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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáAcerca del Dr. Vázquez. La lectura de sus clericales discursos y exposiciones de cátedra doctoral, sumados a las barbaridades de su accionar con Argentina, da la impresión de un hombre que quiere demostrar astucia en el juego de la política de poder, pero sin ninguna preparación y superficial en un plano societario o psicológico poco más profundo que sus sofisterías y sus editoriales.
La idea de un Vázquez intelectual refinado y radical forma parte de una leyenda diabólica ligada a su nombre y alimentada por un periodismo diligente y alcahuete: una leyenda —dicho sea de paso— que requeriría una explicación psicoanalítica. Él piensa por estereotipos y está enteramente sometido a la fascinación de la personalización.
Por esto debemos buscar otras fuentes para explicar la ponderada maestría de sus sectarios (siempre perseguidos por la dictadura) en las técnicas psicológicas de manipulación de las masas. La principal parece ser la ya mencionada identidad fundamental entre jefe y gregario, que circunscribe uno de los aspectos de la identificación.
El jefe consigue adivinar las necesidades psicológicas de quien está abierto a su propaganda precisamente porque es psicológicamente semejante a él. Los jefes son en general individuos de carácter oral, impulsados al discurso incesante y a machacar sobre lo mismo (Plan Ceibal, la salud, la dictadura que ellos contribuyeron a traer, el discurso barato de uruguayas y uruguayos, etc., etc.).
Con objeto de ayudar con éxito las disposiciones inconscientes del auditorio, el agitador (que más bien parece un cura párroco) no hace sino extrovertir su propia inconciencia. Al hablar de manera sacerdotal, su actitud doctoral influye ceremoniosamente en la masa encandilada por su verborragia catedrática.
Guillermo E. Shafer
CI 789.829-0