• Cotizaciones
    miércoles 08 de abril de 2026

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, tu plan tendrá un precio promocional:
    $ Al año*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, por los próximos tres meses tu plan tendrá un precio promocional:
    $ por 3 meses*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * A partir del cuarto mes por al mes. Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
    stopper description + stopper description

    Tu aporte contribuye a la Búsqueda de la verdad

    Suscribite ahora y obtené acceso ilimitado a los contenidos de Búsqueda y Galería.

    Suscribite a Búsqueda
    DESDE

    UYU

    299

    /mes*

    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá

    Un contraste que se acentúa

    N° 2011 - 07 al 13 de Marzo de 2019

    Aludíamos en nuestra columna anterior al diverso panorama que, cumplidas las dos primeras fechas del torneo Apertura, ofrecían los dos equipos grandes, y a la interrogante respecto a si ese marcado desnivel en el rendimiento de ambos era algo momentáneo u obedecía a causas más profundas y duraderas. Planteada así la cuestión, lo ocurrido el último fin de semana demostró que ese desnivel entre los clásicos rivales se ha visto acentuado, como lo revela esa amplia diferencia de siete puntos que ya hoy los separa en la tabla de posiciones (que también lideran orgullosamente Cerro Largo y Progreso).

    Nacional sigue sin ganar y, para peor, tuvo el pasado sábado su peor desempeño en lo que va del certamen. Y, como contrapartida, al día siguiente Peñarol sumó su tercera victoria consecutiva, con una producción futbolística que brilló por largos pasajes. Y si lo ocurrido a comienzos del año (donde hubo una marcada superioridad aurinegra en los clásicos disputados, incluido también el que perdió por penales) no fuera suficiente, estos primeros resultados del actual torneo revelan que esta diferencia entre ambos equipos tiene raíces más profundas. Y que si no se produce un vuelco fundamental (el campeonato es muy largo), esa peculiar situación tiene todas las miras de extenderse en el tiempo.

    Tras la debacle tricolor de la fecha anterior, cuando cayó goleado por Wanderers, el técnico Domínguez introdujo varios cambios y modificó también el esquema táctico de la defensa. Abandonó la línea de tres —que había hecho agua por todos lados—, agregando a Palito Pereira en el costado izquierdo. Modificó también el medio campo, colocando juntos desde el arranque a Mathías Cardaccio y Felipe Carballo y, tal como se le reclamaba, incluyó al prometedor Santiago Rodríguez junto a Lorenzetti en la zona de creación. Mantuvo, en cambio, a Octavio Rivero y Sebastián Fernández en la ofensiva.

    Sin embargo, excepto la del juvenil volante, ninguna de esas variantes arrojó el resultado esperado. Ante un rival que venía de dos derrotas consecutivas, lejos de mejorar su nivel, Nacional mostró un retroceso llamativo. Aunque fue dueño de la iniciativa en todo el primer tiempo, a diferencia de los dos primeros partidos —en los que generó y desperdició varias chances de gol— nunca llegó con peligro a la valla del rival, al que le bastó con esperarlo bien ordenado en su última zona, aunque resignando por completo la labor ofensiva. Domínguez quiso cambiar en el complemento, sumando hombres en ofensiva (primero Ocampo y más tarde Bergessio y Chori Castro), aunque únicamente el juvenil logró gravitar, lejos del arco rival. Pero, inesperadamente, esa búsqueda tan constante como infructuosa dejó al desnudo la absoluta impotencia de la defensa tricolor, que claudicó estrepitosamente cuando el rival se animó a contragolpear, ya en la segunda mitad del partido. El experiente Juan Tejera advirtió prontamente por dónde estaba el negocio e hizo ingresar al arachán Nicolás Sosa, para que, moviéndose por todo el frente de ataque, pudiera sacar partido del torpe adelantamiento de la retaguardia tricolor. Apenas ingresado, supo generar una chance clara de gol, encarando al desprotegido Conde y desviando el remate final. Pero unos minutos después, en un mágico combo de amagues y túneles, desparramó a los dos zagueros tricolores —que ni siquiera atinaron a faulearlo— y anotó un golazo para el mejor recuerdo (casi enseguida, tras otra incursión en solitario, el palo le negó otro, que pudo haber liquidado el partido). Nacional se lanzó luego en busca del empate, aunque sin crear situaciones claras de gol, hasta que un sorpresivo y potente remate lejano de Brian Ocampo (a la postre lo más destacado de su equipo) le permitió rescatar un punto, cuando se pensaba que serían tres los que dejaba en el Parque Nazzazi.

    Eduardo Domínguez

    El equipo tricolor parece estar sumido en un pozo futbolístico, del que le cuesta salir. Si había sido deficitaria su actuación anterior ante Wanderers, lo mostrado el sábado pasado fue aun peor. Son varias las razones de este panorama preocupante. Por un lado, un técnico extranjero con un currículum corto, que aún no logró tomarle el pulso al fútbol que se practica de este lado del charco. Sin que, aparentemente, sus colaboradores se hayan ocupado de asesorarlo a ese respecto. Su táctica va variando de partido a partido, sin encontrar una mejoría en el juego. Y cuando intenta un recambio de piezas con tal fin, no encuentra las respuestas que pretende, de un plantel que quedó malamente raleado por acuciantes penurias económicas y con varios futbolistas que arribaron sin su mejor condición física. Hoy por hoy —con Rafael García extrañamente relegado— otorga ventajas suicidas en la zona defensiva (no pudo mantener el cero en su arco en ninguno de los partidos ya jugados), carece de presencia y solidez en el sector central, no genera fútbol por las bandas y le cuesta enormemente llegar y convertir frente al arco adversario. Aunque aún queda tela por cortar, hay mucho para solucionar y la tarea no se le presenta nada fácil al novel técnico tricolor, más aún cuando por estas mismas horas comienzan a sumársele los difíciles compromisos por la Copa Libertadores.

    Radicalmente diferente es, en cambio, el panorama en tiendas aurinegras. Amén de haber mantenido casi íntegro el victorioso plantel del año anterior, su técnico ha sabido amalgamar a los nuevos incorporados (Gastón Rodríguez, Lema y el propio Acevedo, o incluso al promovido Brian Rodríguez). Asimismo, siempre supo encontrar los sustitutos adecuados en cada oportunidad —que han sido varias— en las que no pudo contar con algunas de sus figuras principales, como Christian Rodríguez, Walter Gargano o últimamente Guzmán Pereira. Hoy Peñarol sabe el libreto de memoria, gana y convence. Y aún cuando al principio de este último partido se vio momentáneamente abajo en el tanteador, el equipo no se desacomodó. Se lanzó presuroso a darlo vuelta, ensanchando el frente ofensivo con dos laterales que andan volando y, una vez más, con la presencia de la dupla goleadora de Gabriel Fernández y Viatri. Así, con pasajes de buen fútbol —los mejores en lo que va del torneo— fue sumando los goles que le dieron el abultado triunfo final (más allá de dos penales dudosos, uno en cada área, que igual no hubieran cambiado el destino final del partido).

    Aunque el último torneo Clausura fue una acabada muestra de lo cambiante que puede ser el predominio de un equipo grande frente al otro, la actual realidad marca un pronunciado contraste entre el auspicioso desempeño aurinegro y la pobre y preocupante realidad tricolor. El tiempo dirá si las chances logran al fin nivelarse; lo que hoy no se vislumbra pero no puede descartarse. Y en ello puede incidir fuertemente la suerte que cada uno corra en la inminente actividad por la Copa Libertadores (una larga y pesada deuda que ambos tienen pendiente).

    // Leer el objeto desde localStorage