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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáEn días pasados se han divulgado en diversos medios de prensa opiniones de diferentes jerarcas del gobierno, criticando duramente al comandante del Ejército, por haber saludado al presidente brasilero en una ceremonia oficial a la que asistió en dicho país. Incluso alguno de estos tolerantes y ecuánimes jerarcas pidieron por ello su destitución.
Dice un viejo proverbio que mientras el ser humano no pierde la capacidad de asombro, es porque se mantiene joven. Me alegra saber que aún lo soy. En realidad, es más que asombroso. Es patético y lamentable que haya individuos con tanta dosis de necedad, intolerancia y miopía intelectual.
¿Cuál es el reproche? ¿Saludar a la máxima autoridad de un país hermano en un acto oficial? ¿Es imaginable no hacerlo? ¿Y por qué motivo? ¿No sería más bien una descortesía inaudita y absurda no proceder así? ¿No ameritaría incluso una queja diplomática de Brasil, cuando menos? Además de ser un desaire desopilante, sería imposible de justificar.
¿Qué pensarían estos críticos señores si el comandante del Ejército de Brasil viene al Uruguay y en una ceremonia oficial no saluda al presidente Vázquez? ¿Les parecería correcto, tal vez? Desde luego no pueden haber dos interpretaciones.
¿Y acaso nuestro presidente no concurrió a la asunción de su colega brasilero? Y seguramente lo habrá saludado. Y eso no generó críticas en el oficialismo, por lo menos públicas. Entonces, el tema desde luego es el comandante Manini. Hay que pegarle porque sus dichos han dejado en falsa escuadra al gobierno más de una vez.
El hecho en sí mismo obviamente no tiene mayor significación y se agota en simples opiniones de verano de jerarcas de turno. Pero lo grave es que demuestra el grado de intolerancia, soberbia y grosera parcialidad de representantes del oficialismo. Una más por cierto.
Y, en simultáneo, legisladores frentistas asisten a la asunción del tiranozuelo venezolano, a pretender darle la legitimidad que carece.
Así estamos, y así nos observa la comunidad internacional.
C. A.
CI 1.310.044-5