Si el 2016 fue complicado, el 2017 se presenta como “un escenario más difícil”, opina Civila. El gobierno enviará al Parlamento un proyecto de Rendición de Cuentas que incluirá reasignar gastos para lo que queda del período y, además de acordar a la interna, por primera vez deberá negociar con legisladores que no responden al oficialismo. Aun así, dice, el Frente Amplio “no puede cercenarse” en sus objetivos porque “una persona diga que no quiere votar”, ya que en la oposición hay con quien hablar.
—Comparto que no fue un buen año. No hubo grandes avances. Lo percibo como un año en el cual, por los niveles de incertidumbre, estuvimos muy a la retranca y se percibe un debilitamiento del vigor político del Frente Amplio de su discurso y su mensaje. Ese escenario no puede repetirse en 2017.
—El Frente Amplio quedó sin mayoría parlamentaria en Diputados y el año que viene se discutirá el Presupuesto otra vez. ¿Será el año más difícil de este gobierno?
—No lo sé a priori, pero sin dudas va a ser un año de inflexión. Es la mitad del período y se discutirán las asignaciones presupuestales para lo que queda del quinquenio. Además necesitamos dar un empuje a la acción transformadora del gobierno y trabajar como fuerza política una estrategia para ganar iniciativa en la sociedad. No solamente gobernar y gobernar bien, que eso ya es un desafío importante por un contexto económico distinto al que teníamos antes, sino que además necesitamos una ofensiva política en otros planos: la lucha ideológica, la organización social y el trabajo con los movimientos sociales.
—¿A qué se refiere con “dar empuje” a una “acción transformadora del gobierno”?
—El Frente tiene una agenda de democratización importante con una serie de tareas pendientes que hacen a la democratización del país. Llevamos adelante unas cuantas como la reforma tributaria que redistribuyó progresivamente el ingreso —moderadamente, pero lo hizo—, modificamos las relaciones de trabajo, hubo cambios importante en materia de derechos. Pero esa agenda tiene que profundizarse.
Nos falta en la distribución de la riqueza y hay una agenda importante para el país en su inserción en el mundo y la región. Debemos mirar con más detalle los sectores productivos, la forma en que se encadenan y producen valor y en función de ello trabajar una política más selectiva que construya un país menos dependiente.
—La discusión económica está planteada hace tiempo, en particular por sectores del Partido Socialista, el Partido Comunista, el Movimiento de Participación Popular y la lista 711, pero hasta ahora el que parece triunfar en el debate es el equipo económico que dirige Danilo Astori. ¿Qué diferencia puede haber ahora?
—En la Rendición de Cuentas pasada logramos que de una propuesta que cortaba los incrementales en gasto social, saliera una mejor. Fue en un contexto con cambios vertiginosos en la región y la perspectiva económica era incierta. Hoy si bien no tocamos el cielo con las manos, estamos estabilizados y hay una tendencia a volver a crecer, entonces el escenario para 2017 es distinto al de 2016, con el agregado de que es un año bisagra porque lo que no logremos asignar ahora será muy difícil después.
El foco es más recursos para áreas sociales, la más importante, la educación, y para eso hay que rever la matriz tributaria, dicho en el sentido amplio, porque la recaudación implica lo que se cobra y lo que se elige dejar de cobrar. Hay que debatir la brutal renuncia fiscal de cada año para promover determinadas inversiones. Y tomar decisiones en estos temas va a exigir coraje político.
—¿El gobierno tiene ese “coraje político”?
—El que tiene que tener coraje político es el Frente Amplio y el gobierno es una expresión de eso. Y el coraje en todo caso pasa por tener un marco de convencimiento y madurez política para tomar ciertas medidas: voy a ir hacia adelante, aunque moleste a sectores con mucho poder.
—Usted plantea un 2017 más alentador en lo económico con margen para aumentar el gasto social. El Frente Amplio perdió la mayoría y el legislador que se va plantea que es necesario un ajuste fiscal y recortar el gasto social. ¿Cómo negociar afuera del oficialismo?
—Lo que no puede perder nunca una fuerza política es la capacidad de tomar decisiones de acuerdo a lo que quiere hacer. No se puede condicionar a que una persona diga que no quiere votarlo, eso pasa a ser una discusión de segundo plano. El Frente Amplio no puede cercenar su debate por eso. Obviamente, ninguno de nosotros mira para arriba, es más complejo y en eso estamos.
—¿Se negocia con Mujica o se busca en la oposición?
—Si la decisión del Frente Amplio para llevar adelante su programa es incrementar el gasto social y hay un diputado que habla de cortar el gasto social, probablemente con la primera persona que vaya a hablar no sea con él. No cercenarnos también es eso, pero obviamente es más difícil el escenario. Además hay una oposición que sobre todos estos temas tiene posiciones más parecidas a las de Mujica que a las nuestras. La Unidad Popular sostiene planteos que desde una perspectiva de profundización nos permiten hablar con ellos. En la cancha se ven los pingos.
—Usted hablaba de la inserción internacional y el Poder Ejecutivo planteó en los últimos meses su interés en firmar un tratado de libre comercio con China.
—Sí, pero eso no va a llegar al Parlamento porque no creo que sea viable. Un TLC con una potencia como China, que tiende a producir lo que nosotros menos producimos, vende productos con mayor valor agregado en unas condiciones de competencia desequilibrada, hace difícil ir a un tratado de esa naturaleza solo como país. Tampoco lo veo como bloque en el Mercosur y mucho menos que China a nivel geopolítico se juegue solo por un país como Uruguay. No tiene sentido que nosotros cambiemos la matriz productiva en función de vender un poco más. Confío en que nuestro gobierno no lo mira desde ese lugar, a veces hay un entusiasmo desmedida con este tipo de alternativas.
—¿Siente que hay un descontento con el Frente Amplio?
—A mí me preocupa más el crecimiento de una corriente deslegitimadora de la actividad política. Hay actores políticos que juegan con ese discurso todo el día y avanza a nivel internacional —el triunfo de Trump es lo más claro— y puede dar lugar a cosas horrorosas. En ese escenario en el cual la gente pierde la referencia de quién es quién y se entra a descalificar todo, lo que en general pasa es que los poderes, que no van a elecciones, son los que ganan en ese terreno.
—¿Edgardo Novick recurre a ese discurso?
—Creo que trata, sí, pero no lo logra con demasiado éxito. No veo la propuesta y creo que no la hay, lo que veo es un discurso que busca alimentarse desde el descontento y nada más. El que hace política tratando de desacreditar la política se trae algo entre manos que da para desconfiar. Uno sabe donde empieza, pero nunca dónde termina.
—Aunque este descreimiento pueda verse en otros países, ¿considera que el Frente Amplio cometió errores?
—Sí, claro. Creo que tuvo más acierto que errores, pero tuvo muchos errores.
—En ese sentido, ¿fue un error respaldar al vicepresidente Raúl Sendic con el caso de su falta de título de licenciado?
—Esa moción salió votada de un plenario nacional por prácticamente todos los que estábamos ahí. No sé si fue un error o no. Ahora, sí fue un error salir a decir al otro día que fue equivocada, porque no salió de un repollo. Sí pienso que no manejamos bien esos temas en general. La discusión de Ancap y su capitalización fue central el año pasado y tuvimos poca cohesión interna en el debate, y los elementos que había para mostrar no los supimos plantear con claridad. Perdimos esa discusión y fue una derrota autoinfligida.
—¿Cómo ve la idea del diputado Óscar de los Santos de “un nuevo pacto político” basado en lo que fue el Encuentro Progresista?
—Es una respuesta vieja a una realidad nueva. No se puede poner el molde del Encuentro Progresista, que fue parte de una estrategia de acumulación, a un momento con el Frente Amplio que parece ser en respuesta a una desacumulación.
Información Nacional
2016-12-29T00:00:00
2016-12-29T00:00:00