Nº 2159 - 27 de Enero al 2 de Febrero de 2022
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáSabemos que los europeos siempre van a encontrar una excusa para no firmar un tratado de libre comercio (TLC) con el tercer mundo y en nuestro caso, en la intimidad, deben festejar la inoperancia del Mercosur. La excusa, últimamente, es el medio ambiente, más políticamente correcto que la idea de proteger los subsidios a sus chacareros, que sonaba demasiado egoísta. Los mitos del cuidado del clima incluyen la idea de que el mundo no debería consumir más carne, o comer “carne” sintética, como dijo en su frivolidad Bill Gates (tímidamente —porque no es fácil enfrentarse a una de las mayores fuentes de lo políticamente correcto—, en uno de sus últimos informes la OMS alerta sobre los riesgos para la salud de algunos análogos de la carne).
Recurrimos otra vez a Bjorn Lomborg, autor danés de varios libros que abordan el tema para repasar los mitos del “horror” del calentamiento global, siendo el último Falsa Alarma. Cómo el pánico por el cambio climático nos cuesta trillones, daña a los más pobres y no consigue arreglar el planeta. El titulo es suficientemente sugestivo, pero Lomborg –que ha trabajado en importantes think tanks sobre el tema— adopta una posición moderada diciendo que el problema existe, pero en realidad no tenemos claro cómo lo vamos a solucionar. En trabajos anteriores afirma que los países están gastando trillones para apenas mover la aguja en la mejoría del problema. Lo peor es que se deja de lado problemas que las Naciones Unidas han declarado prioritarios, como el libre mercado internacional, la planificación familiar, enfermedades con menos prensa que siguen matando gente, etcétera. Todos problemas que se podrían resolver más rápido y con menos dinero.
En su último libro aborda los siete mitos que se han hecho carne en la cultura global y ya en general nadie se atreve a discutir. Resumimos lo que dice sobre algunos de éstos:
—Las pequeñas islas van a quedar sumergidas. “Nos dicen permanentemente que las islas Micronesia, Maldivas o Seychelles van a desaparecer. Son islas de coral. El Coral se rompe y las tormentas lo acumulan en las costas, haciendo crecer a las islas (así se formaron), la creciente las hace bajar. Pero resulta que el crecimiento es mayor al decrecimiento, así no parece que vayan a desaparecer por mucho tiempo”.
—Los desastres climáticos son mayores: “La humanidad se hace cada vez más resiliente a este tipo de clima, cuando más ricos nos ponemos, menor es el impacto. Tenemos información de más de 100 años sobre eso; por entonces unas 500.000 personas morían por esa causa. El promedio desde el 2010 es de 18.000 muertos (96% de mejora). En el 2021 se estiman 6.000.
—El encierro global por el Covid-19 fue bueno para el planeta: “Estuvimos encerrados pero seguimos emitiendo carbono, apenas un 6% menos. El resultado es nada, no lo vamos a poder medir nunca”.
—Los osos polares se extinguen: “Hoy se controla la caza. Pasamos de tener menos de 10.000 osos polares hasta hoy que hay 25.000 y sigue creciendo. Por el cambio climático salvaríamos uno o dos por año, pero todavía se matan 1.000 por año; paremos eso”.
—Dejemos de comer carne, seamos todos vegetarianos: “Si todos dejáramos la carne bajaríamos las emisiones como máximo un 4%. Se insiste con el consumo de carne de un 50%, pero lo que hay que medir son las emisiones, que es una pequeña parte de eso”.
—Incendios salvajes: “La superficie quemada en el planeta viene bajando año a año. De un 4,2% a principio de siglo, llegó a un 3,2 desde que los satélites comenzaron a dar información —a partir de 1976— y la cifra bajó a 2,5% en el 2021. En Australia, que tuvo el incendio que cubrió todas las portadas del mundo, ese año bajó. Venía de un promedio del 8% del territorio quemado en los últimos años, pero bajó a 4%”.
La excusa europea ya está instalada, por eso son importantes los pasos que se den para lograr una variedad de TLC abriendo el abanico de posibilidades. Los tiempos son adecuados.