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    lunes 10 de junio de 2024

    Un acuerdo programático colorado

    POR

    Sr. Director:

    Que la esperanza le gane al miedo, ese es el camino verdadero para Uruguay.

    Soy un colorado que cree que esa esperanza no vendrá de los logros y los aciertos de este gobierno, sino del esfuerzo de pensar en lo que vendrá.

    La esperanza será lo que cada uno de los partidos históricos pueda proponer. Allí está el corazón del porvenir, darle sustancia a la esperanza. Y es en lo que hay que ponerse a trabajar, dejando de pensar en bautizar coaliciones y lemas nacionales auspiciados por el miedo o el pánico a un triunfo frenteamplista.

    Si este gobierno fue el de la restauración republicana, el próximo deberá fundarse en compromisos programáticos más claros y radicales, de cara a las transformaciones insuficientes que no se han logrado cristalizar.

    Si el FA gana las próximas elecciones nacionales, no se lo achaquemos a que no hubo un lema común para enfrentarlo, sino a que el actual gobierno no habrá logrado entusiasmar con su gestión, no todo han sido aciertos, y fundamentalmente a que los partidos que lo integran no habrán dado con los necesarios planteos movilizadores que se debieran postular.

    El tiempo de sacar al FA ya pasó, y nada de lo que se haga de aquí en más debería inspirarse en agitar los miedos a su retorno, sino en organizar el pensamiento social, liberal y republicano, para resolver las cosas pendientes que hay que mejorar. El éxito del Uruguay está en pensarse hacia delante, involucrar a la ciudadanía y asumir que hay una gran deuda de cosas por hacer.

    Aferrarse a la defensa de la gestión de este gobierno o entramparnos en la tiniebla del terror antifrenteamplista será letal, se gane o se pierda la próxima elección nacional.

    Es en el campo de las ideas y en las emociones que conllevan y no en el campo de la ingeniería del poder desde donde los partidos reverdecen. Además, como colorado, siempre sentí que era el registro fundamental y la razón de ser de mi colectividad.

    Sin duda que la República ha tenido una gestión económica ordenada, conducida por su mejor ministra y sus colaboradores, y una gestión de obras públicas productiva, así como firmes conducciones en materia de industria, turismo y agro, en tiempos especialmente adversos. Sin embargo, hemos padecido una política exterior errática, conflictiva en la región y desorientada globalmente, apostando con bombos y platillos a acuerdos extemporáneos y descuidando otros intereses geopolíticos y comerciales.

    En seguridad pública, no hay estadística que mejore significativamente el descalabro genérico progresivo que se vive desde hace un par de décadas. No se puede sentir otra cosa que desconformidad.

    En materia educativa, la propuesta original del Partido Colorado, de sesgo social, dirigida a fortalecer a los sectores vulnerables, fue neutralizada, y hemos debido conformarnos con una transformación pedagógica con elogiables esfuerzos, aunque distante del acento original: la que buscaba la inclusión de los miles que año a año abandonan la educación.

    Lo dicho: serán las ideas y las propuestas y no meramente la gestión pasada lo que permita acometer la instancia electoral.

    Por ello veo como un gesto de madurez y rebeldía republicana la decisión del Partido Colorado de presentar un candidato propio a intendente por Montevideo, recuperando su personería política, sustentando su lanzamiento en una plataforma de ideas desde el interior democrático del partido. Lo mismo que debería hacerse a escala nacional.

    Fue un gravísimo error político promover la abstención colorada en las elecciones pasadas y terminar subordinados a una candidatura herrerista que se suponía neutral. La voté en contra en la Convención, enfrentando una ocasional y abrumadora mayoría, y la volvería a votar y a fundamentar en contra una vez más. Los partidos requieren ideas y candidatos que los representen, sin abdicar de su identidad.

    En vez de inquietarnos en primer término si el candidato va a ser Juan o Pedro, es en esas cosas necesarias en que los colorados nos tenemos que poner a trabajar. En la planificación conjunta de un programa de relanzamiento nacional. Promoverlo sería un acto de liderazgo político histórico de nuestro Comité Ejecutivo Nacional. Los candidatos presidenciales, por añadidura y así respaldados, vendrán.

    No estamos en condiciones, como en los viejos tiempos, de ir sin más a una interna para enfrentar a dos o tres candidatos, será más productivo trabajar en principio fraternalmente en la elaboración de ese entendimiento interno de grandes ideas, que nos refresquen la actualización de nuestra identidad, frente a nosotros mismos y los demás. Y ahí sí, recién después de discutir inevitablemente y ponernos de acuerdo, recuperados desde nuestras esencias, que la esperanza le gane al miedo y que salgan los pingos a ganar.

    Dr. Eduardo Fazzio

    CI 1.643248-5

    Cartas al director
    2023-05-17T22:36:00