Nº 2118 - 15 al 21 de Abril de 2021
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáEstamos empezando la cosecha de soja en Uruguay. Lamentablemente la falta de lluvias nos cobró un peaje en la producción que aún es temprano como para evaluar, pero felizmente los precios subieron tanto que aun así en general el negocio debería dar un resultado positivo.
El futuro para el 2021 es bueno para la agricultura nacional. Empujados por la buena productividad y los buenos precios, los agricultores uruguayos seguramente se jueguen a producir más granos en este invierno y posiblemente también en verano. Ojalá que los precios sigan acompañando. Y ahí tenemos el enorme desafío de tratar de entender qué está pasando y qué tan duraderos son los efectos. Veamos algunos puntos.
¿Cómo llegamos hasta aquí en términos de precios de soja y maíz? Llegamos por una alineación de bajo costo del dinero, riesgo de inflación y dólar barato en lo que hace al entorno macro. Luego tenemos China, el primer país en padecer la pandemia y el primero en recuperarse, que sale a comprar de todo y a lo grande. Compra en parte porque su economía empieza a salir de la pandemia y en parte porque tiene que recomponer sus existencias de algunos productos que se comió en la guerra comercial con Estados Unidos. Del lado de la oferta, resulta que hay menos producción de soja de la que todo el mundo pensaba y, aparte de eso, la ocurrencia de un año Niña no fue tan mala para Sudamérica. Mirando hacia el futuro, el USDA nos dio un susto al indicar que la previsión de siembra de maíz y soja es menor a la que el mercado esperaba, a pesar de los precios altos.
Queda mucho por delante, pero es cierto que el balance de oferta y demanda es muy justo para la soja. Esto nos deja expuestos a la posibilidad de fluctuaciones importantes si algo falla y el mercado tiene la percepción de que nos quedamos sin soja. Al momento de imaginarse el futuro hay que tratar de hilar fino. Por ejemplo: ¿cuáles de los efectos que vemos son de única vez y cuáles son permanentes? Los chinos no van a pagar lo que no vale algo por ganas que tengan de tenerlo. Son tan racionales como todos: si es caro, espero o lo cambio por otra cosa. El 2021 será el año en que nos regalaron circunstancias únicas en los precios, pero no todos los factores que los llevaron hasta donde están seguirán presentes.
Empezando por el aumento en la producción, que es la primera consecuencia lógica de los precios altos. De momento, son otros lo que están decidiendo cuánto se siembra de maíz y soja, pero en octubre le toca a los de nuestro barrio y seguramente se suban al buen prospecto comercial que tenemos en un mundo pospandemia.
Pero no solo los precios suben, los costos también lo hacen. Los fertilizantes y los agroquímicos vienen corrigiendo sus costos porque hay una demanda mayor (y seguramente haya un salto en productividad) y todo suma al final. Mucho depende del clima (que explica un alto porcentaje de lo que se produce), pero sea por causa del azar o por causa de una mejor resiliencia de los cultivos la cosecha sudamericana no fracasó ni mucho menos. En lo personal creo que los precios hoy tienen un componente especulativo nada menor, no muy convencido de los fundamentos de una demanda que se lleva todo a cualquier precio. También considero que la oferta especialmente en Estados Unidos terminará siendo mayor más que nada porque van a aparecer hectáreas que nadie veía (pero de las que todos sospechamos).
Seguramente, los precios agrícolas se mantengan en niveles altos en este 2021 y nuestra agricultura será beneficiada por al menos un año. Sin dudas, en la coyuntura del Covid-19 la agricultura uruguaya tuvo una oportunidad y la ha sabido capitalizar de forma inteligente. Es momento de apoyar para capitalizar esta nueva fase del crecimiento económico global.
(*) El autor es ingeniero agrónomo (Dr.), asesor privado y profesor de Agronegocios en la Universidad ORT