Sr. Director:
Sr. Director:
Accedé a una selección de artículos gratuitos, alertas de noticias y boletines exclusivos de Búsqueda y Galería.
El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáDesde hace ya algunas semanas los uruguayos hemos sido testigos de un intenso cuestionamiento al vicepresidente de la República Raúl Sendic por hechos de público conocimiento.
El pasado martes 4 de julio, el señor presidente de la República, Dr. Tabaré Vázquez Rosas, en respuesta a los mismos afirmó que “si tuviera que ponerle un título, le pondría ‘El bullying más fantástico que he visto en mi vida’ por lo que estamos viendo”.
El término bullying es un término médico y refiere al uso repetido y deliberado de agresiones verbales, psicológicas o físicas para lastimar y dominar a otro, sin que hayan sido precedidas de provocación y en el conocimiento de que la víctima carece de posibilidades de defenderse. Es evidente que, más allá de si los hechos de los cuales se acusa al vicepresidente son ciertos y/o si configuran delito o no, ni la prensa ni el señor Sendic cumplen los criterios como para configurar los papeles de acosador ni acosado contenidos dentro del término bullying.
Más allá del uso desafortunado del término, lo cual puede ser un error, entiendo debe reflexionarse seriamente la posible intención detrás de esta acción. Es conocido el poder de la opinión técnica que tiene una persona con título universitario y mucho más el del cargo de profesor de una Universidad (grado 5), sobre el cuestionamiento por parte del vulgo. Dicho poder es más profundo en áreas técnicas más alejadas de la cultura general, como lo es el caso de la medicina.
A través de estas expresiones, el Dr. Vázquez ha intentado frenar las críticas que hoy llueven sobre el Sr. Sendic, no con argumentos, sino a través del poder que tiene su palabra sobre buena parte de la población, que ignora, entre otras cosas, anglicismos y su significado, como el de la palabra bullying.
En mi opinión, el presidente Vázquez ha buscado indirectamente censurar la libre expresión de quienes cuestionan, en este caso puntual al vicepresidente, independientemente de que tengan razones o no para hacerlo.
Este es un acto políticamente antirrepublicano y que va a contrasentido de un Estado de libre derecho.
En virtud de este manifiesto acto, invito desde ya al presidente Vázquez a la reflexión y, en el mejor de los casos, a retractarse de dichas palabras que horadan los valores de la filosofía artiguista, de la cual dijo ser acérrimo defensor durante su discurso de asunción.
Gonzalo H. Martini
CI 1.033.657-3