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    Un descontento generalizado

    Nº 2109 - 4 al 10 de Febrero de 2021

    El fútbol es, entre otras cosas —y no debería dejar de serlo—, un divertimento. Ello, aunque alguien dijo cierta vez (se discute si fue Jorge Valdano o Arrigo Sacchi) que el fútbol era “la más importante de las cosas menos importantes”. Es que, aunque en principio ambos parecen ser conceptos contradictorios, no deben serlo necesariamente. Es cierto que lo que efectivamente vale en un partido de fútbol es, al final de cuentas, el resultado. Sin embargo, parece claro que esa consigna (aun dentro de un régimen profesional) no debe adquirir una dimensión tal, que convierta la necesidad de una victoria o la obtención de un campeonato en una exigencia desproporcionada, para las concretas posibilidades de quienes deben afrontar esa concreta responsabilidad.

    Los avatares de esta singular y errática temporada futbolística local, y la tantas veces señalada imposibilidad de poder acompasarla a la rutina semanal de esta columna, nos ha hecho perder contacto con lo ocurrido en estas primeras fechas del actual y postergado Torneo Clausura. El que, como se sabe, habrá de ser decisivo para la definición de la presente temporada. Si bien ya está instalado en ella el equipo de Rentistas, por haber ganado el Apertura, resta aún por definir quién habrá de ser su acompañante. Por lo que este campeonato es clave para ambos equipos grandes, tradicionalmente quienes son los principales aspirantes para quedarse con el título en disputa. Los que, aunque aparecen hoy en situaciones bastante dispares en cuanto a sus posibilidades a tal respecto (Nacional lidera la Tabla Anual con una apreciable ventaja en puntos sobre Peñarol), presentan llamativamente en común, la disconformidad generalizada de sus respectivos seguidores, con sus actuales rendimientos.

    ¡Veamos! El equipo tricolor llegó al inicio del presente torneo con la satisfacción de haber ganado el Intermedio, aunque claramente disminuido en su poderío deportivo. Las duras sanciones de su directiva, tras el penoso suceso ocurrido en la misma noche de la derrota clásica por ese certamen, y cuatro días antes de su estrepitosa caída ante River argentino por la Libertadores, dejaron al plantel bastante acotado (y sin una figura de peso como Chory Castro), y con evidentes problemas de relacionamiento interno. No extrañó en consecuencia que, en su debut, debiera conformarse con un pálido y trabajoso empate ante Rentistas (su verdugo en el Apertura) y que tampoco pudiera superar a Cerro Largo, en su propio feudo, en un partido en que el local dominó por completo las acciones e hizo sobrados méritos para alzarse con la victoria. Pero lo más preocupante en el tricolor fue la carencia casi total de fútbol ofensivo (con una presencia casi nominal de su goleador Bergessio, mal asistido y disminuido en lo anímico) y la manifiesta carencia de respuestas adecuadas desde el banco de suplentes. Su victoria, el pasado fin de semana ante Wanderers, denotó una ligera mejoría en su fútbol. Aunque comenzó perdiendo el partido, ante un certero contragolpe bohemio, pudo nivelarlo ya en ese primer tiempo. Y en el reinicio, un fortuito remate de su mejor figura, Carballo (rozó en un defensa y descolocó al arquero bohemio), le permitió al tricolor ponerse en ventaja y, sin llegar a un nivel destacable, supo mantener el resultado favorable, aun con un hombre de menos durante buena parte de ese segundo tiempo.

    Este, su primer triunfo en el Clausura, deja a Nacional cuatro puntos abajo del sorprendente líder Boston River, cuando aún resta mucho por delante como para poder absorber esa diferencia. Sin embargo, preocupa bastante en sus tiendas el actual bajo momento anímico y futbolístico del equipo. Ello, sin perjuicio de la relativa tranquilidad, que de futuro le otorga mantener su aún muy amplia diferencia al tope de la Tabla Anual.

    Las cosas no han sido mejores para el Peñarol de Mauricio Larriera, que recién el pasado domingo pudo lograr su primera victoria en este Clausura. Su estreno no había sido favorable, con un pálido empate en su visita al Tróccoli, que bien pudo deberse al lógico desconocimiento del plantel y al hecho de jugar durante unos cuantos minutos con un hombre de menos. Se pensó lógicamente que, con unos cuantos días más de trabajo, mejoraría el rendimiento del equipo, pero sin embargo (la noche previa a nuestra última columna), en el propio Campeón del Siglo, perdió ante Defensor Sporting, por tercera vez consecutiva en lo que va de la presente temporada. Aunque en la etapa inicial Peñarol mejoró su línea de juego respecto al debut ante Cerro, se fue al descanso sin poder vulnerar el arco rival. Pero el homenajeado técnico violeta Gregorio Pérez hizo un par de cambios para el complemento, que cambiaron el curso del partido. Y aunque fue el aurinegro el que logró ponerse en ventaja, el equipo violeta pasó a mandar en la cancha, explotando el adelantamiento excesivo de la zaga aurinegra. En uno de esos contragolpes vino un penal contra el veloz Laquintana, que Cardaccio tradujo en gol, igualando el tanteador. Los cambios que realizó Larriera no fueron felices (incluyó a dos juveniles casi sin experiencia) y la defensa aurinegra siguió dando ventajas no bien aprovechadas, hasta que finalmente el argentino Chávez sí lo hizo, anotando el gol de la victoria.

    Así las cosas, era vital para Peñarol (y especialmente para su flamante técnico) no dejar más puntos por el camino, para no ceder más posiciones en el Clausura y que no se viera aumentada la ventaja que Nacional le llevaba en la Anual. Llegó así el pasado domingo su primera y merecida victoria, ante un Danubio tambaleante, en un cotejo con gruesos errores arbitrales (para ambos lados) y otra producción aurinegra sin destaque, solo matizada con los destellos de calidad del chico Torres.

    Así las cosas, y en un plano de coincidente disconformidad por sus muy bajos rendimientos que demuestran últimamente, los tradicionales rivales ya habrán medido sus fuerzas en el cotejo clásico que se disputaba en la noche de ayer. Estimamos que Peñarol tiene actualmente un mayor potencial para intentar quedarse con la victoria. Y también una mayor urgencia por los puntos en juego, para intentar descontar en la Tabla Anual. Como contrapartida, Nacional puede permitirse un planteo más conservador, pues el empate (más aún en cancha ajena) le favorece más que a su rival. Algo que tampoco le caería nada mal a los varios equipos que hoy aparecen circunstancialmente por encima de ellos, en la tabla de posiciones del actual torneo Clausura.

    De lo que no tenemos dudas es que difícilmente podamos ver un partido bien jugado, pues el actual nivel de ambos contendores así lo vaticina. Aunque quizás no sea tan bajo como el que, para nuestra sorpresa, vimos días atrás, entre los finalistas de la reciente Copa Libertadores.

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