas de estudiantes avanzados—, o con docentes que acuden a la cárcel (es el caso de Ciencias Económicas y de Arquitectura), y toman los exámenes libres, dijo Gabriela Pasturino, docente del Programa de Respaldo al Aprendizaje (Progresa).

    “Homogenizar” criterios entre los servicios para facilitar el ingreso y el tránsito universitario es “clave” para “garantizar el derecho a estudiar de las personas privadas de libertad”, aseguró Cristina en el Consejo Directivo Central (CDC) de la Udelar.

    Si bien aumentó el número de aspirantes de forma “exponencial” en los últimos tres años, agregó, muchos reclusos “quedan afuera”.

    Ante este panorama, la universidad elaborará un protocolo de actuación junto con el Instituto Nacional de Rehabilitación del Ministerio del Interior para favorecer una actuación “más eficaz” dentro del sistema penitenciario, sostuvo el prorrector. “Si yo como profesor doy clases de Biología en la cárcel y entro periódicamente, debo hacerlo en condiciones apropiadas y con mínimas garantías, y no depender de la voluntad del jefe de turno”, dijo.

    Cristina —quien visitó semanas atrás el Penal de Libertad junto al rector Rodrigo Arim y otras autoridades universitarias para la entrega de ceibalitas a los reclusos— reclamó la creación de “ciclos de formación” en las cárceles para evitar la duplicación de esfuerzos. También se creó una comisión a nivel central de la Udelar que definirá una estrategia común entre los servicios, en respuesta al crecimiento de la demanda de acceso al estudio universitario en prisión, que todavía es “un lujo para pocos”.

    El prorrector citó como experiencia “exitosa” a considerar la de la Universidad de Buenos Aires, que comprende varias carreras que se estudian dentro de la cárcel.

    A su turno, el rector coincidió en que la Udelar exige “una política clara, permanente y estable” con respecto a la población privada de libertad.

    Si bien la mayoría de los presos universitarios se ubican en el área metropolitana, la demanda también crece en el interior, aseguró Cristina.

    En términos porcentuales, las mujeres privadas de libertad son quienes más se apuntan a estudiar carreras terciarias —un 15% del total de reclusos inscriptos en la Udelar—, y representan un 4% de la población carcelaria.

    “Tiempo sin sentido”

    La universidad firmó recientemente un acuerdo con el comisionado parlamentario, Juan Miguel Petit, a efectos de definir un “paraguas interinstitucional” sobre las líneas de investigación y estadística, y generar conocimiento sobre el efecto del sistema de enseñanza en la población privada de libertad y su entorno.

    Desde el ámbito académico y penitenciario coinciden en que la educación es “la única salida real” para la recuperación de los presos y su posterior reinserción en la sociedad. Las normas internacionales sobre derechos humanos ratificadas por Uruguay la definen “fundamental”, mientras la Ley de Educación (N° 18.437) expresa en su primer artículo que “el Estado garantizará y promoverá una educación de calidad para todos sus habitantes, a lo largo de toda la vida”.

    Sin embargo, en muchos casos los prisioneros no pueden asistir a clases aun cuando hay cupos disponibles, dijo Petit. Agregó que, en general, esa realidad no ha cambiado demasiado, y la oferta educativa sigue siendo ínfima comparada con las enormes necesidades que hay dentro de las cárceles.

    A la falta de cupos se suma que el personal de apoyo es insuficiente, que también escasean los materiales y que desde las instituciones tampoco se estimula que los presos estudien. Petit machacó que la educación es un foco a atender de forma urgente, porque “para buena parte de los internos del sistema, la privación de libertad se vuelve un espacio de tiempo sin sentido”. (Búsqueda Nº 1.953)

    // Leer el objeto desde localStorage