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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáConcluido el segundo escrutinio, tenemos gobierno electo y asumirá plenas funciones y responsabilidades a partir del 1º de marzo del 2020. Quienes hasta el 24 de noviembre eran oposición serán gobierno y quienes hoy aún son gobierno pasarán a ser oposición. Desde el momento en que la Corte Electoral oficializó el resultado de los comicios, dio comienzo la transición. En la inmensa mayoría de sus discursos preelectorales, Lacalle Pou anunciaba que el lunes posterior a las elecciones ingresaría a las 15 h a la Torre Ejecutiva para reunirse con el presidente Tabaré Vásquez. Lo apretado del resultado y el capricho soberbio de Daniel Martínez postergó esa reunión en una semana. Todo pintaba muy bien, muy cordial y sin pase de facturas entre ambos presidentes, el saliente y el electo, pero esto duró solo un suspiro. El Consejo de Ministros, reunido hasta unos minutos antes de que los presidentes lo hicieran, resolvió no aplicar aumentos a las tarifas públicas hasta el final de su periodo. Una picardía política que puede estar anunciándonos cuánto de responsable tendrá el Frente Amplio desde su papel opositor y cuánto de rencor. El gobierno se encuentra en pleno derecho de tomar esta medida, sus voceros han manifestado que el anuncio de esta “probabilidad” fue realizado en junio y les cabe razón. Pero la historia los traiciona y los archivos les juegan una mala pasada. Durante todos los años que gobernó el FA, el 1º de enero han subido las tarifas públicas y también los combustibles, incluso varias veces por encima del IPC buscando hacer caja con las recaudaciones fundamentalmente de UTE y Antel. Siendo ya presidenta de Ancap, la ingeniera Marta Jara resolvió no llevar a cabo una disminución en los precios de los combustibles pues aún estábamos todos amortizando los despilfarros de la única empresa monopólica capaz de dar tanta pérdida. Y ahora, de buenas a primeras, se detecta que la eficiencia en el manejo de las empresas ha mejorado tanto que permite darnos este lujo. La ciudadanía quedó sorprendida primero y luego cómoda con la ausencia de aumentos, al menos por ahora. No fue una reunión muy leal la del piso 11 donde Tabaré Vázquez recibió de su sucesor, Lacalle Pou, la idea de intentar coordinar los aumentos de tarifas junto a otros temas que suelen darse a comienzos del año. Hubiera sido más honesto comunicarle en ese momento al presidente electo del cambio de idea del gobierno respecto a las tarifas. Prefirió “la picardía” política.
Otro tema en carpeta son los ascensos en las tres ramas militares. Como todos los años se producen en febrero y pese a que hay idea de conversarlo, según dijeron algunos dirigentes, puede parecer una nueva picardía. También en estos días desde Cancillería se pide aplicar a Bolivia el protocolo de Ushuaia, activación de la cláusula democrática, pues hubo golpe de Estado en el altiplano. Es evidente que dado el fraude cometido por Evo Morales, tanto el Ejército como la Policía le retiraron su apoyo, pero no tomaron el poder. Asumió una senadora que ya presentó y se aprobó una ley para la realización de nuevas elecciones en cinco meses. Mucho apuro en condenar a Bolivia y algo lentos en mirar y condenar a Venezuela.
Y seguramente no todo termine aquí y también haya hechos a destacar como el viaje de ambos presidentes a Argentina para la asunción de los Fernández. Pero la transición no es solo recibir información sobre el estado de las cuentas públicas, proyectos pendientes, juicios pendientes y demás yerbas que hacen a la función del gobierno. La información siempre será incompleta y solo traerá luz una auditoría general que nos diga en dónde estamos parados o caídos.
La transición implica comenzar a delinear la conformación de ministerios, entes, Banco Central y República, Oficina de Planeamiento y Presupuesto, etcétera. Y hay ronda de nombres, por supuesto. Damos por definidos los anunciados por Luis Lacalle Pou antes y después de las elecciones, esos están segurísimos, otros informados después están seguros y quedan algunos que dan mala espina. Si el gobierno es una coalición multicolor, sus ministros también lo serán. Tanto el Partido Nacional como el Colorado han barajado sus nombres, en la mayoría de los casos estamos ante técnicos en su materia con experiencia e idoneidad. Otros más políticos en la cima de la pirámide, corresponde que así sea, y tecnicismo en mandos medios. La mala espina viene por Cabildo Abierto, que está dando la impresión de recién comenzar a desayunarse quiénes son sus miembros. Ya han dicho algún disparate algunos de sus diputados electos, no hay mucha experiencia como para tomar las riendas de algún ministerio y los nombres han demorado más de lo habitual. Según ha anunciado el entorno del presidente electo Luis Lacalle Pou, el lunes a las 11 h se dará a conocer todo el gabinete y a partir de ese momento las reuniones en cada área se comenzarán a profundizar. Aquí también verán cómo aparecen algunos chisporroteos por falta de información.
Todo es muy lógico, todos tienen razón. Los que vienen necesitan información, los que se van (no todos) dicen que esperes a marzo y dan lo mínimo para evitar la pelea. Los que vienen quieren entrar ya, los que se van no quieren irse ni siquiera en marzo. La democracia es así, a unos les da y a otros les quita pero todo por orden ciudadana. Lo mismo que pretendió el FA en el año 2004 es lo que pretende ahora el Partido Nacional, lo mismo que sintió el FA con las últimas medidas de Jorge Batlle es lo que siente el Partido Nacional y el resto de la coalición con las últimas medidas de Vázquez. Quizá en el pasado no hayan existido desafortunadas declaraciones como las del actual ministro de Economía calificando al presidente electo de “ignorante e intolerante”. Danilo Astori sigue en campaña o por lo menos sus agravios suenan más a tablado contra un candidato opositor que a la figura que representa un presidente electo. Los adolescentes califican estas actitudes con la famosa frase “se le escapó la tortuga”. Y no conforme con lo expresado en su entrevista al semanario Búsqueda, ahora también arremete con una inversión de UTE con la obra de cierre del anillo de alta tensión Tacuarembó-Salto-Chamberlain. Esta obra estaba planificada financiarla con un fideicomiso, lo que daría largo plazo al pago de US$ 250 millones, pero el casi octogenario ministro de Economía decidió que se hiciera con fondos propios. Esto afecta en forma directa el plan quinquenal de inversiones del ente y quita espacio al ahorro anunciado por los blancos durante la campaña electoral. También se debe considerar que esta obra permitirá la bajada de energía para la planta UPM2, según contrato va por cuenta y orden de Uruguay, y seguramente sea la excusa para acelerar los trámites. La última perla es no poder renunciar a 25 días de IVA en la carne porque el déficit fiscal no lo permite. Se puede renunciar a un aumento de tarifas, pero no se puede abaratar un producto tradicional de las fiestas. Ni Frente Amplio solidario parece ya este gobierno.
A esta altura es evidente que algunos dirigentes frenteamplistas no pueden digerir la derrota y sus caras lo demuestran pero también hay un grupo, que no es muy pequeño, que no piensan en el futuro del país sino en el suyo propio. Ellos no anhelan un futuro feliz para la coalición, pues de ocurrir así con seguridad la gente les renovará en cinco años el mandato. Necesitan el fracaso de la gestión que aún no comenzó, ellos sí comenzaron a colocar adoquines en el camino para dificultar los planes de cambio. Esto puede sonar muy categórico pero lamentablemente es así. Ojalá vuelvan a perder, y no las elecciones sino sus maquiavélicos planes. La ciudadanía ya los puso en su lugar y se resisten, suerte que somos muchos más los ciudadanos de bien, tanto los que votaron a Lacalle Pou como los que lo hicieron por Martínez.
Demostremos con hechos que Uruguay es realmente diferente y la diferencia la hace su gente.
Sergio Barrenechea Grimaldi