N° 2029 - 17 al 23 de Julio de 2019
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáConvengamos que cuesta bastante retomar el interés por la actividad local después de la disputa de un evento internacional tan relevante como la reciente Copa América. Y mucho más después de la durísima frustración de no haber logrado una buena figuración en dicho certamen. Sin embargo, tal como estaba previsto en el calendario oportunamente elaborado por la AUF, el pasado fin de semana dio comienzo una nueva edición del Torneo Intermedio, creado en la temporada 2017 con el propósito de incrementar la cantidad de partidos que anualmente disputan los equipos de Primera División. Estos se agrupan en dos series de ocho, según el lugar que ocuparon en el Apertura, y se juega a una sola rueda. Los ganadores de cada grupo se enfrentan luego en una final única por el título de campeón, que asegura al triunfador un lugar en la próxima Copa Sudamericana, al tiempo que también clasifica a la Supercopa, que dirimirá con quien finalmente resulte campeón uruguayo. Una peculiaridad de este torneo es que los puntajes obtenidos por los participantes se contabilizan para la tabla anual, o sea que pueden llegar a pesar decisivamente en la definición del máximo evento del fútbol uruguayo.
Es precisamente esta última circunstancia la que le da un especialísimo cariz al arranque que los dos equipos grandes tuvieran en el presente certamen. Es que, como es sabido, Peñarol se llevó ya el Clausura con una sólida ventaja frente a su rival de todas las horas, la que empero pudo ser aún más amplia, de no haber perdido —con el título ya en sus manos— cinco puntos en sus dos postreras presentaciones. Ello, sumado a una vigorosa remontada final de Nacional, tras un despliegue paupérrimo en las primeras fechas, determinó que la ventaja que aquel le llevara —que llegó a ser de nueve puntos— se viera finalmente reducida a cuatro. Con el aditamento de que el azar colocó a ambos equipos en la misma serie clasificatoria, por lo que habrá necesariamente un cotejo clásico, cuyo resultado podría inclinar el fiel de la balanza para un lado o para otro.
Sin embargo, esas posibles alternativas se vieron sensiblemente afectadas por los resultados que ambas escuadras tuvieron en la fecha inicial del Intermedio. Es que la derrota de Nacional frente a Defensor no entraba en los cálculos de la gente tricolor y dejó librada su posibilidad de seguir achicando la ventaja que aún le llevaba Peñarol a lo que pudiera ocurrir al día siguiente, en el choque de este frente a Boston River. Y lo que pasó fue que la cómoda victoria aurinegra le permitió estirar a siete puntos la ventaja con la que inició el torneo, como para poder enfocar tranquilamente lo que aún resta por jugar.
Es claro que Nacional mereció mejor suerte en su debut, pues no fue menos que el elenco violeta a lo largo de todo el partido. Pero su adverso final resultó ser la combinación de un cóctel mortal: un grosero error defensivo en lo previo al gol de la victoria del equipo violeta y una absoluta falta de precisión —y quizás hasta de fortuna— para concretar luego varias claras chances de gol ante el arco muy bien defendido por el golero Fuentes. Su mejor arranque le permitió al tricolor sacar pronta ventaja en el tanteador y, sin deslumbrar ni nada que se le parezca, fue claro dominador de las acciones hasta el promedio de ese primer tiempo. Sin embargo, un penal de Corujo, bien ejecutado por Nicolás González, le permitió a Defensor empatar el partido. Y ya cerca del final de ese primer tiempo, Rabuñal sacó partido de la falta de atención de la última defensa tricolor, para poner en ventaja a su equipo con un excelente golpe de cabeza. El segundo tiempo fue todo de Nacional, más aún desde el ingreso del argentino Lorenzetti, pero las ocasiones de gol fueron malográndose una tras otra, tanto por gruesos errores en la definición como por las intervenciones valiosas, pero a veces afortunadas, del buen golero rival. Ni que decir que el resultado final fue un duro golpe a la esperanza de la afición tricolor de seguir achicando la ventaja que le llevaba su eterno rival, lo que se vio aún más incrementado al día siguiente, tras el debut triunfal de Peñarol, que le permitió estirarla a siete puntos que parecen ya decisivos.
Por su parte, el debut aurinegro fue particularmente auspicioso, pareciéndose en mucho al del primer tramo del certamen anterior. Aun con la baja de varios de sus habituales titulares, la labor de sus reemplazantes fue muy efectiva. Salvo el caso de Rojo, que cubrió solventemente la importante ausencia de Lucas Hernández, esta vez el técnico López apeló al concurso de varios juveniles para armar el equipo. Y así Enzo Martínez ingresó en la zaga, cumpliendo una labor muy buena, y la inesperada deserción de Lucas Viatri fue suplida de manera inmejorable por el artiguense Darwin Núñez. Este, ratificando la mejoría que ya había mostrado, tras su deficitaria actuación en el último Sudamericano Sub 20, y demostrando plena confianza en sus medios, marcó tres goles de altísima factura técnica, erigiéndose en la figura más destacada del campo. Formiliano atrás y Gargano en el medio ratificaron su reconocida capacidad y Brian Rodríguez volvió a exhibir sus excelentes condiciones, que seguramente le harán emigrar en un futuro no lejano.
Es probable que las nuevas incorporaciones, que agónicamente concretó el comando tricolor, le permitan mejorar su actual nivel de juego. La ausencia de Amaral, a la que luego se sumó la de Santiago Rodríguez, mermó su poderío en la zona media, aunque fue auspicioso el ingreso de Lorenzetti, aún sin su mejor condición física. La contratación de Pastorini, aunque tardía, le asegura un interesante aporte ofensivo, y habrá que ver cuál es el actual nivel físico y futbolístico de un futbolista con valiosos antecedentes como el argentino Pablo Barrientos. Igualmente, el mayor déficit de Nacional es la ausencia de jugadores veloces por el sector ofensivo derecho.
Peñarol, en tanto, perdió algunas figuras importantes, como el sector izquierdo de su última línea defensiva y el Toro Fernández en la ofensiva. Atrás consiguió un zaguero expeditivo como Abascal y también al lateral argentino Rojas, bien recomendado por Diego Aguirre. En ofensiva optó por no contratar a nadie, pensando que, por ahora, ya tiene en el plantel soluciones adecuadas (Gastón Rodríguez y el ya citado Darwin Núñez).
Por más que pueda írsele o transferir a alguna de sus figuras, la obtención de su primer título en este certamen parece ser más clara para el equipo aurinegro. Aunque ese arranque tan dispar de los dos equipos grandes puede resultar determinante para que el clásico de la última fecha no tenga el valor definitorio que en principio se pensaba.